mar 4, 2009
Servicios públicos de empleo: ¿intermediación laboral o asistencia social? (468)
Blanca me envía este artículo publicado en Cinco días con el sugerente título ¿Privatizar los servicios de empleo para combatir el paro? y del cual os dejo al final un amplio resumen. Con los artículos de opinión en general me suelo perder cuando las ideas importantes no están ordenados de una forma más o menos lógica, o cuando la retórica se impone a los datos, sobre todo si los temas que se abordan son técnicos y complejos, más susceptibles de análisis que de mera divulgación reflexiva o reflexión divulgativa. Me ha pasado también con este artículo en el que, a pesar de que se tiene la intención de defender las oficinas públicas de empleo y la gestión de las ofertas de trabajo desde la administración, parece que no se da ni un argumento que apoye esa postura salvo los ya clásicos y un tanto genéricos de la transparencia y la igualdad, que además tienen muchos matices. ¿Vosotros/as encontráis esos argumentos en el texto? En fin, como ya decía ayer, últimamente tengo la vista un poco nublada así que no descarto que el problema de comprensión sea mío.
Hace tiempo ya reflexioné que desde las oficinas de empleo cada vez se hace menos intermediación laboral de la buena, y más asistencia social. No cuestiono, por supuesto, que deban cubrirse las necesidades básicas de las personas que se encuentran en desempleo como de aquellas que lo pasan mal no importa cuáles sean los motivos. Pero la relación perversa y estrecha que se está estableciendo entre obtener ayudas de todo tipo con declarar que se está en desempleo está afectando negativamente a todo el sistema de intermediación. Cuando el mensaje que se traslada es sáquese la tarjeta del paro y tendrá derecho a ayudas, sin más valoraciones sobres los esfuerzos de cada uno, tiene unos efectos negativos de fomento de la inactividad y de creación de dependencia, tipo trampa de la pobreza, que sólo pueden percibir de forma clara las personas que todos los días trabajan en las oficinas de empleo. ¿Para cuando una renta básica ciudadana que permita separar una cosa (apoyo para cubrir necesidades básicas), de la otra (reconocimiento de la iniciativa y el esfuerzo personales)?
Creo que las personas debemos recibir un apoyo razonable del Estado pero que no cree tal dependencia que nos convierta en subsidiados que rotamos periódica e inexorablemente, año tras año, por los servicios sociales y las oficinas de empleo a recoger nuestros cheques correspondientes. La misma cronificación de estas situaciones nos indica a las claras que la cosa no funciona. No podemos incentivar la inactividad desde los servicios públicos de empleo, por ejemplo, priorizando el acceso a las pocas ofertas de trabajo que se gestionan a aquellas personas que llevan más tiempo sin trabajar sin valorar si realmente se están esforzando por encontrar trabajo o por mejorar profesionalmente.
Si el mensaje que trasladamos es “cuanto más tiempo estés desempleado más posibilidades tienes de acceder a las buenas ofertas de empleo públicas que nos llegan” evidentemente no se está fomentando la iniciativa. Ayer mismo una señora de 55 años que no busca trabajo en absoluto, salvo que consideremos “búsqueda activa” el hecho de estar inscrita como “demandante de empleo” desde hace 8 años, me decía: “¿bueno, ya mismo me tocará que me llamen para algún trabajito de ordenanza en algún colegio, no?” En fin, el rito ancestral del cartón del paro. Tal vez el sistema sea igualitario, aunque desde luego no parece razonable. Y ojo, que no critico a esta persona, yo en su caso tal vez haría lo mismo. Hablamos del sistema que lo permite.
Creo que no sólo hay que analizar la eficacia concreta del sistema para atraer y gestionar ofertas de empleo, o para prestar unos u otros servicios específicos. Me parece mucho más importante definir el modelo de comportamiento que debería transmitir el sistema a los ciudadanos en lo que se refiere al desarrollo profesional, la competitividad, el emprendimiento y la iniciativa en general. Por cierto, que Juan Martínez también reflexionó sobre estos asuntos en ¿Para qué sirve el servicio público de empleo?
