6 beneficios psicológicos de cabrearse en la vida profesional y personal (759)


Creemos que enfadarse es una emoción negativa, pero existen estudios que muestran el lado positivo del cabreo

Hace unos días hablamos de cómo mejorar la vida profesional ‘molestando’ siguiendo las sugerencias de @ristomejide. Y fue precisamente en su libro, #annoyomics, donde encontré la referencia a este análisis del enfado apoyado en investigaciones de la psicologíaThe Upside of Anger: 6 Psychological Benefits of Getting Mad que os voy a reseñar en este artículo gracias a la colaboración de @asunblanca. Y es que ni el optimismo es tan positivo, ni el enfado es tan negativo.  

Si el coaching es ‘orientación con glamour’, la inteligencia emocional es cabrearse con estilo. Cuéntanos aquella vez en que cabrearte fue bueno para tu vida personal o profesional.

“El valor de la ira: 6 beneficios psicológicos de enfadarse.”

Hay todo tipo de buenas razones, sensatas y civilizadas razones para evitar enfadarse. No sólo te hace sentir mal, también te hace hacer y decir cosas estúpidas sin darte cuenta del riesgo y la autodestrucción que pueden conllevar. Por eso la gente se esfuerza por suprimir, redirigir y ocultar su ira. La mayoría de nosotros tratamos nuestro cabreo como si fuese irracional e impresentable. Pero como cualquier emoción, el cabreo también tiene su misión, y puede ser utilizado con efectos positivos.

1. El cabreo es una fuerza motivadora

En ocasiones escuchas gente que habla sobre utilizar el cabreo como una fuerza motivadora ‘transformando el enfado en una energía positiva’. El enfado puede empujarnos hacia delante para conseguir nuestros objetivos ante los problemas que puedan surgir.
Por ejemplo, en un estudio se le mostró a los participantes objetos que asociaban con una recompensa. Otros fueron expuestos primero a caras de ira. Estos últimos a los que les enseñaron caras cabreadas estaban más predispuestos a querer los objetos que se les mostraron a continuación. (Aarts et al., 2010).

Cuando vemos algo ventajoso, lo queremos con más interés cuando estamos enfadados. Por lo tanto, bien usado, el cabreo constructivo puede hacer que te sientas fuerte y con poder que te impulse a conseguir lo que quieres.

2 La gente cabreada es más optimista

Quizá suene raro, pero la gente cabreada tiene algo en común con la gente feliz y es que ambos tienden a ser más optimistas.

En un estudio sobre el temor al terrorismo (Lerner et al. 2003) llevado a cabo tras los ataques terroristas del 11 de septiembre, los participantes que experimentaron más temor y menos ira fueron más pesimistas acerca de la posibilidad de posteriores ataques en el futuro.

3 El cabreo puede beneficiar las relaciones

El enfado es una reacción natural cuando somos tratados injustamente por los demás y es una forma de comunicar este sentimiento de injusticia . Pero la sociedad nos dice que es peligroso y que debemos esconderlo. ¿Cómo influye esto en nuestras relaciones?

Curiosamente, otra investigación ha mostrado que esconder el enfado ante relaciones más cercanas puede ser perjudicial (Baumeister et al., 1990). El problema es que al esconder tu enfado, tu pareja o compañeros non saben si han hecho algo mal. Y pueden continuar haciéndolo, lo que no hace ningún bien para tus relaciones. La expresión del cabreo, si es de forma justificada y con el objetivo de encontrar una solución, más que por el hecho de vengarte, puede realmente ser beneficioso y hacer más cercanas tus relaciones.

4 El cabreo te da perspectiva de ti mismo

El cabreo puede también ayudarte a conocerte, si te dejas.
A una muestra de americanos y rusos se les preguntó sobre cómo los estallidos de ira recientes les habían afectado (Kassinove et al., 1997). El 55% afirmó que enfadarse les había resultado positivo. El tercio superior de este grupo dijo que la ira les proporcionó una idea de si mismos y de su propios errores.
Si podemos darnos cuenta cuando nos cabreamos y por qué, entonces podremos aprender cómo mejorar nuestras vidas. El enfado puede motivar nuestro propio cambio.

5 El cabreo reduce la violencia

Aunque el enfado a menudo precede a la violencia física, el cabreo también es una forma de minimizar la violencia porque es un señal social muy fuerte que indica que una situación ha de resolverse. Cuando otros ven la señal están más motivados para intertar aplacar a la parte cabreada.
Imagina un mundo sin cabreo donde la gente no tuviese un método para mostrar sus sentimientos antes las injusticias. ¿Podrían recurrir directamente a la violencia?

6 El cabreo como estrategia de negociación

El cabreo puede ser un método legítimo de conseguir lo que quieres. En un estudio relativo a negociación, los participantes hicieron más y mayores concesiones y pocas peticiones a una persona cabreada que a una que estaba feliz (Van Kleef et al., 2002).
Así que hay algunas evidencias de que la ira puede utilizarse como estrategia de negociación. Pero no se trata simplemente de perder los papeles para pretender conseguir así lo que quieras.

