La tecnica de extincion de la conducta: no hacer puede ser importante (357)


Vivió una vez un gran guerrero. Aunque muy viejo, aún era capaz de vencer a cualquier contrincante. Su reputación se extendió ampliamente y muchos estudiantes se juntaron para aprender con él. Un día, un joven guerrero llegó al pueblo. Estaba decidido a ser el primer hombre que venciera al gran maestro. Además de su fuerza, tenía una habilidad asombrosa para encontrar y explotar cualquier debilidad en un oponente. Nadie había durado con él en un encuentro más allá de su primer movimiento. En contra de los consejos de sus preocupados estudiantes, el viejo maestro aceptó gustoso el reto del joven guerrero. Cuando ambos estaban listos para la batalla, el joven guerrero empezó a dirigirle insultos al viejo maestro. Tiró tierra y escupió en su cara. Por horas lo agredió verbalmente con todos los insultos conocidos por la humanidad. Pero el viejo guerrero simplemente se mantuvo en pie inmóvil y calmo. Finalmente el joven guerrero se agotó. Reconociendo que estaba vencido se alejó sintiéndose avergonzado. Desilusionados de que el maestro no hubiera peleado con el insolente joven, sus alumnos lo rodearon y le preguntaron. “¿Cómo pudo soportar semejante vileza? ¿Cómo hizo para ahuyentarlo?“Si alguien viene a tí con un regalo y no lo recibes, replicó el maestro: “¿A quién pertenece ese regalo?”

Muchos comportamientos descritos como negativos o perjudiciales se mantienen porque cumplen una función. Es el caso de las quejas, que generalmente reciben mucha atención, se convierten en motivo de conversación, e incluso pueden ser utilizadas como justificación para escapar de nuestras obligaciones. Parece evidente que una de las vías posibles para desactivar su funcionalidad pasa por evitar que tengan ningún tipo de influencia sobre uno mismo y/o sobre los demás. En general, si quieres que una conducta que no te gusta aparezca con menos frecuencia o incluso desaparezca, la técnica de extinción puede resultarte más que útil. Si tu ex, a pesar de “haberle dejado las cosas claras”, sigue llamándote, será un error responder; si quieres que aquel niño llorón del artículo que describía a los Reyes Magos como pésimos psicólogos deje de sollozar, tendrás que estar mucho tiempo escuchándole llorar sin hacerle ni p… caso; y si pretendes que el perro del chiringuito deje de deambular por el chiringuito tendrás que asegurarte que ningún cliente NUNCA le ofrezca restos de comida.

La extinción es una técnica infrautilizada porque exige mucha sistematicidad y paciencia por parte de quien la aplica, y sobre todo implica luchar contra la culpabilidad o la mala sensación que tiene uno al ponerla en práctica: cómo no coger el teléfono al pobre de mi ex; cómo no acurrucar a mi niño cuando llora, incluso cuando sé que sus lágrimas son instrumentales; y cómo no alimentar a ese can escuchimizado que me pone ojillos gato-de-Shrek. Pero cuidado, porque la alternativa, aunque es mucho más fácil de aplicar, genera efectos secundarios y mucha más culpabilidad, y encima es mucho menos eficaz: el castigo.

Así que ya sabes, si alguien te critica, te insulta o te apuñala, extínguelo con tu indiferencia. ;-) La extinción conductual está ocurriendo continuamente en nuestra vida personal o profesional, aunque no siempre seamos conscientes. Seguramente que muchas veces la has utilizado de forma expresa, ¿algún ejemplo personal? Tal vez RAIZEN quiera ser la primera en opinar porque suya es la historia-metáfora del guerrero, ¿no? ;-)

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Comentarios

  1. Jesús López says

    Hola Yoriento,

    Hablando de quejas, como las brujas, haberlas hailas…

    No aceptar una queja es bueno cuando esta no tiene sentido, no aceptar una queja cuando tiene sentido no solo no es bueno sino que volvemos a caer en la trampa de un anterior post tuyo… Falta autoestima…

    Quejas si, quejas no… en su momento puse mi granito de arena a esta disyuntiva…http://www.apuntesgestion.com/2007/03/19/el-cliente-equivocado/

    Saludos,

  2. Iván Lasso says

    Ay, la queja, esa catarsis…
    Hace poco, mi pareja sufrió una intoxicación de quejas. Los que la rodeaban se quejaban tanto que terminaron distorsionando su visión y afectándola profundamente. Por suerte, se encontró el problema (para ella) y se le dio solución (para ella).
    Me remito a otros comentarios que he hecho al respecto: hay que tener cuidado con las quejas intoxicantes. Porque hay gente que vive en una catarsis permanente y, como sacan continuamente lo malo que tienen dentro, cualquiera diría que no tienen ya nada bueno.
    En otro aspecto, acabas de darle nombre a una técnica que yo utilizo para manejar conflictos con los padres, aunque no sé si será extinción mismamente: que suelten sus quejas y protestas y, una vez que ya se han desahogado, a matizar las cosas y a solucionar el problema, tenga la responsabilidad quien la tenga (y, como no, asumiéndola en el caso de que sea yo el responsable). Pero primero, que suelten todo.

