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Objetivos y propositos para el nuevo año: ¿vida nueva o vida buena? (213)

1 enero 2008 por Alfonso Alcántara - Modificado el 2 febrero 2014 15 comentarios

Creo que no me han quedado objetivos sin cumplir en este año que termina, sobre todo porque no me he propuesto demasiados retos y/o porque éstos no han sido demasiado difíciles de alcanzar. Unos considerarán esta actitud un tanto resignada o conservadora mientras que otros estarán conmigo en que plantearse demasiados cambios es poco realista y bastante frustrante. Es verdad que aún tengo pendientes una medio mudanza, algunas gestiones cotidianas, y una reflexión práctica sobre la toma de decisiones (¿tú tampoco has opinado todavía?), pero poco más.

Esto de hacerse uno nuevos propósitos y de plantearse “mejorar” está secularmente asociado al cambio de año, y suele ser bandera de los métodos de autoayuda y de los anuncios de teletienda. Algunos finos consultores como Mario advierten de lo contraproducente que puede ser asociar el cumplimiento de objetivos con determinadas fechas del calendario, aunque aclara que eso no significa renunciar a la pretensión de intentar tener una vida mejor. Yo quiero ir un poco más allá y afirmo que eso de la vida mejor es un cuento de Navidad, una metáfora general que en demasiadas ocasiones en vez de guiarnos hacia metas razonables y concretas convierte nuestro día a día en un camino de confuso escepticismo y desencanto. ¿Y si en lugar de hablar tanto de felicidades intangibles y vidas de ensueño en tiempos por llegar, nos centráramos en las cositas específicas que podemos cambiar del día a día?

Quizás no debamos plantearnos para 2008 ser felices y comer perdices con nuestra pareja, convertirnos en deportistas de la noche a la mañana en gimnasios de diseño, o encontrar el trabajo de nuestra vida a pesar de que lo que nos gusta no suele estar en el trabajo. Mis propuestas alternativas a esta sinrazón de sublimes propósitos son claras: observa qué es lo que te gusta hacer con tu novio/a y hazlo con más frecuencia; ponte las zapatillas y la ropa deportiva y date un paseo rápido diario por los alrededores de tu casa, no sé, de 5 minutos, luego de 10 minutos y así, despacito, no te canses, y escuchando la música que te gusta. De correr, ya hablaremos. Y analiza qué partes de tus tareas laborales te resultan más interesantes y céntrate en ellas, desarróllalas.

Sí, lo sé. Este tipo de consejos y propósitos no tienen el glamour del cambio existencial, ¿cómo vas a presentar estas simplezas como tus grandes retos del 2008? Además, aunque seas capaz de seguir estas recomendaciones de andar por casa, tendrás que aceptar que gran parte de tu vida seguirá siendo la misma durante mucho tiempo, y algunas cosas que van mal seguirán yendo mal. Seguro que crees que al ritmo que te propongo vas a tardar mucho tiempo en ser mejor, en tener una vida mejor, en convertirte en otra persona mejor… Yo sólo puede decirte, amigo/a impaciente, que no dediques tanto tiempo a seguir intentando ser quien no eres, y un poco más a disfrutar de quien eres ahora. Y ya iremos viendo luego. Feliz año. Voy a comprar el chandal.

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Publicado en: Felicidad-Autoayuda-Optimismo, Humor, Objetivos-Planificacion Etiquetado como: autoayuda, buscar empleo, buscar trabajo, buscar trabajo, busco trabajo, Coaching, empleo, entrevista de trabajo, Felicidad, Humor, Management, motivacion-empresa, Networking, Orientacion Profesional, pensamiento positivo, Psicologia

Comentarios

  1. Nana dice

    1 enero 2008 a las 07:23

    Piano, piano si va lontano. ¡Cuánta sabiduría en tu último post, Yoriento! Deberíamos plantearnos que una vida buena, amable con nosotros mismos, puede ser el inicio de una vida nueva. ¿Seguimos en la línea de las cosas pequeñas? Mejor, mucho mejor,… Los grandes cambios están hechos de sumas de cambios pequeños, o sea que mejor ir por partes. ;-)