Yo soy un convencido de lo público, pero la pregunta tal vez no sea la de siempre, para qué sirve, sino para qué debe servir. Seguimos el debate en comentarios, si queréis, espero que os interese. :-) En fin, os dejo con el artículo mencionado, ¿Privatizar los servicios de empleo para combatir el paro? La viñeta es de Manel.
En los últimos meses, de forma discreta, pero reiterada, ha saltado a la opinión pública un debate, que aunque no es nuevo sí se plantea ahora en un nuevo contexto, sobre el papel que en la crisis están llamados a jugar los servicios privados de colocación. (…) Se argumenta que las empresas de trabajo temporal pueden y deben convertirse en agencias de colocación con ánimo de lucro, y atender a los desempleados también cuando buscan empleo indefinido; sobre todo ahora en plena crisis, cuando la cifra de parados crece y pareciera que el Sistema Público Nacional de Empleo, integrado por el servicio estatal y los autonómicos, es incapaz de cumplir la misión de colocar a los trabajadores que están perdiendo sus empleos. Asistimos, en cierta forma, a un asalto al servicio público, presentándolo como ineficaz e irrelevante y utilizando para ello, es verdad, informaciones y datos ciertos, pero también aprovechando prejuicios antiguos, manipulaciones y medias verdades, dadas automáticamente por ciertas.
Por ejemplo, es común dar por supuesto que el Sistema Público de Empleo en España es ineficiente y que funciona claramente peor que otros servicios públicos de empleo europeos. Pero la verdad no es esa, lo cierto es que el debilitamiento de los servicios públicos de empleo es un fenómeno general en toda la Unión Europea, tal como lo reconoce la Comisión Europea en su comunicación Modernizar los servicios públicos de empleo, y que este debilitamiento es consecuencia de fenómenos generales, como cambios tecnológicos, demográficos, de organización del trabajo, del mercado laboral y de la aparición de nuevas vías de búsqueda de trabajadores, como los portales de empleo.
En 1996, al inicio de la última fase de crecimiento económico, el Observatorio del Empleo de la Comisión Europea cifraba el grado de intermediación del servicio público de empleo español en torno al 10% del total de las colocaciones, un valor bajo pero por encima del de países como Alemania, Bélgica, Holanda o Irlanda. Más aún, en junio de 2007, en un contexto económico particularmente favorable, los servicios públicos de empleo de Alemania, Bélgica, Holanda, Estonia o Chequia se movían en valores en torno al 5% del total de las vacantes.
(…) El número de personas desempleadas crece no porque no accedan a suficientes ofertas de empleo, como consecuencia de la ineficacia de los servicios públicos que les atienden, sino sencillamente, porque estas ofertas se han reducido drásticamente, tanto que ni de lejos logran compensar la hemorragia de despidos, de expedientes de regulación de empleo y de finalizaciones de contratos temporales que alimentan el paro día tras día.
No es verdad que las empresas que buscan trabajadores no tengan acceso a mecanismos privados de intermediación, más allá de la labor del servicio público. Cuentan con el trabajo de los portales de empleo, las empresas de servicios, de selección de personal, las de outplacement, los head-hunter, los servicios locales o las bolsas de empleo de las más variadas entidades, públicas, semipúblicas y privadas, incluidas algunas congregaciones religiosas.
Tampoco es cierto que las empresas de trabajo temporal, a juzgar por sus actuales cuotas de penetración en el mercado, vayan a ser la panacea que asegure a los parados el acceso a un empleo de calidad, de forma rápida y con garantías. En diciembre de 2007, según el Informe de Mercado Laboral de 2008, que realiza la propia Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal, estas empresas fueron responsables del 16,6% del total de los contratos temporales; en ese trimestre la tasa de temporalidad en España era del 30,9% así que hay que suponer que poco más de un 5% de los trabajadores habían conseguido un empleo gracias a la actividad de las empresas de trabajo temporal, por otra parte un valor muy similar al que se le atribuye a los servicios públicos de empleo. Y esto sin considerar que los contratos de puesta a disposición y las ofertas de empleo gestionadas en los servicios públicos son dos variables muy heterogéneas, cuya comparación directa sobrevalora el papel de las empresas de trabajo temporal. Piénsese que un trabajador puesto a disposición de una misma empresa cuatro veces en un año computa como cuatro intermediaciones para una empresa de trabajo temporal; pero este mismo trabajador, contratado temporalmente cuatro veces por la misma empresa, con seguridad sólo computará el primer contrato como intermediación del servicio público.
