oct 14, 2008
Orientadores y coachs: ¡reconocer la maldad es el camino a la salvación! (343)
Imaginemos que nuestra intención sea desorientar a alguien que, pongamos está buscando empleo o intentando mejorar su vida profesional, o tal vez en plena reflexión sobre su estilo de vida. ¿Cómo lo haríamos? Imagina que quieres convertirte en el más nefasto/a orientador, inútil profesional del coaching o peor consultor asesor del mundo mundial, ¿qué acciones emprenderías, qué recomendarías a tus clientes, reales o imaginarios, qué dejarías de hacer? ¡Vale cualquier cosa que propongas!
Con todas esas actividades nefandas podríamos hacer un ranking de malas prácticas en orientación. De esta forma, tal vez alguno o algunos descubramos que somos grandes desorientadores sin saberlo. Tendría su mérito no el ser malos, sino ni siquiera ser conscientes de ello. Porque, ¿quién es suficientemente analítico y objetivo para descubrir que es un mal profesional? ¿Y quién diablos es tan honesto y suicida para descubrirse ante los demás como un mal profesional?
Pero tal vez no fuera un acto de autodestrucción, sino el comienzo de una mejor vida laboral y personal, quién sabe. Así que, anímate, hazte pasar por un mal orientador durante un momento y cuéntanos qué haces mal. Aunque no seas ni orientador ni malo. ;-) Yo también aportaré, of course. Miguel ya se me adelantó ayer alabando a El Roto.
Otros “artículos desorientadores” publicados después que éste son:
1) Des-orientación, la metodología más-de-lo-mismo
2) Hablando de desorientación…
3) Desorientación en el mejor chiste del mundo








Una mala praxis es decirle a un desempleado, qué es lo que tiene que hacer, o qué es lo que tiene que dejar de hacer, o qué haría yo (desorientador) en su lugar, porque le estamos dando pautas que probablemente no le sirvan o le condicionen su búsqueda… no sé si ha quedado claro, si no es interesante leer a Carl Rogers, véis, ya os estoy desorientando como desorientadores…
Muy buenas las últimas entradas, estás contradiciendo a Wyoming “mañana más pero no mejor porque mejor es imposible”…
abrazos
Hola Gustavo,
decir lo que hay que hacer (también llamado aconsejar) está bien siempre que la recomendación se acompañe con información sobre probabilidad de éxito que tiene seguirla ;-)
El problema no es tanto decirle a alguien que deje curriculos aquí y allá, sino no hablarle de la eficiencia de esa técnica de búsqueda en comparación con otras, para un caso y en un contexto determinados.
Ah, ¿que eso un profesional no lo sabe? Entonces, o no es tan profesional como cree, o no debería aconsejar tanto ;-)
desorientamos muy bien cuando prejuzgamos y establecemos los objetivos a los que deben llegar nuestros desempleados.
Una pena que una reflexión tan importante no venga con nombre y apellidos¡ ;-)
Gracias, Anónimo, por aportar tu granito desorientador :-)
(eso sí, lo de “nuestros desempleados” tal vez lo cambiaría por nuestros usuarios o nuestros clientes, no? :-)
estoy en ello pero no encuentro como darme de alta.estoy tecnologicamente desorientada lo de los clientes y /o usuarios me suena, me suena. Por cierto enhorabuena por el blogs. lo sigo desde hace tiempo. es bueno, muy bueno.
Hola de nuevo, Anónima. :-)
Sólo tienes que ir al apartado “Elegir una identidad” y poner el nombre o apodo que quieras¡
Tu primer comentario por aquí? Por lo que escribes, tal vez nos conocemos. Ya me diras en privado¡ :-)
Saludos Yoriento, me cuesta seguir tu marcha, se me acumulan los corres que medio puedo leer y que me gustan y me divierten.Gracias por tenerme en cuenta.