    Responder
  2. Inés Perada dice

    1 enero 2008 a las 13:25

    Pues siempre que termino de leer un post tuyo me digo lo mismo…eres una persona con un gran sentido común, que ya sabemos lo escaso que es…

    Esto que dices, además de corroborarlo, me recuerda también a eso que todo el mundo hace en navidades…tener y hacer comida como si viniera el fin del mundo. Y yo pregunto ¿por qué? y nadie sabe contestarme.
    Yo hace algunos años que dejé de estar en la línea de la “mayoría” y por tanto, ni me atiborro a comer, ni me gasto 900 euros ¿?, ni me planteo cambios ni objetivos en enero. Y en mis rutinas, soy razonablemente feliz.
    A veces la felicidad, o mejor dicho, los momentos felices, son más el producto de aplicar la lógica y el sentido común a los actos diarios que otra cosa.

    Feliz año y sobre todo, mucha salud…

    Responder
  3. L'araña negra dice

    1 enero 2008 a las 21:34

    No obstante, no hay que olvidar que la intensidad de la recompensa recibida es directamente proporcional al grado de dificultad del reto superado. Como en el “juego” de la Bolsa, a mayor riesgo, mayores potenciales beneficios (evidentemente, también se incremente la probabilidad de la pérdida). La graduación paulatina de la dificultad creciente del reto aumenta la probabilidad del éxito en superarlo, pero si esta graduación es realizada por uno mismo, me temo que también puede favorecer el acomodamiento y la apatía al esfuerzo: todo sistema, “abandonado a su suerte”, tiende al mínimo de energía y al máximo de entropía. Ayssss, amigos, como dice el funambulista: el quick de la cuestión siempre está en el e-qui-li-brio.

    Responder
  4. L'araña negra dice

    1 enero 2008 a las 21:34

    No obstante, no hay que olvidar que la intensidad de la recompensa recibida es directamente proporcional al grado de dificultad del reto superado. Como en el “juego” de la Bolsa, a mayor riesgo, mayores potenciales beneficios (evidentemente, también se incremente la probabilidad de la pérdida). La graduación paulatina de la dificultad creciente del reto aumenta la probabilidad del éxito en superarlo, pero si esta graduación es realizada por uno mismo, me temo que también puede favorecer el acomodamiento y la apatía al esfuerzo: todo sistema, “abandonado a su suerte”, tiende al mínimo de energía y al máximo de entropía. Ayssss, amigos, como dice el funambulista: el quick de la cuestión siempre está en el e-qui-li-brio.

    Responder
  5. L'araña negra dice

    1 enero 2008 a las 21:34

    No obstante, no hay que olvidar que la intensidad de la recompensa recibida es directamente proporcional al grado de dificultad del reto superado. Como en el “juego” de la Bolsa, a mayor riesgo, mayores potenciales beneficios (evidentemente, también se incremente la probabilidad de la pérdida). La graduación paulatina de la dificultad creciente del reto aumenta la probabilidad del éxito en superarlo, pero si esta graduación es realizada por uno mismo, me temo que también puede favorecer el acomodamiento y la apatía al esfuerzo: todo sistema, “abandonado a su suerte”, tiende al mínimo de energía y al máximo de entropía. Ayssss, amigos, como dice el funambulista: el quick de la cuestión siempre está en el e-qui-li-brio.

    Responder
  6. L'araña negra dice

    1 enero 2008 a las 21:34

    No obstante, no hay que olvidar que la intensidad de la recompensa recibida es directamente proporcional al grado de dificultad del reto superado. Como en el “juego” de la Bolsa, a mayor riesgo, mayores potenciales beneficios (evidentemente, también se incremente la probabilidad de la pérdida). La graduación paulatina de la dificultad creciente del reto aumenta la probabilidad del éxito en superarlo, pero si esta graduación es realizada por uno mismo, me temo que también puede favorecer el acomodamiento y la apatía al esfuerzo: todo sistema, “abandonado a su suerte”, tiende al mínimo de energía y al máximo de entropía. Ayssss, amigos, como dice el funambulista: el quick de la cuestión siempre está en el e-qui-li-brio.