Lo primero que tendríamos que hacer es alcanzar un consenso sobre cómo medir la eficacia de los servicios de empleo, pero sobre todo debemos reflexionar y debatir sobre cómo debe ser el Sistema Nacional de Empleo que necesitamos (…) Lo que tenemos que hacer es ordenar y regular la actuación de todos los actores que operan en el mercado, asegurando los principios de igualdad, transparencia, gratuidad para los trabajadores y calidad en el empleo; participación de los agentes sociales y centralidad de lo público. (…)
Mª Luz Rodríguez. Consejera de Trabajo y Empleo de Castilla-La Mancha / Francisco Rueda. Secretario General de Servicio Público de Empleo de Castilla-La Mancha







No dejes tu empleo ni tu dinero a alguién que no se le pueda despedir si lo hace mal.
Y con eso lo digo todo.
En el blog de LoboEstepario… Dudar hasta morir
Un saludo Alfonso…se me olvidaba.
Cuando salgo de mi estepa me pierdo…
En el blog de LoboEstepario… Dudar hasta morir
Información Bitacoras.com…
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Lobo, te pierdes pero con criterio.
Buena máxima imposible de aplicar a los entornos públicos. Estoy a salvo ;-)
Primero, saludar: hola, Bender… muy interesante el tinglado que tienes montado. Sigo leyendo entradas cada vez más viejas.
Segundo, insistir en la impresión que siempre he tenido de que para que una empresa recurra a una oficina de empleo en busca de potenciales trabajadores tiene que: a)Estar obligada por ley; b) Buscar profesionales escasísimos (léase “médicos” para instituciones geriátricas, por ejemplo)o c) Ofrecer unas condiciones laborales tan malas, que nadie de su entorno (ni del entorno del entorno) esté interesado/a en ocupar el puesto.
Con semejante panorama, el artículo sobre quién coloca a más gente, si el SPE o una ETT, ya se me escapa…
Aquí habría que profundizar y aún así la reflexión es dificil. Estoy de acuerdo contigo, y esa es la impresión que yo he sacado de mi experiencia como usuaria en los servicios de empleo de mi ciudad y voy más alla, la calidad de esa asistencia social es de la peores. Desde luego que en mi caso es lo último que necesito y lo que más rabia te da es precisamente la impotencia que parece tener el sistema para verlo y la necesidad de muchos de nosotros de una verdadera intermediación.
desde luego que en lo que menos pienso al salir de una oficina es en la transparencia e igualdad ¿??¿!!! más bien en el vacio que me llevo en el estomago tras comprobar que a veces el surrealismo forma parte de nuestra realidad más de lo que nos podíamos imaginar.
Comparto tu punto de vista sobre la indeseable creación de dependencia que se está generando con determinadas actuaciones del Estado. Me parece que no comparto tanto lo de que debamos recibir un apoyo razonable de su lado aunque esto, lógicamente, dependerá mucho de lo que entendamos por “razonable”.
Una cosa es que el Estado se ocupe de establecer un ordenamiento legal y se ocupe de ciertos servicios esenciales (defensa, educación, sanidad, seguridad, asistencia social…) y otra que se dedique a ampliarlos dando o intermediando cosas como el empleo, la innovación empresarial, el fomento cultural… en una sociedad libre con economía de mercado.
Sugiero que el Estado se dedique a formar individuos responsables, a gestionar riesgos globales del entorno y a estimular la libertad, curiosidad y acciones de la ciudadanía.
A mi desde luego el Inem nunca me ha conseguido ningún empleo. Para encontrar trabajo he tenido que buscarme la vida.
Creo sinceramente que se ocupan solo de registrar los contratos laborales y tramitar las prestaciones por desempleo.
un saludo.
http://www.niblanconinegro-madrid.blogspot.com/
He de reconocer que en este punto tengo el corazón dividido.
