Sep 22, 2008
El curriculum y la autoestima. La semana de los videos (325)
Vengo, maestro porque me siento tan poca cosa que no tengo ganas de hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no haga nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar, qué puedo hacer para que me valoren más? El maestro, sin mirarlo, le dijo: cuánto lo siento muchacho. No puedo ayudarte, ya que debo resolver primero mi propio problema. Quizás después. Y haciendo una pausa agregó: si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después ayudarte. Encantado, titubeó el joven, sintiendo que de nuevo era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
Bien, continuó el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo meñique de la mano izquierda y, dándoselo al muchacho, añadió: toma el caballo y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, y no aceptes menos de una moneda de oro.
Ya en el mercado, cuando el muchacho mencionaba la moneda de oro algunos reían, otros giraban la cara y tan solo un anciano fue lo bastante amable para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era demasiado valiosa como para entregarla a cambio de un anillo. Con afán de ayudar alguien le ofreció una moneda de plata y un recipiente de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro. Después de ofrecer la joya a todas las personas que se cruzaron con él en el mercado, que fueron más de cien, y abatido por su fracaso, montó en su caballo y regresó.
Maestro- dijo- lo siento. No es posible conseguir lo que me pides. Quizás hubiera podido conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo. Eso que has dicho es muy importante, joven amigo, contestó sonriente el maestro. Debemos conocer primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar en tu caballo y ve a ver al joyero. En la tienda del joyero, éste le comentó: Dile al maestro, muchacho que si lo quiere vender ya mismo, no puedo darle más de 58 monedas de oro por su anillo.
Tú eres como el anillo, una joya valiosa y única, le dijo el maestro. ¿Por qué vas por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?
El valor del anillo es un relato que he publicado en otra versión de la que le leí a Julen.
Este tipo de recursos se suponen que le suben a uno “la autoestima”, ¿no? Uno ve el vídeo y lee el cuento y se le pone la carne de gallina de buen rollo energizante, al menos durante unos minutos. Es como aquel anuncio que nos hacía valorar el tiempo y que aprovechamos para diferenciar entre ánimo y motivación. Digamos entonces, para continuar la conversación en la misma onda, que podemos considerar la “autoestima”, un término muy popular, como un estado emocional que hace más probable que te embarques, por ejemplo, en proyectos que tienen cierta dificultad para ti, o que inicies actividades que te costaría realizar o emprender con normalidad, por ejemplo, tirarle los tejos a alguien, plantarle cara a tu jefe, o llamar por teléfono a un conocido para pedirle información o algún tipo de ayuda para encontrar empleo.
Siguiendo con el tema de buscar trabajo, que tratamos mucho por aquí, es más probable que uno se anime a llamar a la puerta fría de las empresas si tiene más o menos preparado un guión muy concreto o alguna técnica infalible, y si siente ciertas emociones positivas (o al menos no las tiene demasiado negativas, del estilo de la ansiedad). Supongamos que un joven candidato a aprendiz de albañil se dirige a una obra a solicitar empleo. El tío va emocionado porque sus familiares le han dicho que vale mucho, y en su vida cotidiana tampoco le va mal, por lo que se siente tranquilo y confiado en sus posibilidades. Así que lo intenta, y lo intenta, y lo intenta.
Tras muchos fracasos, o quizás después de sólo unos cuantos, o de sólo uno (depende de cada caso), es más que probable que no insista y que su “autoestima” baje, es decir, que se sienta con mal rollo, y empiece a pensar y a decir que hay pocas posibilidades de encontrar empleo, y que la cosa está muy mala para él, y cosas por el estilo. Y que deje de buscar. Imagínate que eres un experto asesor y tienes a este chico delante. Tu diagnóstico es claro: tiene la autoestima baja, hay que subírsela. Normalmente con charlas animadoras, ánimos charladores y con recursos similares: vamos, que tú puedes.
Pero, ¿esa baja autoestima es la consecuencia o la causa de sus fracasos para buscar trabajo y superar entrevistas de selección de personal? ¿No sería más efectivo facilitar o ayudar a que esta persona supere sus obstáculos, y la autoestima ya vendrá sola?
Queda inaugurado la madre de todos los debates. :-)







Yo coincido con tu opinión final, pero también creo que el que abandona comete un error.
Ahora bien, si se trata de ayudar a alguien en esta situación, sin duda le ayudará más que le proporciones recursos y no que le compadezcas.
