Cinco estrategias para sobrevivir a un jefe difícil (464)


Cuando dejé de ver a mi jefe en términos de bueno o malo y me centré en lo que podía controlar – si se me veía como activo o pasivo – las cosas se simplificaron mucho. (…) El camino más fácil para conseguir lo que quiero es ayudar a otros a obtener lo que desean.

Estas son dos ideas que me han gustado mucho de las muchas que Jerry Roberts, de Careerjolt, nos propone en Five Strategies for Surviving a Tough Boss, artículo escrito como autor invitado para Zen habits, un blog sobre ¿management personal? que cuenta con casi 100.000 suscritos. Este artículo, 5 estrategias para sobrevivir a un jefe difícil, lo ha traducido Carme Pla y publicado también en su blog para convertirlo en nuestro sexta experiencia de sharismo sincronizado, tras los anteriores posts: ¿Cómo relacionarte con un amigo que busca trabajo?; ¿Cómo buscar y encontrar el trabajo de tu vida?; ¿Necesitas orientación o coaching en tu vida?; Cómo buscar trabajo haciendo networking con Twitter, Facebook y tu blog; y ¿Por qué todos los objetivos son malos para ti? Gracias.

zenhabits-jefes-dificilesEstos asuntos de jefes y empleados son clásicos en “recursos humanos” o en “gestión de personas”, y los hemos tratado antes, por ejemplo, en este par de artículos muy comentados en los que el debate giró en gran parte alrededor de la estéril asignación de culpas en la organización entre trabajadores y directivos.

Sin embargo parece más razonable exigir en el contexto de la empresa, tanto a trabajadores como a directivos, que hicieran lo mismo que planteamos en el artículo sobre la educación paradójica a padres, profesores y administración: dejarse de disputas sobre responsabilidades y que cada parte actúe como si toda la responsabilidad fuera sólo suya.

Desde la perspectiva de este artículo se propone que cada trabajador debe hacer lo que esté en su mano para mejorar su situación en el ámbito de su organización, y en concreto, en la relación con sus jefes, sin estar tan pendiente de qué deberían estar haciendo otros para que su vida fuera mejor. En fin, lo que siempre decimos: piensa lo que quieras, atribuye a otras partes la responsabilidad que consideres conveniente pero, mientras tanto, haz lo que debas. Os dejo con este buen artículo recordando, como siempre, que el tono general y algunos consejos son de “estilo norteamericano”, así que hay que extraer lo mejor de cada idea para adaptarlo a nuestro contexto laboral.

CINCO ESTRATEGIAS PARA SOBREVIVIR A UN JEFE DIFÍCIL. De Jerry Roberts

La estrategia es más útil que la emoción. Decir que tu jefe es un monstruo o culparle por todo lo que va mal en tu vida puede ser lúdico e incluso terapéutico, pero no ayuda nada a mejorar tu situación. Sólo una estrategia dirigida de forma clara y un conjunto de tácticas definidas lo harán.

¿Deberías quedarte? En casi 15 años que llevo ocupándome de cuestiones relacionadas con los puestos de trabajo me he encontrado con cantidad de gente que se quejaba de su jefe, pero muy raramente se ha llegado al extremo de que la persona trabajadora esté completamente angustiada y sintiéndose atrapada. Entiendo que aún suponiendo que tu actual situación financiera haga imposible que puedas dejar tu actual puesto, aún así puedes igualmente empezar con el proceso de planificación. Si tu trabajo te está arruinando la vida, no vale la pena ahorcarte. Ganar menos dinero puede suponer tener que pasar apuros al principio de este cambio, pero a la larga reemplazarás los ingresos perdidos y serás más feliz.

Sobra decir que si tu jefe es culpable de una mala conducta sexual o te ha convertido en objeto de continua crueldad psicológica, tienes que irte de ahí o informar a sus superiores. Obviamente, esto no incluye el hipotético caso de que te recrimine por llegar tarde o porque tu trabajo no sea bueno.

Veamos ahora unos pocos PUNTOS CLAVE que nos ayudarán a avanzar.