Entiendo que una cosa es gestionar recursos públicos donde se ha de ser muy escrupuloso y los criterios para priorizar medidas deben ser objetivos (con sus ventajas e inconvenientes), y otra muy distinta una propuesta técnica de intervención para que ese mismo demandante de empleo tenga más posibilidades de mejorar profesionalmente. Para esta propuesta es contraproducente el efecto de la asignación de recursos porque se está reforzando comportamientos incompatibles con la mejora profesional. (la inactividad, la no cualificación o actualización profesional, la espera de oportunidades por el arte del birlibirloque…
¿En manos de quién y bajo qué criterios objetivos que respeten la igualdad y la transparencia obligada de la administración pública dejamos la asignación de recursos públicos?
¿Qué responsabilidad asume cada ciudadano en la gestión de su propia vida? ¿Quieres estar 8 años en desempleo para tener más posibilidades de que el servicio público de empleo te ofrezca una oferta? Lo dicen muy claramente en mi pueblo, siempre hay aprovechaos.
Saludos e interesantísimos post, como siempre
Para mí es inevitable en estos temas hacer comparaciones, ya que al leer tus reflexiones y luego el artículo, se agolpan en mi cabeza pensamientos sobre situaciones similares, pero diferentes geográfica y culturalmente hablando.
Siempre me ha sorprendido lo “guay” que es la ayuda al desempleo en España en comparación con EEUU en donde las ayudas son limitadas y controladas has ta saciedad y Latinoamérica, en donde no hay ayuda ni nada que se le parezca. Y también la actitud del desempleado en cada región según su caso particular… y debo decir que, ventajas aparte, la prestación por desempleo en España es una sinvergüenzura por parte de ambos, la Administración y el desempleado, ya que la primera no controla ni establece mecanismos para que el paro no se convierta en regalar el dinero a alguien que no está haciendo nada por tratar de emplearse y el segundo (el desempleado) se queda sin hacer nada esperando que “papá” estado le solucione la vida y lo recoloque en un puesto mejor y ganando el doble, mientras él/ella se gasta el dinero de “todos” sin hacer nada.
Yo me pregunto, para cualquiera que opine diferente… ¿Y si no hubiese prestación por desempleo?, ¿estaría el desempleado en su casa viendo la tele? ¿o estaría preocupado haciendo un esfuerzo mayor para emplearse? Yo sé la respuesta, pues en otros países no existe esto del paro y la gente debe buscarse la vida, como debería de ser ¿NO?.
SM
En el blog de Senior Manager… ¿Se puede romper el patrón y evolucionar profesionalmente? – Psicólogo Vs. Coach
Ya sé que me meto en un lío por poner esto, pero qué narices…
Personalmente soy partidaria de que el Estado garantice un mínimo de subsistencia a todos sus ciudadanos, como ocurre, por ejemplo, en Dinamarca.
En su defecto, que proporcione lo mínimo necesario por medio de los servicios sociales -que no asistenciales-(vivienda, comida, ropa, educación…).
Ya sé que hay personas con cargas familiares que tiene que bregar todo el maldito día con horarios imposibles para poder llegar a ese mínimo con su propio esfuerzo; y que se las llevan los demonios cuando comprueban, por decir algo, cómo en “Callejeros” hay familias que viven en barrios marginados, pero con tele de plasma grande-que-t-cagas (a lo trainspotting), el frigo lleno, la luz enganchada directamente del poste y cobrando varios tipos de prestaciones juntas. Admito que enciende la sangre…
Pero este problema dejaría de serlo desde el momento en que cualquier trabajo proporcionase bastantes más ingresos que ese mínimo imprescindible.
Lo que resulta un tanto irónico es
…(termino)
…que se pueda ganar más con una prestación o un subsidio que trabajando.
La casuística es infinita; las situaciones familiares y personales idem. No voy a ser yo quien tire piedras sobre mi propio tejado por culpa de gente que hace mal uso (o abuso) de medidas de protección coyuntural que creo que deben existir, y de las que personalmente me he beneficiado un par de veces, -y menos mal, porque si no, llevaría ya varios desahucios a la espalda-
Lo que me revuelve es a) comprobar cuánto se paga en este país y con qué horarios y condiciones laborales; y b) esta bonita cultura de la “picaresca” española, rayana en la criminalidad y la mayor falta de solidaridad.
Ah! Y al final, y ya sé que hay muchas más causas, los sueldos a la baja también son un producto del libre mercado y de las leyes de la oferta y la demanda…
Vaya tema, o temas,, que me parece que mezclamos un montón de problemas y así, claro no sabemos encontrar la salida.