Por cierto, el chico de este anuncio antiguo de CocaCola es el protagonista de la peli “Casual day”.
Saludos!
Intoku.
Bueno, bueno, me uno al debate.
Desde mi perfil de futura orientadora siempre he visto la autoestima más como el área a trabajar y el resto como la consecuencia; pero ahora me haces dudar y poner mi memoria como si de una película se tratara, rememorando escenas en las que he tratado con amigos y alumnos con problemas de autoestima, y al final no ha sido un tratamiento directo como tal, sino más bien lo que comentas: mientras poníamos en marcha el planteamiento y la consecución de unos objetivos que creímos prioritarios para superar sus problemas/situaciones personales, resultó que la mayoría resultó los problemas de autoestima…
Curioso que hasta este momento y, sin haber leído tu reflexión, habría jurado que hacía lo contrario…
Gracias, me encantan estos temas :)
Para mi la baja autoestima es la causa inicial, que una vez reforzada por las malas experiencias, se convierte también en consecuencia… reforzando aún más la baja autoestima inicial. (espero haberme explicado)…
En fin, mi planteamiento es que no podemos fijarnos sólo en el ahora y en la superficie… Es evidente que el chaval tiene un problema, pero que no es nuevo y que seguramente viene arrastrando internamente desde la niñez o incluso puede que no sirva para albañil y nadie se lo ha dicho o se lo han dicho con poca asertividad. La gente por lo general consigue empleo y son muy pocos los que no tienen la suficiente capacidad como para no encontrar uno, independientemente de si era el que esperaban o no.
De hecho yo no creo que haya que perder tiempo con este chico en charlas de motivación; más bien habría que hacerle una evaluación de tipo vocacional para poder orientarlo hacia áreas o sectores de trabajo en donde pueda aplicar sus hablidades, sus conocimientos y sobre todo su vocación.
Si acudiera a mi y lo tuviera enfrente, no pensaría en animarlo ni en ser condescendiente, eso sería muy perjudicial para él, en su lugar le haría un cuadro serio y real de su situación y le diría lo que tiene que hacer, una vez determinada su posible vocación.
Slds
SM
perdón, releyendo mi anterior comentario, el segundo “resultó” es resolvió (no se puede escribir a estas horas, mejor me voy a la cama jejeje)
Pero antes llego a tiempo para comentar una ligera discrepancia con SM, quizás porque pisamos terreno resbaladizo: he aquí una Yo con sabiduría fresca por así decirlo, jeje, recién licenciada y llena de ilusión y utopías y un SM con una gran andadura y experiencia (y por supuesto también con sus conocimientos y sabiduría) que sabe ya como son estas cosas, jeje. En fin, a lo que iba… a día de hoy sigo siendo de las que creen que mucha gente puede llegar más allá de lo que creen o de lo que incluso los tests vocacionales podrían diagnosticarle, pues tal vez hay áreas en las que podría ser buenísimo (aunque no sean las que todo el mundo ve) y (eso sí, con mayor esfuerzo y no a corto plazo) pueda lograr estar ahí; pero, insisto, en unos años probablemente me retractaré de este comentario :)
Suki: Más bien concuerdo contigo… No mencioné a los test vocacionales como el último y perfecto recurso, sino como una herramienta más para ayudar en este caso particular señalado por Yoriento.
Seguro que cualquier persona puede llegar mucho más allá e incluso a otros lugares de los que dicte una evaluación vocacional, en esto estamos de acuerdo. Lo que si sugiero es hacer el test en los casos en que sea necesario o conveniente para la persona desorientada o desmotivada, pues la causa de la baja auto estima puede ser aliviada y restaurada con un simple test de este tipo.
Slds
SM
No puedo dejar de estar de acuerdo con la línea del post. Intentar aumentar y/o que nos aumenten la autoestima o la valoración general de nosotros mismos directamente, es una tarea de tal dificultad que parece no poder hacerse. Incluso mejorar la autovaloración en tareas concretas teniendo ésto por objetivo único. Creo que técnicamente no puede hacerse, al menos en el entorno de una mesa de trabajo individual.
Sin embargo y enlazando con el contenido del vídeo se me plantea una cuestión, ¿no son útiles las campañas y mensajes que reconocen y hacen visible el trabajo de las mujeres que voluntariamente o no han decidido dedicar unos años a su vida familiar?. ¿Valoramos todos y todas más la dedicación a la familia?
Un saludo a todos y todas.
