5 ene, 2012
Los Reyes Magos no saben psicología (732)
¿Saben los Reyes Magos algo de psicología cotidiana, tal vez un poquito de coaching de andar por casa? El vídeo que habéis visto (gentileza de el funcionario electrónico) muestra que la conducta de llorar de este gentil niño ha obtenido resultado en el pasado. Gracias a la necesaria colaboración paterna el muchacho aprendió rápidamente que la queja y la pataleta le permitían obtener las cosas que quería y en el momento en que las quería. Cuando sus progenitores, tan aficionados al vídeo doméstico como desconocedores de principios básicos de psicología casera, quisieron resolver el asunto intentando no prestar más atención a lágrimas ni berrinches se encontraron con un conejo Duracell realmente persistente.
En estas situaciones los sufridos educadores suelen claudicar ante la insistencia llorona, quién podría culparles, y de esta forma queda establecida una fuerte contingencia formada por estos tres eslabones:
1) Motivación: “quiero que mis padres hagan lo que yo quiero”
2) Conducta: “lloraré y lloraré y sus defensas derribaré.”
3) Recompensa: puede ser cualquier situación, relación o consecuencia de interés para el niño, por ejemplo, atención, evitar comer, conseguir un juguete determinado, evitar irse a dormir, conseguir que le compren una golosina, por ejemplo en el supermercado, evitar hacer una tarea, etc.
Como suelo decir a mis hermanas (eso sí, sólo cuando me preguntan) hay que jugar y prestar atención a mis sobrinos cuando se están portando bien, de forma agradable, colaborativa y constructiva, y no cuando se muestran agresivos, reticentes, y quejosos, salvo en situaciones justificadas como enfermedades, golpes sufridos, etc. No digo yo que sea fácil de hacer, pero saber cómo funcionan las cosas e intentar hacerlas como sabes que funcionarán, ya es mucho.
El reforzamiento NO contingente.
Cuando juegas al tenis, ya sea de forma real o de forma virtual (la Wii de Nintento está realmente bien), si intentas darle a una pelota demasiado pronto o demasiado tarde no vas a conseguir el efecto deseado, tal vez ni llegues a tocarla, y lo más probable es que pierdas el punto. Podría decirse que tu golpe de raqueta habrá sido “no contingente con la llegada de la bola.” La falta de relación o correspondencia motivacional entre lo que se hace y lo que se obtiene tiene importantes efectos (negativos) en cualquier aspecto vital y profesional.
Los regalos que los niños reciben de los Reyes Magos no les ayudan especialmente a mejorar en el futuro porque no son contingentes, no tienen relación temporal con los comportamientos y las actitudes sobre los que supuestamente se quiere influir. Si, por ejemplo, esperas que tu hijo haga los deberes con regularidad y que llegue un momento en que hasta “tenga ganas” de ponerse con ellos, no esperes al final de año para reconocerle los esfuerzos y méritos logrados en el día a día: hazlo tras cada logro y tras cada avance. Pensar que las emociones sentidas un 6 de Enero van a tener efectos motivacionales el resto de año más que magia parece ingenuidad, ¿no?
En fin, que aunque los Reyes (los que vienen de Oriente) puedan seguir siendo un símbolo de alegría y de diversión para todos/as, la cosa estaría mucho más equilibrada si prorrateáramos los regalos el resto del año y los hiciéramos contingentes a las buenas conductas. ¿Por qué no puede haber buen rollo entre el espíritu de la Navidad y la buena psicología? ¿Será porque los Reyes son los padres ;-)
Para saber un poco más de psicología conductual tal vez os interese dar un paseo por Conducta.org.
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