Los temas de la renta mínima de ciudadanía y los servicios de empleo son diferentes. Están relacionados como casi todo, pero en algo habrá que centrarse y si lo hacemos en los servicios de empleo la cuestión es preguntarse si funcionan de acuerdo a unos objetivos dados. Pero… esos objetivos no existen y es entonces difícil establecer que es lo que se pretende significar con “eficacia”. Si tratamos de adivinarlos, parece un lugar común que los servicios de empleo tienen como finalidad “luchar” (a las barricadas!) contra el paro malo. Lamentablemente, esos índices de colocación no apuntan a que eso lo estén consiguiendo ni de lejos. Si a ese porcentaje de colocación le quitas, además aquellas personas que se inscriben como desempleadas porque su contratador (o gestor) les ha dicho que lo hagan para seguir la norma o beneficiarse de las ventajas de sacar a alguien del arroyo del paro… la verdad es que la conclusión es que no sirven para nada excepto para no aumentar el paro con los miles de trabajadores del empleo / desempleo de las oficinas estatales, autonómicas y locales.
Privatizar algo que no sirve para (casi) nada no creo que sirva para (casi) nada. Quienes dan empleo son las empresas y la administración. La única manera de conseguir empleo es incentivarlo mediante una buena economía o con medidas de apoyo a la contratación (general o específica por colectivos) o haciendo más flexibles las relaciones laborales. Suena liberal y seguramente lo es y mira que lo lamento, pero no sé llegar a otra conclusión.
¿A qué se dedican los trabajadores del desempleo / empleo? a bregar con aquellos desempleados crónicos como la señora de la anécdota o a escenificar un ritual con los trabajadores que eventualmente pierden el empleo y lo acaban encontrando por sus propios contactos, la prensa, los recursos de toda la vida. Alrededor de todo esto se monta un aparataje de sistemas de información, profesionales, iniciativas públicas, etcétera que tienen como aparente finalidad clasificar y contabilizar. El subsidio del paro, entonces, es una especie de renta mínima ciudadana mal aplicada que toca los innombrables a los parados y a la administración, enfrentados crónicamente: unos porque lo consideran un derecho personal y la otra que pone un montón de restricciones la mayoría de las cuales van orientadas a que se haga trampa y se recompense a quien es despedido en lugar de a quien busca mejorar (después resulta que los despidos son pactados para poder tener “el paro”).
Para los servicios de empleo, los parados siguen siendo unos “administrados”, sujetos pasivos sometidos a una serie interminable de taxonomías y normas, Para unos servicios de empleo privatizados, los parados serán sujetos pasivos contabilizados para conseguir unos eurillos por cabeza.
Privatizar la ineficiencia no soluciona nada.
O igual ando errado ;-)
En el blog de mkl… Consultolabing
Uf, peaso debate como dice Miguel, con muchas imbricaciones de todo tipo. Y es que en realidad se está hablando del propio modelo económico y social. Paso a charlar un poco con cada uno y vamos desgranando ideas, si os parece, algunas de las cuales no me parecen tan complejas,
@EVA- Qué agradable sorpresa tu visita¡ Me gustará que me des feedback de allí por donde pases en el blog ;-)
Los servicios de intermediación laboral ofrecidos por las administraciones no son muy utilizados sencillamente porque son mucho menos eficaces que otras vías de selección o reclutamiento de candidatos. Las razones de esta ineficacia son numerosas y evidentes para muchos/as, algunas están descritas en el artículo y otras las estáis aportando en esta conversación.
@ELISABETH- Si la intermediación laboral fuese prioritaria, igualitaria, transparente y basadas en criterios de profesionalidad, muchas personas dejarían de acudir a las oficinas de empleo porque el propio funcionamiento del sistema les dejaría claro que deben mejorar mucho su vida profesional antes de postularse como candidatos. Ver que las personas cualificadas encuentran los supuestos mejores empleos (y no las más inactivas o necesitadas) les motivaría a cualificarse, o en todo caso ni irían a pedir lo que se tienen que ganar.