Achacar la falta de resultados positivos a cualquier elemento externo. Si consigues desviar el punto de mira del análisis personal y interno y lo pones en factores ajenos se acabó construir/diseñar la propia ruta: todos los astros se alinean en contra del orientado/desorientado y no hay nada que pueda hacer (o al menos conseguimos que lo piense). “¡Qué mala suerte tengo, todo me sale mal!”, ¿os suena?
Nuestros prejuicios son nuestro mayor enemigo como orientadores/as. Estoy de acuerdo con anónimo. Y una forma de prejuzgar es encuadrar en un colectivo. Los famosos colectivos de los PNAE, que serán muy útiles para bonificar contratos, pero son nefastos para la orientación laboral.
Blanca, un placer compartido¡ ;-)
Anna, en realidad achacar a la suerte que mi vida profesional sea un desastre es más característico de los clientes que de los orientadores.
Un gran desorientador sería aquel que le diga a un usuario/a: “No te preocupes, hasta ahora has tenido muy mala suerte, pero seguro que empieza a cambiar”…
Ah, ¿que hay algunos que dicen este tipo de cosas en lugar de relacionar lo que hace la persona con lo que consigue? Entonces me callo¡ ;-)
Emilcavan,
esta tendenciosidad la comentamos en detalle hace una semanas en Humor contra la exclusión:
“Este victimismo directamente asociado a categorías de exclusión social y laboral lo hemos creado entre todos. Tener una discapacidad, ser un trabajador inmigrante, tener más de 45 años o ser desempleado de larga duración, no necesariamente tiene por qué indicar la existencia de especiales o graves problemas. Hay que evaluar cada caso y no crear esa sensación de que a cada “colectivo de exclusión” le toca lo suyo, porque lo que está ocurriendo desde hace muchos años es que la gente, concepto que nos incluye a todos/as, comprueba la casilla que mejor se ajusta a su situación y hace sus cuentas. No se centra en solucionar sus problemas sino en adaptarlos y explicarlos para que casen con la definición oficial.”
Protocolo del desorientador (quién no lo ha sido alguna vez)
El desorientador no entra en el espinoso asunto de evaluar concienzudamente las variables que pueden determinar la elección de un determinado itinerario, simplemente no plantea itinerario personal ninguno.
Esto es:
1 Acoger, presentar servicio, y recoger información, pero rutinariamente, cual burócrata.
2 Elaborar curriculum, explicar carta (la vaya a usar o no)
3 Proporcionar recursos, independientemente de su idoneidad para el caso, decirle que se mueva, que el trabajo no va a venir a buscarle.
4 Escuchar lo que ha hecho, decirle que se mueva más.
5 Escuchar lo que ha hecho. ¡Vaya, a conseguido una entrevista! Sea de lo que sea, provenga de donde provenga, hay que hacerle una simulación de entrevista cualificada, darle las 100 preguntas, decirle que de la mano con firmeza, etc.
6 Cuéntame la entrevista, venga, muévete más, más recursos a trochimocho.
7. Más de lo mismo
8. Más de lo mismo.
Quizás haya exagerado un poco, pero me da la sensación de que esta forma de orientar no es tan inusual.
Carlosgus,
muchas gracias por tu itinerario desorientador. Efectivamente, gran parte de lo que se hace es más de lo mismo, pero no así tu aportación, analítica y realista ;-)
De hecho guardaré tu comentario como un ejemplo paradigmático de desorentación¡
¿Qué opináis?
[...] permitiría prevenir muchas crisis personales y profesionales producto de la consejitis y de la desorientación. Por algo se [...]
[...] Los enlaces del texto los he incluido como una forma de mostrar mi concordancia con la opinión que CarlosGus dejó anotada hoy sábado en Orientadores y coachs: reconocer la maldad es el camino a la salvación. [...]
[...] acritud y sin mirar a ningún orientador o coach en particular, la orientación profesional es peor es cuando creemos estar haciéndolo muy bien y con el piloto [...]
[...] con el inacabable pero interesante tema de la des-orientación, me ha venido a la cabeza el mejor chiste del mundo. Ah, ¿que no lo conoces?: Dos cazadores están [...]