Los jefes malos son minoría. Existen jefes malos y mezquinos. Algunos tienen egos que necesitan sus propios códigos postales. Son una minoría, como los jefes excepcionales. La inmensa mayoría -, probablemente el 90 por ciento – están en el medio. A veces son buenos, a veces incompetentes, la mayoría sólo un término medio y gente decente que lucha por sobrevivir y se sienten sobrecargados la mayor parte del tiempo. Al igual que nosotros.

Los directores también necesitan desahogarse. A decir verdad, muchos directores se sienten frustrados por la calidad del trabajo que entrega la gente y también por lo que ellos valoran como indiferencia. He oído muchas quejas diciendo que crecen desenfrenadamente las actitudes pobres y egoístas. Demasiada gente lleva su cuerpo al trabajo pero deja su mente en otra parte. Cuando aceptaste el trabajo no le dijiste al jefe, “voy a realizar el trabajo cuando pueda, pero mi principal objetivo es conectar con la gente online y pasarlo bien”.

Haz la prueba de la cartera. Si se estuviese gastando tu dinero ¿qué querrías, un día honesto de trabajo o tener que decirle a la gente que deje de lado su Crackberry y que dejen el Twitter y el Facebook?

Tu jefe también puede tener problemas con su jefe. Puede que se encuentre bajo presión extrema para entregar resultados, o no recibe apoyo, o se le prometió la luna cuando aceptó el trabajo y descubrió luego que le habían mentido. Quizá su vida personal está patas arriba. A lo que voy es que probablemente no tengas todas las respuestas de por qué tu director es difícil de tratar. Bien podría ser un idiota total y no apto para la supervisión de ningún tipo –y esa sería toda la explicación-, pero hay muchas posibilidades de que haya que buscar mucho más que eso.

Sé honeso/a. ¿Eres parte del problema? ¿Podrías estar contribuyendo al estrés? ¿No eres más que un espectador inocente o te has puesto de tu lado avivando el descontento? ¿Estás a la altura de las expectativas y haces todo lo posible para reforzar el equipo? Una de las cosas más difíciles para cualquier persona es ser objetiva sobre su propio rendimiento, y en especial su personalidad en el puesto de trabajo. Si te abres a posibles críticas, te puede interesar preguntar a un par de compañeros imparciales cómo juzgan tu trabajo y tu conducta.

Ahora echemos un vistazo a esas 5 estrategias para relacionarnos con un mal jefe:

Estrategia 1: Prepárate para comprometerte

Si vas a aceptar la nómina, aunque encuentres a tu jefe detestable y carente de todo valor social que le pudiese redimir, vas a tener que encontrar la forma de trabajar juntos. Eso significa que tendrás que romperte la cabeza con este proceso. Tendrás que encontrar algo en él que te permita tolerar sus debilidades y pasar por alto el resto.

Incluso los peores directivos tienen buenas cualidades, a veces geniales. Si puedes dejar de lado tu ego y permitirte apreciar a esta persona por lo que hace bien –y bloquear las cosas que hace que te sacan de quicio- vas por buen camino. ¿Compartes su interés por un deporte o un hobby? Profundiza un poco y haz un esfuerzo por conectar. Te podría sorprender encontrar una persona humana bajo el traje de jefe mezquino. Tanto si lo haces de esta forma o no, tienes que aceptarle mental y emocionalmente y continuar adelante.

Estrategia 2: Reúnete 5 minutos

Para saber dónde estás con tu supervisor dale una nota manuscrita (no un e-mail) pidiéndole una breve reunión. “Necesito tu ayuda en algo importante. ¿Me puedes dar cinco minutos?” Eso es suficiente. No concretes aquí. La curiosidad juega a tu favor. Cuando entres en la reunión tienes tres objetivos:

1.- Conseguir la opinión del director sobre la calidad de tu trabajo
2.- Dejar claro que te entusiasma tu trabajo
3.- Mostrar que quieres avanzar y hacer más. Di algo como algunas de estas cosas:

“Gracias por dedicarme tu tiempo. A fin de mejorar en mi trabajo necesito tu opinión sobre como lo estoy haciendo y si hay algo en concreto que piensas que puedo hacer para mejorar.”