Buenos dias.
este post me trae a la mente otro cuento.
Un dia, los padres de Juan (5 años) y su hermanita Laura (6 meses) decidieron irse a cenar, para ello contrataron a una ñiñera. Cuando ya habian cenado la niñera acosto a los crios en su habitacion y les cerro la puerta con llave, pues queria pasar el resto con su novio y no queria que Juan los pillara infragantis. Casualidades de la vida, que un cortocircuito provoco un incendio que se expandio rapidamente, la niñera no pudo recoger a los crios.
Cuando los padres llegaron, los bomberos estaban apagando el incendio, preguntaron sobre sus hijos, le dijeron que estuvieran tranquilos que se habian salvado los dos, que el mayor habia cogido a su hermanita en brazos y salieron por la ventana de su habitacion, y por la cornisa, llegaron a un lugar seguro, pero la verdad, no sabemos como un crio tan pequeño pudo hacer tal proeza, a lo que una persona mayor que los estaba escuchando les respondio : Sencillamente, en ese momento no habia nadie que le dijera “que no podia hacerlo”.
Bueno, el cuento es mas o menos como lo he contado, no he encontrado el original, pero me lleva a la conclusion de que esa autoestima depende del ambiente en el que crecemos, no han sido pocas veces que he escuchado de la boca de padres y madres llamarles inutiles, estupidos…. a sus hijos.
¿como esperamos que su autoestima sea alta, si las personas que mas queria los trataban de fracasados casi desde que estaba en la cuna?
SM, estoy conforme con todo lo que comentas, pero en tu ultimo parrafo… decir a alguien lo que tiene que hacer, lo veo muy fuerte, creo que lo mejor seria trabajar con el , y que fuera el quien decidiera, con todo lo que ha trabajado, que es lo que tiene que hacer. En definitiva, que el cliente se haga consciente y responsable de su decisión. de la otra forma sera mas facil que el cliente fracase.
Hola INTOKU,
hablar tanto de autoestima y esperar a que esta mejore o crezca es la forma más frecuente pero socialmente aceptada de abandonar. El vídeo, como otros tipos de recursos, anima, puede generar un estado emocional que impulse unas primeras acciones, pero estas acciones de estar bien planificadas y organizadas para llevar a algunos avances…
Hola SUKI,
Autoestima, al igual que motivación, voluntad, inteligencia emocional, etc., etc., son etiquetas que utilizamos sin darnos cuenta como supuestos factores explicativos pero que no explican nada.
Simples análisis observacionales causa-efecto, sin tanta retórica y psicolabia, ya dan muchas pistas sobre la solución de los problemas, no? :-)
Hola SM,
tu intervención con una persona con supuesta baja autoestima como causa inicial de inactividad y fracaso sería “decirle lo que tiene que hacer”. Eso indica que la mejor forma de mejorar la autoestima es… simplemente ponerse a hacer cosas ;-)
Hola Suki,
yo tampoco soy amante de los test vocacionales sino, en todo caso, de las experiencias vocacionales. ;-)
IREINA,
Las campañas y los anuncios en general trabajan mucho con el “condicionamiento clásico”, “asocian” elementos positivos a determinados valores sociales como, en este caso, la dedicación a la familia o la importancia del esfuerzo de determinadas mujeres.
Dicho de otra forma, la publicidad consigue que uno se sienta de una determinada forma usando, vistiendo, bebiendo o haciendo aquello que se publicita.
La autoestima tiene que ver con esas emociones y también con las verbalizaciones alrededor de lo que uno hace, pero eso no significa que sean las causas de lo que uno hace, ahí está la diferencia importante¡ La autoestima es una variable DEPENDIENTE, es decir, siempre es la consecuencia y no la causa¡
ERLIK,
Gracias por el relato y por tu reflexión¡:-)
Lo que nos dicen y los que nos decimos son comportamientos en sí mismos que a su vez tienen que ser explicados, no son necesariamente causas de otras comportamientos.
Imagínate que siempre tienes un discurso negativo sobre tu capacidad pero sin embargo en tu vida te va bien, avanzas y superas obstáculos. Una “autoestima” baja (describir tus posibilidades con pesimismo) es compatible con una vida exitosa, y viceversa.
Por ejemplo, muchas personas se enfrentan a los exámenes con dudas sobre su capacidad aunque SIEMPRE los superen¡ La influencia de estas verbalizaciones sobre el rendimiento es…nula¡
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