Otro tema que comentas, creo, se refiere a la calidad de la atención al cliente, pero este tiene que ver con las administraciones en general, aunque las de empleo tienen sus particularidades. No querría que se entendiera que justifico la mala atención ni la indolencia en algunos casos, pero la motivación de los trabajadores públicos también depende en gran parte de la percepción que tengan de que su trabajo es realmente útil, no sé si me explico.
@JOSEMPELAEZ- ¿Cómo no estar de acuerdo con tu sugerencia de que “el Estado se dedique a formar individuos responsables, a gestionar riesgos globales del entorno y a estimular la libertad, curiosidad y acciones de la ciudadanía.”?
El problema está en qué hacer mientras tanto con aquellos individuos que a día de hoy no son responsables, curiosos y motivados por una cultura del esfuerzo.
¿Acaso el partido político que ponga sobre la mesa las reformas estructurales necesarias para que la iniciativa sustituya a la dependencia y la pasividad, y los derechos “adquiridos e inalienables” dejen paso a esa responsabilidad que comentas, tiene posibilidades reales de ser el más votado? ¿Por dónde empezar para que un cambio, aunque sea tranquilo, sea posible?
@IPECAN- Creo que el mayor problema de un servicio público de empleo (SPE) no es que no te consiga empleo, sino que no te explique por qué no has sido seleccionado aún, qué criterios utiliza para seleccionar candidatos que tú no has cumplido hasta ahora. Si Infojobs “no te llama”, no piensas que es un mal portal de empleo sino que eres tú el que no cumple con las exigencias de sus ofertas que ya conoces bien porque puedes consultar con facilidad.
A un servicio público de empleo sí hay que exigirle que te ayude a buscar trabajo y a planificar y mejorar en general tu vida profesional.
@IREINA- Como bien dices, ¿tan difícil es comprender la relación que existe entre asignar ayudas y ventajas relacionadas con derechos adquiridos (pero no con esfuerzos y méritos valorables), y los comportamientos de inactividad y desmotivación profesional que se generan? ¿Una persona debe recibir dos años de prestación por desempleo per se, sin considerar su renta y sus posesiones actuales, ni los esfuerzos que esté realizando por mejorar su vida profesional?
¿Un joven que ha dejado de estudiar y de esforzarse, merece acceder a una Escuela Taller donde tendrá un empleo por 18 meses, mientras que otro que ha superado la ESO o una FP de Grado medio con éxito debe esforzarse por encontrar trabajo durante algún tiempo (en el mejor de los casos) y además aceptar condiciones laborales generalmente más precarias? ¿Qué mensaje y modelo a seguir estamos trasladando?
@SENIOR MANAGER- Estamos de acuerdo en el marco general: cualquier ayuda debe controlarse de forma sistemática de tal forma que como mínimo no se cree un diferencial motivador hacia el no trabajo. Pero también en el otro lado, nuestra cultura informal del trabajo hace que las pequeñas empresas ofrezcan condiciones laborales precarias y de economía intermitentemente sumergida que hacen que los trabajadores se acostumbren a navegar por estas aguas tan turbias, y estén acostumbrados a que la prestación por desempleo y el subsidio sean un salario complementario o alternativo en su vida laboral, no sólo en tiempos de crisis.
¿Quién controla a los empresarios, que más que emprendedores son mercaderes? ¿Cómo se fomenta la motivación de los empleados por mejorar su productividad y su cualificación si éstas no son reconocidas ni valoradas económicamente? En palabras de EVA, por un lado, hay que revisar cuánto se paga en este país y con qué horarios y condiciones laborales; y por el otro, eliminar esa bonita cultura de la “picaresca” española.
@EVA- Uf, espinoso tema este de las rentas básicas y los servicios sociales mínimos. En Dinamarca tal vez funcionen pero a golpe de decreto no se cambia una cultura sociolaboral como la española. De hecho todos los días puedo ver en vivo la trampa de la pobreza: personas que son el salario social que perciben durante 6 meses del año pueden vivir y sobrevivir el resto.
Es un tema al que hay que darle vueltas en su “logística”. Creo que todas las ayudas sociales existentes, relacionadas con el desempleo, las cargas familiares, la edad, la violencia doméstica, la discapacidad, la marginación, etc. se deberían concentrar en una sola, esa renta básica de la que hablamos, y no exigir requisitos especiales para recibirla tales como estar inscrito como demandante de empleo que lo que hace es pervertir la propia inscripción.