¿Por qué? Esto demuestra que respetas su opinión. Toma notas para que tu jefe vea que sabes que su tiempo es importante y no cuestiones su punto de vista en este momento. Si cuestiona tu productividad puede que sea su percepción honesta. Cambiarás esto mediante el resto de estrategias, pero no discutiendo. Simplemente escucha y escribe. Cuando haya terminado de darte su opinión, solicita inmediatamente una reunión de 5 minutos al mes para evaluar los progresos realizados. No te vayas sin haber fijado día y hora.

“Estoy muy entusiasmado con (tú actual proyecto o iniciativa), y la dirección general que estamos llevando”.

¿Por qué? La mayoría de jefes piensan usando estereotipos, al igual que la mayoría de todos los demás. Es la naturaleza humana. A menos que destaques y muestres una actitud positiva, es fácil ver tan sólo un cuerpo en frente y no concederte ningún valor, o que te juzgue como indiferente. Si no te entusiasmas por todo lo que tiene que ver con tu trabajo, tal vez el jefe no sea tu problema.

“Si vengo con un poco de tiempo libre, puedo volver a debatir un proyecto que he estado pensando?”

¿Por qué? Nada te acercará más al corazón de un supervisor que un trabajador que se ofrece voluntario para un trabajo extra. Todos los empleadores tienen proyectos huérfanos rondando en estado descuidado. Pregunta entre los administrativos cuáles son, elige uno que además de beneficiar a la organización también te dé una visibilidad amplia. Luego aplícate. Pasará una de dos opciones:

a) Realmente aquí hay sólo dos posibles resultados. Uno, el jefe se niega a apoyarte en el esfuerzo para mejorar e incluso asumir responsabilidades adicionales – y puede incluso ser un imbécil en esto. Si resulta así yo me iría tan pronto como mis situación financiera o de otra índole me lo permitiera. Este escenario es posible, pero me parece improbable.

b) Creo que es mucho más probable que tu jefe esté intrigado por tu iniciativa y tenga al menos un poco de curiosidad por ver qué va a pasar. Si yo estuviese en su lugar, pensaría que no tengo nada que perder y tal vez un jugador clave que ganar, que podría avanzar en el equipo sin los costos de contratación y la adición de un nuevo salario. No veo ningún inconveniente.

Estrategia 3: En las reuniones de seguimiento hay que mostrar progreso

La primera reunión fue para poneros de acuerdo y hablar el mismo lenguaje. Los períodos de sesiones subsiguientes son para supervisar el progreso. Si tu supervisor te ha apoyado en esto significa que ha apostado por el programa y tiene interés en verte triunfar.

No esperaría los 30 días para interactuar con él de nuevo. Haz preguntas y muestra el progreso de forma gradual, de modo que el proyecto y tú seguís estando presentes en su mente. Si la segunda reunión va bien no pierdas tiempo, presiona para programar las sesiones de manera regular:

“Esto es valioso para mí, ¿qué tal si nos vemos juntos unos pocos minutos cada martes a las 3:15?”

Estrategia 4: Encuentra un mentor

Independientemente del tipo de trabajo que hagas, hay gente que estará encantada de compartir sus conocimientos contigo para ayudarte a hacerlo mejor. Quizá un compañero de categoría superior en tu equipo, o alguien que se haya jubilado. Podría ser un empleado excepcional que haya trabajado para tu competencia, o alguien que encontrarás en un foro relacionado con tu sector. Hay alguien ahí fuera con capacidad y voluntad de ayudarte. Encuéntrales.

Un mentor puede ser una eficaz referencia no sólo en cuestiones técnicas, sino incluso para sobrevivir en tu puesto de trabajo. Muchas personas de éxito lo han utilizado y todavía lo hacen.

Estrategia 5: La comida puede ser un gran nivelador

No me preguntéis sobre la psicología que lo explica, pero el acto de compartir la comida puede romper desconfianzas y llevarnos a abrirnos un poco a los demás. He visto derrumbarse muros entre personas tras una comida. Aunque pienses que no aceptará, la próxima vez que vayas a pedir comida para llevar con tus compañeros, pregúntale a tu jefe si también quiere o propon ir a comer algo a la hora de salir.

