oct 10, 2008
Una de consejos, sexo y orientadores (340)
Marido y mujer acuden al psicólogo tras 20 años de matrimonio. Cuando se les pregunta cuál es el problema, la mujer saca una lista larga y detallada de todos los problemas que han tenido durante los 20 años de matrimonio: poca atención, falta de intimidad, vacío, soledad, no sentirse amada, no sentirse deseada… La lista es interminable. Finalmente, el terapeuta se levanta, se acerca a la mujer, le pide que se pare y la abraza y besa apasionadamente mientras que el marido los observa con una ceja más alta que la otra. La mujer se queda muda y se sienta en la silla medio aturdida. El terapeuta se dirige al marido y le dice: -Esto es lo que su esposa necesita al menos 3 veces por semana. ¿Puede hacerlo? El marido lo medita un instante y responde: -Bueno, la puedo traer los lunes y los miércoles, ¡pero los viernes tengo fútbol!
Como ya sabemos, el humor sigue siendo sexista pero, como siempre, lo que me interesa de esta historia es la moraleja o su valor metafórico, que parece tener mucha relación con la orientación (ahora llamada coaching), las psicologías y el estilo de vida. En el contexto de este relato, ¿quién tiene un problema, el profesional, la mujer, el hombre? ¿Tal vez todos? Este tipo de “intervenciones” en los que un “consultor” dice lo que hay que hacer (en este caso, de una forma muy gráfica) ¿sirven para algo, tienen algún efecto de cambio? No quiero haceros reflexionar mucho en vísperas de un puente, pero ya sabéis que las vacaciones consisten en cambiar de actividades, no necesariamente en no hacer nada, creo.







Pienso que todos tenemos un problema, pues somos humanos y nacimos defectuosos. Por eso si creo en la orientación, en el coaching y en otros procesos similares, que pueden (en un momento dado) hacer que reflexionemos al comprobar un punto de vista exterior y ajeno a todo lo que influye en nuestro caso. Parece que es una necesidad humana que un tercero opine sobre algún aspecto nuestro para que podamos darnos cuenta de que hay “algo” que podemos mejorar e incluso cambiar.
SM
Jajajaja… muy bueno el chistecillo…
Bien, la base del coaching es acompañar, guiar, pero sin revelar la solución. Esto sirve para enseñar a tu hijo/a o para los más altos ejecutivos.
Cuando trabajaba como consultor me contaban demasiado a menudo aquel otro chiste de: “un consultor es el que te quita el reloj, te dice que hora es y encima te cobra por ello”.
Ha sido gracioso. Lo que me ha llamado la atención del chiste es que más que un psicólogo o coach en cuestión, parecía un médico o un “aconsejador”. Los hay más diplomáticos que otros. Yo he pasado por uno de estos psicólogos apáticos (profesor de Universidad), que tan solo escuchando una de las dos partes daba un listado de órdenes para cumplir por la parte no escuchada.
Me ha recordado a una psicóloga que vi por televisión hablando de como han de actuar las parejas a la hora de compartir las tareas. Hablaba de un único estilo de vida; de un “A, B, C, …” de normas diplomáticas sin tener en cuenta que quizás a algunas parejas les iba bien de otros modos, como por ejemplo contratando a una asistenta. En el caso del chiste, ¿por qué no un tiempo separados progresivamente viviendo cada uno su vida?
Me quito el sombrero (bueno, si lo tuviera). Me gustó la historia (no la conocía, me quedé expectante hasta el final), la reflexión posterior (coincido con Sm, todos tenemos un problema por ser humanos) y, cuando parecía que todo iba a acabar y te despides… plaf, otra reflexión.
Bravo :) Me quito el sombrero y me dejas pensando lo que queda de tarde-noche jejeje (ya hiciste que cambiara de actividad ;) )
SM,
una cosa es la opinión de otras personas, y que nos tomaremos como eso, como opiniones, y otra son los consejos supuestamente expertos de profesionales del ramo, que muchas veces la gente se toma como “verdaderos” e incuestionables.
Decir lo que hay que hacer no es una opinión, es una intervención, no? ;-)
Intoku,
sinceramente no sé si eso de acompañar sin dirigir, que la persona descubra por sí mismo su camino y blablabla…es la base del coaching o de la orientación.
¿No te parece que hay mucha retórica en este tipo de explicaciones de cómo funciona una intervención? Realmente los profesionales siempre muestran objetivos posibles e incentivan unos caminos sobre otros, la diferencia está en la directividad o no con que lo hacen.
El problema no está en recomendar objetivos sino en no hablar de los pros y contras de esa recomendación, y de las alternativas posibles.
Aquiles,
gran aportación esa de que a veces la “solución” en una relación de pareja está en contrata a un/a asistenta¡
Ya lo hemos dicho muchas veces, pequeños cambios pueden suponer grandes diferencias por su efecto multiplicador en otros factores.
No hay que cambiarlo todo y las recetas grandilocuentes sólo sirven de cara a la galería.
Suki,
no quisiera yo hacerte pensar demasiado que tienes muchas cosas que hacer ;-)
Hola Yoriento,… bueno, decir lo que hay que hacer podría ser tanto una opinión como una intervención, creo que todo depende de la decisión del interlocutor y de su grado de influenciabilidad…
SM
Sí, SM, es cierto que opinar puede ser también una forma de intervenir ;-)
Quería decir que es la seguridad con la que se transmite un juicio o reflexión lo que los convierte en opiniones, por un lado, o en recomendaciones firmes o “tratamientos” por otro, lo que modifica sensiblemente la probabilidad con la que van a ser tenidos en cuenta o seguidos, no?
Yoriento, es cierto, la seguridad con que decimos las opiniones pueden influir increíblemente en nuestros interlocutores. De hecho he visto que poco importa si realmente alguien es un entendido sobre un tema, sólo hace falta que hable con seguridad para obtener resultados a nivel de influencia en los demás…
SM