@MKL- Como suele pasar, estamos de acuerdo en gran parte del discurso, y entrar en los matices sería toda una tesis doctoral. Me quedo con este párrafo tuyo:
“Quienes dan empleo son las empresas y la administración. La única manera de conseguir empleo es incentivarlo mediante una buena economía o con medidas de apoyo a la contratación (general o específica por colectivos) o haciendo más flexibles las relaciones laborales. Suena liberal y seguramente lo es y mira que lo lamento, pero no sé llegar a otra conclusión.”
Tal vez añadiría más control sobre el cumplimiento de los derechos básicos de los trabajadores, sobre todo de aquellos cuyo incumplimiento generan precariedad y subempleo, y todas esa cultura del subsidio que se deriva; y más transparencia en el mercado de trabajo y sobre sus canales, aspecto que tiene mucho que ver con el papel de la orientación profesional para saber qué lleva a qué, qué se puede hacer y cómo ponerse a hacerlo.
Se cobra más en el paro, porque el que te da la prestación no tiene más que tirar de presupuestos. Dígase nuestro dinero. Y si acosta de ello se lleva unos cuantos votos mejor.
Respecto a la educación, no la quiero, simplemente. De qué educación hablamos, de derechas, de izquierdas, del nuevo listillo que gane las elecciones?? Quiero mi cheque escolar YA.
El estado está para garantizar la ley, para nada más. Y ésta también tiene guasa.
Dejemos de ir al son del político de turno y ejerzamos nuestra libertad.
Mientras comamos de sus manos nos tendrán cogidos. Pensar en ello…
En el blog de LoboEstepario… Dudar hasta morir
Alfonso, me parece que tú y los que tratamos de usar lo de la “web social” hemos comenzado ya, aunque el cambio lo vayan a ver nuestros descendientes (y no sé de qué generación ;-)
No obstante, soy optimista al pensar en las “barbas del vecino”. Esta tarde estaba escuchando a Reyes Montiel en la SER explicando lo del Twitter en la Asamblea de Madrid a Gemma Nierga y sus contertulios, que no sabían bien de qué iba la cosa. Mientras tanto, me dedicaba a escribir un borrador en el blog donde me refería al nuevo CIO del gobierno de Obama, que defiende la transparencia y la participación ciudadana y, además, también es usuario de Twitter.
En el blog de josempelaez… ¿Jugamos a la política o desarrollamos algo?
…como dicen algunos de los comentaristas pienso que en esta entrada se mezclan muchos temas.
La viñeta ejemplica bastante bien cómo me siento como ciudadana, ahora como desempleada y anteriormente como trabajadora DE LOS PROGRAMITAS DE LA JUNTA.
Es cierto que las políticas de ayudas generan dependencia en algunos usuarios. Pero considerarlos una sinverguencería me parece exagerado. Quién está cobrando el desempleo se lo ha ganado, no le estamos regalando nada. Ya depende de cada uno lo que se haga en ese tiempo. Ver que una persona que viene de trabajos precarios utiliza esa prestación para hacer un curso e intentar mejorar su situación laboral o las personas que se reciclan o se forman en otro sector (porque el suyo está en crisis)…son aspectos positivos que no se mencionan.
Todos sabemos que los servicios públicos mueven muy pocas ofertas de empleo (alrededor de un 2%). Estoy de acuerdo en que los criterios que sigue son muy discutibles.El SAE SE HA QUEDADO PARA registrar, clasificar…y los pobres no pueden hacer nada.
Considerar que la privatización es la solución me da risa. Las ETT, agencias de colocación, etc tambièn mueven poco volúmen de ofertas. La administración tiene un deber y una responsabilidad hacia el ciudadano. Lo siento, pero yo no creo en los servicios públicos (en el sistema). A mí la política de la Junta si que me nubla la vista. Un saludo.
Hola Yoriento; si, es cierto… Pero hasta que punto es culpa del subsidio bendito ese que las empresas ofrezcan condiciones laborales precarias y de economía intermitentemente como dices; o que haya tantos contratos basura o mil euristas… ¿hasta que punto el mismo sistema incontrolado de seguridad social aupa estas tendencias a vivir de la prestación por desempleo?