La ira es probable que funcione mejor cuando esta justificada, si apareces poderoso y cuando las opciones de la otra parte son limitadas Sinaceur & Tiedens, 2006; Van Kleef et al., 2007).

Las tres características del cabreo constructivo

El cabreo puede reducir la violencia, beneficiar las relaciones, promover el optimismo y ser una fuerza motivadora útil pero puede fácilmente ser destructivo. Son las emociones humanas: la tranquilidad no siempre es buena y la ira no siempre es mala, aunque podamos sentirlo así. Una persona infeliz está también más predispuesta a encontrar errores y una persona enfadada está más motivada a actuar. Necesitamos tener presente que incluso las emociones de miedo y peligro pueden tener su lado positivo, siempre que las usemos para un correcto propósito.

Las personas parecen entender de forma inconsciente los beneficios del cabreo. Un estudio encontró que los participantes que iban a formar parte de un juego de confrontación estuvieron más predispuestos a escuchar música rabiosa de antemano o volver a pensar en las cosas que habían hecho que se enojaran (Tamir et al, 2008). A partir de ahí fueron al juego mejor preparados porque se sentían más cabreados.

Veamos las tres características de un enfado eficiente contra una o varias persona:

1 Que la persona que es causa del enfado esté presente
2 Que esté justificado y sea proporcional al perjuicio causado
3 Y que sea expresada como el primer paso en el intento de solucionar un problema más que como un escape del mal sentimiento.

Y tú, ¿con quién vas a cabrearte ahora?


Comentarios

  1. says

    Yo me voy a cabrear conmigo misma por cabrearme sin sentido con otros a veces y por dejar de cabrearme con algunos en otras ocasiones…

    …..

    Ya está, ya me liberé y he hechoo las paces conmigo misma :)

  2. says

    Sí y no.

    Me explico. ¿Es mejor estar enfadado que deprimido? Sí, cuando estamos deprimidos o tristes no solemos contar con la energía necesaria para hacer nada.

    ¿Que no es bueno reprimir el enfado (siempre que se tenga cierto control, claro)?
    Pues también.

    Pero de lo que no se habla aquí es de los efectos físicos que tiene el enfado, ni de las personas a las que el estrés les hace enfadarse más y con menores estímulos cada día. Sólo hay que ver lo que pasa en las carreteras, y convendrás conmigo en que a nadie le apetece encontrarse en la carretera o en el trabajo con alguien enfadado.

    Cada vez es mayor el número de personas con enfados incontrolables, y una vez que se empieza, con los estímulos adecuados (y casi todos los tenemos) se puede descontrolar en cualquier momento. He tenido clientes que se enfadaban y otros que eran víctimas de los que se enfadaban. Y los dos sufren sus efectos (unos más que otros, por supuesto).

    Todo es relativo, y esto también. Desde luego ante un enfado es mejor pararse a ver qué información te está dando la emoción, porque básicamente las emociones son una interpretación de una situación con una respuesta fisiológica como resultado, y ver qué parte es reacción a situaciones anteriores (mal día, un jefe borde, etc) y qué parte es simplemente una reacción ante un intento de abuso por parte de otra persona.

    Lo que es cierto es que todas las emociones forman parte de un sistema emocional saludable, y como tales son necesarias, pero seguros que conoces a alguien que no se puede, o no sabe controlarse cuando se enfada. ¿Te gusta estar cerca de esa persona cuando se enfada?

    De hecho, el artículo de Aarts et al, matiza en las conclusiones que la reacción depende de la motivación y, más importante aún, de la recompensa…

    Gracias por la entrada. Muy interesante.

  3. says

    Interesante post. Yo creo que también depende de la madurez de cada uno. Cuando eres joven, quizás te cabreas por cosas menos importantes, y de manera menos controlada. A medida que maduras, controlas más tus sentimientos, aunque cuando explotas, explotas (y quizás más en la vejez, volvemos a ser cascarrabias y a cabrearnos por nada ;-)
    El cabreo como estilo de negociación lo utilizaba mucho un jefe que tuve, y le funcionaba bastante bien, por cierto.

    Un abrazo
    Pablo Rodríguez

  4. says

    Al leer en el título las palabras cabreo e ira he recordado algunas frases del libro que acabo de leer, “Vivir es un asunto urgente” del Dr Mario Alonso Puig.

    En unos de los capítulos hace una diferenciación entre rabia ( seria el cabreo con misión ) e ira, y expone esa diferencia con ejemplos que no voy a citar ahora.

    Muy resumidamente :

    La ira es peligrosa para la salud, te posee, te sacude y te llena de ganas de desahogarte con violencia, es peligrosa porque te hace perder el norte.

    En cambio la rabia la describe como la emoción que hace que nos rebelemos frente a lo ocurrido, y que intentemos que se produzca una corrección.

    La ira te posee, en cambio tú puedes poseer a la rabia.

  5. says

    Independientemente de las palabras que usemos, ira, rabia, cabreo, caracter… creo que lo importante, como mencionais es la función que le damos al enfado.

