20 nov, 2011
Coaching para la motivación: ¿cómo gestionas tu desgana cotidiana? También en jornada electoral (730)

"AUTO-COACHING"
Hace años escuché en un programa de televisión a una mujer hablando de su pareja:
“Sé que es el amor de mi vida…al menos de momento”.
Lo que nos interesa en nuestra vida y en nuestras relaciones es muy cambiante. Hablar de motivación suele ser tan frecuente como inútil para ayudar y ayudarnos a cambiar. Los profesionales del coaching y los orientadores suelen utilizar este concepto para explicar por qué las personas hacen o dejan de hacer, ‘mi cliente está desmotivado y por eso no busca empleo’, ‘a menganita no le motiva nada su trabajo y por eso rinde menos’.
Decimos que una persona no hace algo porque está desmotivada, y sabemos que está desmotivada porque… no hace algo. Hay explicaciones que no sirven de mucho, son más psicolabia que otra cosa.
Dijo Karl Kraus que uno de los errores más difundidos es el del diagnóstico. Muchos problemas se solucionan sin necesidad de indagar sus causas: sólo es necesario plantearse y conseguir objetivos. En nuestra sociedad verbal nos han educado para dar razones y explicaciones de nuestros actos, y nos las piden, y también las pedimos, con frecuencia. Otra cosa es que nosotros mismos conozcamos esos motivos.
Al igual que en el asunto de las quejas como desahogo o como estilo de vida, la motivación está de moda pero queda definirla y saber cómo actuar sobre ella. Hacer que un desganado tenga ganas es la piedra filosofal de la psicología y, por supuesto, del coaching y la orientación profesional. Un técnico de Oficina de Empleo del SOIB me comentó en un seminario en Palma de Mallorca que el principal problema que tenía no era el de prestar asesoramiento en sí, sino que los propios clientes no estaban interesados por el trabajo, no buscaban empleo o no se preocupan por mejorar en el que tenían. Podría decirse que trabajar no era el amor de sus vidas, al menos de momento.
¿Quién se imagina a médicos atendiendo a pacientes que dicen no estar enfermos? Uno de los problemas del asesoramiento es que en ocasiones sus clientes no tienen problemas o, al menos, no suficientemente importantes aunque éstos y/o los propios coachs y orientadores/as digan que lo son. Pero, por otro lado, aunque las personas no perciban ninguna contrariedad importante en su vida actual tal vez sea interesante ayudarles a prever y prevenir problemas futuros.
Pensemos, por ejemplo, en jóvenes candidatos potenciales al fracaso escolar. Seguramente habrá que “crearles un problema” hoy, hacerles sentir hoy mayor motivación, para que no tengan una verdadera complicación en el futuro.
¿Y qué ocurre con las parejas que son dependientes económicamente, que no tienen vida profesional? Incrementar la motivación y las ganas para hacer cosas tiene mucho que ver con crear problemas y con generar intereses personales y profesionales.
Todos somos animales desganados, de alguna forma y en diferentes momentos e intensidades. Nos adaptamos para conseguir lo máximo con el mínimo esfuerzo, es una ley básica de la naturaleza. Sólo nos diferenciamos en la eficacia para gestionar esa desgana o esa des-motivación y en que unos parecemos más vagos que otros. :-)
En todo caso, la motivación no es tener ánimo, sino tener motivos. Y hay que encontrarlos todos los días. Incluso en una jornada electoral compleja como la de hoy. La viñeta, de Forges

"ELECCIONES DIFÍCILES"
· Categorías: Coaching, motivacion, Orientadores










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