    • says

      Supernanny, una psicologa infantil española que ayuda a los padres con su tarea de educar a niños con problemas de conducta, les suele decir a los infantes: “cuando te calmes te atiendo”. Y no veas como funciona ¡

  3. Yoriento says

    Directivo,
    efectivamente, por definición la extinción requiere paciencia, y también el reforzamiento de las conductas alternativas ;-)

    Si al perro del chiringuito dejamos de darle las sobras, dejará de deambular muchos antes si le damos de comer a sus horas y en el sitio adecuado, no? :-)

  4. Yoriento says

    Jesús,
    quejarse y hablar sobre las quejas es todo un deporte nacional ;-)
    Las quejas o críticas siempre tienen dos sentidos, para el que las hace y para el que las recibe, no?

    Suelo decir que cualquier persona siempre tiene razón, desde su punto de vista, y eso hay que tenerlo en cuenta: se llama empatía, habilidad muy relacionada con la paciencia de la que habla Directivo Pyme :-)

  5. Yoriento says

    Iván,
    si ha pasado un tiempo suficiente entre el momento desahogo-queja, y el momento ponerse a solucionar los problemas de forma razonable, entonces estás aplicando extinción y si se es sistemático en las reuniones los padres debería reducir las quejas. Esa es la mejor evaluación.

    De todas formas, cuando aplicas extinción, un efecto típico es que las conductas que se quieren reducir se incrementarán antes de disminuir, y ahí es donde hay que ser “fuertes” ;-)

  6. Anonymous says

    Me parece muy interersante la recomendacion, justo ahora que estoy tratando de explicarle a mi mujer que no responda con tanta prisa frente a los llantos “instrumentales” de mi niño de año y medio de edad. Coincido en que lo mas dificil es ser consecuente y afinar nuestra tolerancia al malestar para que de resultado, mas aun cuando la conducta ya tiene una historia de refuerzos que la tiene bien fortalecida. Saludos, un gusto leerte.

  7. yoriento says

    Pues si la historia de atención a los lloros es larga, cuando dejéis de prestarle esa atención habrá algunos lloros muy largos antes de que se reduzcan…pero se reducirán ;-)

    Los procesos psicológicos básicos como el reforzamiento, la extinción, el castigo, etc. son responsables de TODAS nuestras conductas, personales y profesionales, pero es curioso que no seamos conscientes en gran parte de los casos y situaciones, salvo en las prototípicas, relacionadas por ejemplo con los niños ;-)

    Gracias por tu comentario :-)

  8. Senior Manager says

    Creo que la gente pasa mucho tiempo quejándose y eso en definitiva es una pérdida brutal de esfuerzo y dedicación. Creo que el mejor camino es la acción. Si pasamos de la queja a la acción ya habremos adelantado un gran terreno y podemos dejar a la queja como al go accesorio.
    En el mundo de los titanes sociales, en donde los ciudadanos se creen más grandes y fuertes que el resto, siempre tendremos el buen recurso de la indiferencia para combatirlos o para dejarlos fuera de combate, dependiendo de nuestra manera de afrontarlos. Lo más importante es mantener la calma, factor fundamental y pilar del hecho de ser indiferente. Lo que sigo cuestionandome, al margen de la efectividad de esta técnica, es cuanta humanidad perdemos cada vez que somos indiferentes y cuanto retrocedemos en el hecho de ser civilizados.
    ¿Será que la sociedad está mutando nuevamente?… parece que si, pero esta ez con más fuerza e incidencia en nuestra forma de ver dentro de nuestra misma especie.
    SM

  9. says

    Hola Alfonso! Curiosamente, hace poco di con esta historia y me pareció sensacional. A mí me deja pensando en lo opuesto, cuando nos mostramos indiferentes y no queremos recibir el regalo que en realidad es algo bueno, algo positivo, algo que nos ayude a crecer.

    Creo que a veces somos lo suficientemente impacientes como para aceptar lo negativo, y lo suficientemente pacientes para no aceptar lo positivo.

    Saludos desde México,
    Marco Ayuso
    .-= Último post de Marco Ayuso… blog ..Usa tu correo de voz o contestadora para atraer clientes =-.

  10. caminante says

    Mira que suerte que la extinción se cruzara por mi camino hoy mismo:)
    Siempre me va bien recordar lo básico, me alegra que nos lo revivas de tanto en cuanto. Este post tampoco lo había leído, cachis!

  11. says

    Mi libro de estas Navidades. El blog de @yoriento.
    Pues disagree… El conductismo es mano de santo con niños y animales, pero no con adultos. Ahí hacen falta otros factores para que perciba mi error. Si hago algo mal y no me lo dices lo voy a seguir haciendo. Si me castigas y no me dices el por qué de mi error me hundes.
    Como decía alguien más arriba, la queja tiene una función. Que sea fundada o no, lo determinará el nivel de comunicación entre las personas implicadas.
    Contrastado con pareja, amigos, compañeros de trabajo, suegra…

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