Yo no creo que sea culpa de las empresas, pues en otros lugares las condiciones pueden ser peores, pero la gente resuelve y se sobrepone al desempleo haciendo lo único que hay que hacer, buscar sin descanso mientras se van adaptando a la nueva situación,
Y no digo que otros lugares sean mejores o perfectos; lo que critico es que, con tan buen sistema que tenemos (al igual que a Eva me parece fantástico), ¿cómo es posible que no podamos aprovecharlo sin aprovecharnos?
SM
En el blog de Senior Manager… ¿Se puede romper el patrón y evolucionar profesionalmente? – Psicólogo Vs. Coach
La orientación es necesaria, pero insuficiente.
y es cierto que se incumplen derechos básicos pero más control No. Los primeros que deben aplicarselo son la administración y los sindicatos. Hay un dicho que dice ..en casa del herrero cuchillo de palo o algo así..
Hola Yoriento,
Interesante tema el que nos plantea aquí porque nunca se pasa de moda.
Lo que esta claro es que ahora mismo tal y como esta concebido el servicio publico de empleo no funciona y nos debemos centrar todos en la pregunta de ¿Para que debería servir?
Hay que controlar mucho más porque hay muchas personas que están en el servicio publico de empleo que buscan activamente un trabajo, sin embargo, otras muchas están vagueando sin hacer nada esperando que el estado les lleve el trabajo a su casa en plan servicio a domicilio.
Luego no puede ser que la función principal del servicio publico de empleo se este convirtiendo en asistencia social pura y dura porque esta no debe ser su función a pesar de ser necesaria.
Ambas partes debemos recapacitar porque que no funcione el servicio publico de empleo no es culpa sólo de este servicio en si. Los subsidios tienen que ser un medio y no un fin para los desempleados. Debemos cambiar de mentalidad.
Saludos,
LOBO, lo que pasa es que ejercer nuestra libertad también cuesta esfuerzo que no siempre se está dispuesto a invertir. Si ni siquiera tenemos tiempo y ganas de redactar hojas de reclamación…
Por eso es tan importante la blogosfera y lo social en internet, como dices, JOSÉ, porque facilita enormemente la transparencia la conversación y la participación. Y la web social tiene que llegar aún a la administración… Ya sabes que me considero un pesimista estratégico, así que vamos paso a paso viendo si se producen cambios o estas herramientas son utilizadas para acentuar la polarización del mercado de trabajo.
No sé, SENIOR, en cualquier sistema todos los agentes son responsables de los efectos que se producen, y como decía refiriéndome a la educación, cada parte debe actuar como si toda la responsabilidad fuese suya. Coincido con DANZARINA y creo que no debemos descalificar de forma generalizada sino encontrar relaciones causa-efecto, que muchas son sencillas y conocidas, sin necesidad de personalizar ni culpabilizar.
No sé si estoy de acuerdo con eso de “haberse ganado el desempleo” como un derecho adquirido e inalienable, como decíamos antes. Las prestaciones por desempleo tienen una finalidad que debe revisarse si no se están cumpliendo o se están malcumpliendo. Nada debe ser intocable en un estado de derecho, no crees? Me parece mucho mejor una renta básica y servicios sociales mínimos que cubran necesidades, antes que relacionar estos asuntos con trabajar o no trabajar que crean unas dinámicas perversas en el mercado de trabajo.
Y en el otro lado, también otros derechos como relativos a los funcionarios, los sindicatos y a las empresas no deberían ser considerados intocables si su modificación se considerara beneficiosa para el conjunto del sistema, no?
Como bien dice JUAN, yo creo que los subsidios y cualquier herramienta social deben dirigirse a un fin determinado y no convertirse en un medio garantizado per se. Deben aclararse los objetivos específicos de cualquier ayuda, que con relación al empleo y el desempleo en principio se relacionan con ser un soporte económico que incentive la búsqueda d empleo y el desarrollo profesional.
Libertad, es responsabilidad, aceptar tus decisiones,tus victorias pero también tus errores. Y claro, eso es muy duro en el país del subsidio y el pelotazo. Aquí la culpa siempre es de otro.
Nos falta madurez. Inmadurez que es muy bien aprovechada por la triste casta política.
Un abrazo.