Continua invitándole hasta que acepte. Ser jefe puede ser algo solitario. El simple hecho de que te inviten significa que alguien te acepta. Mándale este mensaje. Habréis advertido que no he sugerido ir a tomar unas cervezas con el jefe. El alcohol es suero de la verdad. He visto personalmente a un par de personas diciendo cosas en la “hora feliz” que se convirtieron en motivo de gran infelicidad al día siguiente. Simplemente considéralo un axioma: La combinación de alcohol y jefe es arriesgada.

Conclusión

Las personas no cambian fácilmente. Esto es cierto cuando hablamos de nuestros jefes pero cuando hablamos de nosotros, también. El verdadero cambio llega con experiencias de la vida que sacuden nuestro mundo y nos hacen mirarnos a nosotros mismos con una mirada nueva. Si tu jefe es un cliente difícil puede que continue siéndolo. Aún así, puedes ayudar a modificar su comportamiento.

Una de las primeras lecciones que aprendí es que el camino más fácil para conseguir lo que quiero es ayudar a otros a obtener lo que desean. Si tu jefe ve que trabajando contigo los números salen mejor o que se consigue cualquier otro beneficio significativo, entonces es probable tener un buen trato. En ese momento, depende de ti que mejore su opinión sobre ti y tu valor para la organización.

En mi carrera – con una notable excepción – en el momento en que mi jefe supo que me tomaba mi trabajo de modo profesional y que tenía la firme intención de empujarle a él para que me ayudara a tener éxito, rara vez tuve que vérmelas con muchas negativas. Cuando dejé de ver a mi jefe en términos de bueno o malo y me centré en lo que podía controlar – si se me veía como activo o pasivo – las cosas se simplificaron mucho.


Comentarios

  1. says

    No me había dado cuenta de cantidad de lectores de Zen habits, pero no me extraña porque tiene artículos muy útiles -como los de Yoriento ;-)

    “El camino más fácil para conseguir lo que quiero es ayudar a otros a obtener lo que desean”. Gran frase, aplicable a prácticamente cualquier situación.

    Gracias a ti, me encanta este sharismo :-)

    En el blog de Carme… Seis modos de encajar Web 2.0 y Empresa

  2. says

    Compartir es un placer. Me gusta que seas mi jefa y viceversa ¡ :-)

    Realmente has elegido un artículo muy conductual y aplicado como bien representa eso de que “la estrategia es más útil que la emoción”, o dicho de otra forma, hacer lo que debemos nos llevará a estar y sentirnos mejor, aunque lo hagamos de mala gana. :-)

  3. says

    Zen Habits es un blog muy enriquecedor con buenos recursos e ideas. Gracias por difundirlo.
    El tema en cuestión. Un jefe es , en mi opinión, un compañero de trabajo. Hay compañeros que te aportan más y a los que aportas más y a otros menos. No es nuestra responsabilidad cambiar a nadie. Y las palabras sobran casi siempre. Son nuestras acciones las que pueden acercarnos a realizar un trabajo profesional.
    ¿Qué está en nuestras manos para llegar a los objetivos de la empresa mientras disfrutamos del proceso? Las preguntas adecuadas harán que encontremos respuestas adecuadas y proactivas.
    Los consejos de este artículo están bien, Comprometerse, Reunirse, mostrar progreso, buscar un mentor y comer con el jefe, son cosas buenas y proactivas, pero no creo que haga que la gente cambie de opinión sobre su jefe.
    Para mí sería importante quitarse la máscara , actuar desde la autenticidad, y buscar forma de ser lider resonante cada uno en el puesto en el que está en cada momento. Eso conlleva ser sincero con nuestros jefes y decir con absoluto respeto lo que te gusta y lo que no de lo que haces y lo que te gusta y lo que no de lo que hace tu jefe.
    Un abrazo

    En el blog de Quique Coach… El poder de la Atención-Romper patrones

  4. says

    Hola Quique, gracias por tus aportaciones complementarias. Me da la impresión de que haces mucho hincapié en la asertividad, me parece importante a mí también.