    Es decir, hay que discernir si sabemos darle un valor instrumental al cabreo, o es algo que no controlamos y no sabemos qué efectos puede generar, muchas veces, adversos.

    También hay grados de cabreo, desde el básico, que permite hacer conscientes a los demás de que nos interesa o nos preocupa algo para motivarlos a ayudarnos o a que cambien, si son los implicados; hasta el indignado, estilo ‘hasta aquí hemos llegado’.

    En todo caso, la clave para un cabreo eficiente, desde mi punto de vista, es precisamente evaluar si cabrearse tiene efecto positivo para los objetivos, problemas, personas y contexto en que lo aplicamos.

  6. cristina says

    totalmente de acuerdo, ¿por que siempre sacar el lado positivo de las cosas,de nosotros,de la vida del mundo en general?sí trae mas beneficios para tu salud,para tus relaciones para afrontar los problemas el hecho de ver el vaso medio lleno, pero por qué tenemos que callarnos ante algo con lo que no estamos de acuerdo o ante algún desaire de alguien o ante cualquier otra cosa o circunstancia que haga sentirte mal,pienso que el mostrar tu malestar,tu disconformismo o tu henojo es algo mucho mas positivo que negativo sobre todo para ti mismo y eso creo que es lo más positivo que se puede lograr

  7. says

    Hay que llamar al pan, pan, y vino al vino. Hacernos responsables de nuestras emociones y no fingir caras que no queremos dar. Y no es que nos vayamos a dedicar a repartir culpas que muy probablemente sean nuestras, pero tampoco debemos asumir responsabilidades que son de otros. Si estamos a disgusto con una persona o situación, lo decimos puntualmente, en el momento y circunstancia correcta. Me gustó este artículo. Gracias, Alfonso.

  8. says

    Así he empezado yo este 2013… y sin saber que esto era tan sano… Siempre me ha costado mucho cabrearme pero en lo que llevamos de año ya me cabreé con mi mejor amiga por abusar de mi confianza, con el policía municipal que me retiró el coche de un estacionamiento sin motivo para ello, y voy camino del próximo, a ver quién recibe… Este año me desahogo! ^-^

  9. says

    Cristina, Georgina y Neus,

    cabrearse con estilo tiene indudables ventajas pero también puede implicar consecuencias negativas a corto o medio plazo que debemos asumir a priori.

    Por ejemplo, si te cabreas con esa amiga porque se lo merece y los otros métodos ‘no funcionaron’, debes esperar que ella hable mal de ti a otras personas y esto pueda influir de alguna forma en tu red de relaciones, lo que a su vez posiblemente te obligará a explicarte frente a algunas de esas personas.

    Y es que hacer las cosas bien a veces implica más trabajo. Nadie dijo que fuese fácil ;-)

  10. says

    Pues muchas gracias por darnos permiso oficial, blanco sobre negro. ;-) Ya lo dijo Miguel Hernández: como el toro me crezco en el castigo. (Cabreo=motivación)
    De todos modos sobre esto hay diferencias culturales en cuanto a la aceptación del cabreo muy grandes (Ver artículos 2 y 3) http://herrasti.jimdo.com/cursos-art%C3%ADculos/art%C3%ADculos-de-hispanovision/

    El cabreo es un lujo que uno no siempre se puede permitir. Depende mucho de las circunstancias. Hay mucha gente que hace que el cabreo sea automáticamente un tiro que sale por la culata por más que el cabreado tenga más razón que un santo.

  11. says

    Gracias por el articulo! Yo personalmente acompaño el cabreo cn un sentimiento como es la indignacion,
    y asi tengo energia infinita para enfrentarme a lo q deseo cambiar.
    Mi ultima entrada del blog era sobre las relaciones de poder, y creo q
    Muchas veces son tan superficiales q nunca llegamos al estado de cabreo
    Y eso quiere decir q pasamos de ellas. El creativo e innovado esta en cierto
    Modo “cabreado” cn lo q existe y de ahí sale su energia.

    Un saludo y desde ahora te sigo

  12. says

    Buenísimo.., acabo de entrar por primera vez en este blog y me quedo, ¿Por qué?, porque aportas un algo distinto a la gran mayoría de sitios que se encuentran por la red…, resumiéndolo mucho, aportas el punto de vista contrario a lo que la gran mayoría aconsejan…algo así como cosas “politicamente incorrectas”, pero dándole una vuelta, como la política en general huele a chamusquina, y me quedo corto, lo “politicamente incorrecto” debe ser un acierto a todas luces.

    Un saludo,

    Jesús

  13. EstrellaHR says

    Ya no solo es cabrearse, sino que el motivo del cabreo sea justificable o al menos sepas defenderlo argumentándolo con coherencia.

    Considero que el motivo del cabreo, que va ma allá del cabreo en sí, es lo que valida este aprendizaje.

    Saludos de una seguidora desde que te escuchara en Tecnológica13 en Tenerife.

    Estrella

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