    Responder
  7. Maria dice

    2 enero 2008 a las 05:06

    Eso, eso. No podría estar más de acuerdo. Objetivos factibles evitan muchas decepciones y complejos de culpabilidad.

    Responder
  8. Patrulich dice

    2 enero 2008 a las 06:47

    Di con este blog “casualmente”, en ocasión de estar buscando pensamientos filosóficos y frases que redondeen ideas generales acerca de la vida, en un momento de introspección -de esos que a veces me asaltan-.
    Y con gran alegría puedo decir que corroboro una vez más que la “casualidad” no existe, y que me gratifica mucho haber hallado aquí artículos interesantes que no se centran en una sola cuestión, sino que tienen diferentes perfiles y nos permiten inmiscuirnos en cuestiones diversas… para divagar un poco más… ¿a quién no le gusta?

    Comparto el planteo de los cambios que nos vayan llevando a otros más profundos… sin dejar de lado los desafíos que con seguridad conllevan mayores riesgos.

    Y como dijo Jack: “Vayamos por partes…”

    ¡Muy buen año, Yoriento!

    Responder
  9. eKaizen dice

    2 enero 2008 a las 07:11

    Estoy de acuerdo totalmente. Cambios pequeños pero constantes, que podamos ir consiguiendo pequeñas metas diarias o semanales que nos vayan animando a nosotros mismos.
    Lo que no vamos a pretender es cambiar toda nuestra vida radicalmente de la noche a la mañana. Pero si que podemos ir introducciendo en nuestras rutinas tanto laborales como profesionales, pequeños hábitos más saludables, tanto mental como físicamente.
    Un saludo y lo mejor para el año que ya ha empezado.

    Responder
  10. yoriento dice

    2 enero 2008 a las 09:55

    Hola NANA,
    definitivamente vamos a declarar 2008 como el año de lo pequeño ¡ Y, por cierto, a ver si logro convencerte de que montes tu blog, aunque sea pequeñito ¡ ;-)

    Hola INES PERADA,
    “Razonablemente feliz” me parece una felicidad razonable. Creo que mi sentido común y el tuyo no son tan comunes como dices. La verdad es que demasiadas cosas siguen haciendose de una forma porque siempre se hicieron así.

    L ´ARAÑA NEGRA,
    es una placer darte morada en este telarañita de comentarios. Tu reflexión ha sido ecuánime y no se ha notado nada que eres mi amiguete de Madrid. ;-)

    Como dices, en la graduación, en la planificación de las metas intermedias, está la clave del éxito, hasta ahí de acuerdo. Ahora bien, yo quiero hacer hincapié en que nos centremos en los objetivos cercanos, en los primeros eslabones
    de la cadena y luego ya iremos viendo. Conseguir cositas nos va a impulsar con seguridad…

    Puedes seguir con la vista en el horizonte, pero los pasos que sean pequeñitos y firmes.

    Oye, que me ha gustado verte por aquí ¡

    MARIA,
    uy, sí, la culpabilidad, la ansiedad, el mal rollo por no haber alcanzado lo que uno se ha propuesto son peores que el propio fracaso.

    Hola PATRULICH,
    bienvenida, siempre es un gusto encontrar nuevas opiniones por aquí. Espero que algunos de los comentarios y artículos hagan más divertidos o interesantes tus momentos de introspección. Realmente escribir forma parte de esos momentos.
    Buen año también para ti ¡ :-)

    Hola EKAIZEN,
    comparto tu comentario al completo. Va a parecer que estamos compinchados. Feliz año, y nos seguimos leyendo ¡

    Responder
  11. juan pedregosa dice

    7 enero 2008 a las 09:22

    Hola
    Tienes toda la razón del mundo.
    Yo también pense eso hace cinco años y ahora ya llevo tres maratones de verdad y un blog incorporado: cristaltunel.blogspot.com.
    También es cierto que no empecé a correr en navidad

    Buen año

    Responder

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