    Marga, aquí tienes tu blogcasa ;-)

  5. Senior Manager says

    No dudo de la eficacia de estos consejos, o estrategias como los llaman en el artículo, pero ¿hasta que punto son consejos generalistas y fuera de la línea focalizada que se pregona? Si, es una pregunta capciosa, pero precisamente porque creo en los consejos generalistas es que la hago.
    Retomando el tema central, estoy en la línea de Quique, e iría un poco más allá tratando de ver cómo los mismos pueden ser bien aplicados en la práctica, tal y como se exponen en la teoría.
    SM

    En el blog de Senior Manager… ¿Se puede romper el patrón y evolucionar profesionalmente? – Psicólogo Vs. Coach

  6. says

    A lo largo de la vida profesional las situaciones van evolucionando. Hay un momento en que ya tienes equipo a tu cargo pero también jefes a los que reportar. En esa doble experiencia, siempre me fue más sencillo la comunicación con mi equipo que hacia arriba. No porque no sea buena negociadora que a pesar de que pudiera parecer “prepotente” la verdad es que lo soy. Pero con el equipo propio estableces sintonía diaria e inmediata a través del proyecto y no siempre eso es posible hacia un mayor nivel directivo. La cotidianidad permite “reparar” de forma inmediata una mala percepción, una mala cara, ocasionalmente una mala contestación. En la vertical hacia arriba esto ya no es tan fácil. La alta dirección está en otras tareas. Bueno, en fin esa es mi experiencia. En todo caso mis sonrisas siempre van al equipo. Es dónde está el alma del proyecto. Claro que qué pensarán ellos de mi?

    En el blog de Carmen… La Ola perfecta

  7. Anna says

    Pienso que la clave de la estrategia reside en que el resultado sea equilibrado. Me explico: si aplicar los consejos de este post produce un vuelco en la relación, adelante; por el contrario, si estos gestos se leen como una cierta sumisión, el efecto va a ser contraproducente.

    Con esta reflexión, me refiero a que la entrada hace énfasis en aquello que está al alcance de tu mano para intentar modificar la relación trabajador-jefe. No sé, pero no me gusta confundir el plano personal y el profesional. Así que, por ejemplo, habitualmente descarto una comida de trabajo como marco para la solución de problemas. Prefiero una reunión focalizada y, en caso de haber motivos de “celebración”, el resto ya vendrá por su propio pie.

  8. says

    Los buenos consejos, por definición, son recomendaciones concretas, personalizadas y contextualizadas a cada caso y situación. Los consejos generalistas los puede, y de hecho, los da casi todo el mundo, son tópicos que no se sabe muy bien cómo aplicar ni si sirven para mucho.
    Ofrecer consejos obvios y de sentido común no le convierte a uno en buen orientador, aunque intente parecerlo, sino que un buen orientador es el que ofrece buenos consejos.
    De hecho sólo pueden ser buenos consejos aquellos que pueden evaluarse de forma operativa, al contrario de lo que pasa con las recomendaciones de adivinadores y astrólogos, que admiten cualquier interpretación y valen para todo. Gracias, Senior por participar, como siempre.

    Ay, los consejos…. http://yoriento.com/2007/02/aconsejar-en-orientacion-profesional-las-verdades-del-barquero.html

    Carmen,
    me parece muy acertado eso de que “la cotidianidad permite œreparar  de forma inmediata una mala percepción.” Como bien dices, con el equipo es más fácil comunicarse porque el contacto es fluido, lo que nos lleva a la sugerencia de que si se quiere tener mejor comunicación hacia arriba hay que aumentar la frecuencia y la fluidez de los contactos, no?

    Anna,
    es verdad que el artículo habla de lo que “uno puede hacer”, sin tener en cuenta a la otra parte, aunque tal vez haya que tenerla en cuenta para ver lo que uno debería hacer. ;-)
    La distinción personal y profesional es complicada, muy sutil. Una comida de trabajo no deja de ser un evento distendido en el que se pueden hablar de asuntos extralaborales, y no deja de ser trabajo. No sé, pero creo que cambiar a un contexto no-tan-laboral puede ayudar a tomar otra perspectiva sin necesidad de salirse demasiado del ámbito laboral.

  9. PILARICA says

    Solamente decir,que en mi caso he sido muy condescendiente con mi “jefe” pero con los especuladores,manipuladores,y mentirosos no hay tregua.Aprovecha su puesto para utilizar a la gente y manipula bajo su propio concepto de justicia.
    Yo solo se una cosa,”YO SOY MÚSICO,Y ME VOY A LAS OCHO”.

  10. Estrella says

    El artículo y los comentarios me han parecido muy interesantes, pero ¿qué puedo hacer si mi jefe es adicto al trabajo, anti-familia y raro? Muchas veces me siento presionada a tener disponibilidad 24 h y en ocasiones no sé si me está hablando en serio o me pregunta ciertas cosas para “pillarme”…

    Muchas gracias

    Saludos

  11. adrian says

    en el articulo se hace referencia a ser un trabajador voluntario en otros proyectos,, pero que pasa cuando tu jefe es una persona que te exije mucho mas de lo que te toca?,, que pasa cuando tu buscas (aparte de un empleo estable) una familia estable y tiempo con los hijos?,,

  12. mario says

    muy bien el articulo haora sigue poner en marcha los consejos espero poder aplicarlos correctamente en mi situacion no niego estar un poco nervioso ….

  13. dedo-de-oro says

    Lo mejor que se puede hacer es decir la verdad, yo tenia 2 superiores muy dificiles (personas que siempre te encuentran errores, te hacen problemas innecesarios, de mal caracter, irrespetuosos, irritantes, resentidos, etc etc). El dueño dueño no estaba al tanto de todo lo que hacian con los empleados, yo estaba en el medio, entre mis superiores y los demás empleados. El dia que decidi irme hable con el dueño de la empresa, y me consulto sorprendido por me decision de irme asi de una debido a que nunca yo me habia presentado ante el con un problema porque siempre callaba todo, y le dije todo lo que pasaba, como se manejaban, asi que me dijo que lamentaba mi salida, pero que iva a tomar cartas en el asunto con esas personas, a uno lo despidieron, al otro todavia no pero no le debe quedar mucho tiempo.

  14. Karla Rivas says

    Pero que pasa cuando eres un buen trabajador, eres responsable, no eres limitado al revés resuelves, improvisas para que todo este bien con el jefe o dueño esta feliz contigo y tu trabajo, pero llega ese jefe y arruina todo, no te es sincero y habla a tus espaldas, todos tus compañeros están felices de trabajar contigo ahí que como le puedo llamar a eso, tienes que aguantar al jefe de mal humor etc,etc,

  15. myriam says

    Excelente apunte, estoy viviendo una situacion un poco complicada, pues en alguna ocasion le dije a mi jefe que no estaba de acuerdo en la forma que me hablaba y de ahi se molesto tanto pero tanto que aprovecho esta situación para ignorarme por completo y tomar la decision de no renovarme el contrato…segun me entere no hubo empatia, aun cuando mi desempeño laboral es bueno me siento agobiada por la situación porque es muuy estresante trabajar a si. Inicie a trabajar en diciembre 2013 y en marzo se cumple el contrato…nada de estabilidad laboral¡¡¡¡¡

  16. carlos santa cruuz says

    hola muchas gracias por las 5 extratejias las necesito mucho.

    entro un nuevo supervisor a mi empresa para ocupar el puesto que yo estaba queriendo y alfinal no se medio y se lo dieron a el eso me enojo mucho al principio pero despues de estas extratejias le seguire echandole muchas ganas y demostrare que tambien puedo con el puesto.

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  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Cuando dejé de ver a mi jefe en términos de bueno o malo y me centré en lo que podía controlar – si se me veía como activo o pasivo – las cosas se simplificaron mucho. (?) El camino más fácil para conseguir lo que quiero…

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