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Vivir mas: cuatro verdades y una pregunta (247)

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Ahora que estoy reflexionando sobre el estilo de mi jornada diaria que frecuentemente se corresponde con la viñeta (gentileza de un consultor ex anónimo), una lectora de Yoriento y sin embargo amiga (o casi) me decía por correo que estaba decidida a “intentar vivir más”. Es verdad que esta loable intención sin una motivación (o un motivo) inicial suficientemente consistente suele quedarse en una mera frase hecha, en un impulso voluntarista tan honorable como futil. Además también es verdad que aunque uno se quiera mover es difícil determinar la dirección a seguir y es que no se suele saber cuándo se está viviendo más o mejor hasta que se compara con otros momentos en que se vive “menos” o “peor”, así que la clave, supongo, radica en tener experiencias y vivir de otra forma de vez en cuando a ver qué pasa. La penúltima verdad es que ese vivir de otra forma, aunque sea un poquito, se nos suele resistir bajo el influjo de las inercias diarias y la creencia de que el cambio es difícil, sobre todo cuando lo planteamos de una forma radical. Una última verdad es que, a pesar de todo, lo pequeño puede marcar la diferencia y las grandes palabras no tienen ningún poder renovador comparadas con esos minúsculos gestos cotidianos que nos pueden llevar a vivir de otra forma, aunque sea por probar, a ver qué pasa. Yo estoy empezando a dar algunos pequeños pasos, casi imperceptibles para los demás, sin planteamientos previos ni objetivos grandilocuentes. Dedicar un poquito de tiempo más a esto, quitárselo a aquello, cambiar el orden en que se hacen ciertas tareas diarias, incorporar alguna novedad insignificante pero significativa… Podrás comprobar con satisfacción que nada es imprescindible y que las cosas nunca son como son sino como las hacemos. No sé si viviré más ni mejor pero sentir que tu vida siempre puede estar en pruebas, sin riesgos innecesarios ni alharacas tipo autoayuda, ya me resulta suficientemente refrescante. Y tú, ¿alguna vez has pensado en “vivir más” sin necesidad de cambiarlo todo? Cuenta, cuenta…
Categorías: Felicidad-Autoayuda-Optimismo

10 comentarios

  1. Anonymous dice:

    Todo cambia una vez que lo ves distinto. El tema es ¿hasta dónde quieres cambiar?. O quizás detrás de esa pregunta este: ¿sería feliz si todo fuese distinto?.
    Creo que si, que todos seriamos felices si todo fuese distinto y que a la vez también seriamos infelices porque todo fuese distinto. Me baso en que tu y yo somos distintos, tenemos pasados distintos, vivimos en lugares distintos y hacemos el amor con personas distintas (¿no?), y sin embargo: somos felices de distinta forma, somos infelices de distinta forma y de distinta forma nos planteamos el cambio.

  2. Yoriento dice:

    Hola ANONIMO,
    muy buena reflexión, y mi opinión es algo distinta ;-)

    Es verdad que las experiencias que tiene cada persona son diferentes, únicas, de eso no hay duda. Pero precisamente la misión de la ciencia, en este caso de la psicología, es encontrar la regularidad, lo que no varia, lo que es sustancial y común entre aquellas cosas que parecen tan diferentes.

    Creo que algunas de estas “leyes de la conducta” que sirven para todo el mundo independientemente de su idiosincrasia son, por ejemplo, que los pequeños cambios pueden generar grandes cambios, y que probar a vivir de forma diferente puede ayudar a generar comportamientos diferentes que ofrezcan alternativas, no?

    Tus preguntas son muy pertinentes: ¿hasta donde quieres cambiar?, ¿serías feliz si todo fuese distinto?

    Las respuestas no son fáciles, pero lo que propone este artículo es simplemente empezar a probar otras cosas, sin grandes cambios ni grandes objetivos, a ver qué va pasando.

    Si nunca has hecho deporte, ¿qué tal si te das un paseo cerca de tu casa, sin correr ni hacer esfuerzos, a ver cómo te sientes?

    Si eres adicto al trabajo y crees que todo depende de ti, tómate la tarde libre alguna vez o delega algunas tareas, a ver qué pasa. Seguro que no se hunde la empresa, tal vez percibas que no era necesario preocuparse tanto…

    Gracias por empezar el debate, seguro que da de sí ;-)

  3. entre guerrillas dice:

    ¡Ciudadanos, no hay tiempo que perder; el cese de Necker es la señal de la Noche de San Bartolomé para los patriotas! ¡Esta noche, batallones de suizos y alemanes tomarán el Campo de Marte para masacrarnos; sólo queda una solución: tomar las armas!
    Reclamaciones a la Wikipedia :-)

  4. Oscar dice:

    Yo incorporo pequeños canbios cada día. En los pequeños cambios está la virtud. Un escalón detras de otro. Por cierto entre guerrillas, no se si será el gin tonic, pero me has dejado a cuadros.

    Un saludo del inconformista.

  5. raizen dice:

    Lo mejor es no oponer resistencia al cambio. Todo cambia en todo momento. Tan pasajeros son los buenos momentos como los malos momentos. Vivir el presente y dejar de controlar lo incontrolable. Esa es una buena manera de vivir, quizás no más, pero sí mejor. Y eso que estás haciendo, de los pequeños cambios en la rutina es muy favorable, hacer las cosas de diferente manera todos los días, cambiar de ruta para ir al trabajo por ejemplo, hace tomar conciencia de las pequeñas cosas, que en muchas ocasiones pasan desapercibidas. Emplear el tiempo de mejor manera, quien no lo usa bien, termina por perderlo. Y la condición básica para forjar los cambios es la acción ;)

    Saludos

  6. Yoriento dice:

    @ENTRE GUERRILLAS,
    como el resto de lectores estoy esperando ansioso la continuación de tu comentario sobre la toma de armas ;-)

    @INCONFORMISTA,
    mira, el nombre de tu blog me parece muy relacionado con este post: introducir pequeñas modificaciones, a ver qué pasa, es una forma de no conformarse sin necesidad de tener que “cambiarlo todo”. Por cierto, ya me explicarás tu mudanza mental a Nueva York. No deja de ser una forma original de vivir, no? ;-)

    @RAIZEN,
    me alegra leerte de nuevo por aquí¡ ;-)
    Me gusta eso que dices de hacerse uno consciente de cómo vive y de cómo podría vivir. Se trata de que nada pase desapercibido, bien por las consecuencias que tiene hacerlo, bien por el efecto de no hacerlo o de dejar de hacerlo.

    No sé si todos los días, pero hacer cosas diferentes de vez en cuando te permite descubrir posibilidades :-)

  7. Fran Quintana dice:

    ¡Hola! Aunque no te comente apenas quiero que sepas que te sigo leyendo fielmente y reflexiono tus ideas tan útiles para éste nuestro trabajo de orientar… y de vivir.

    Me animo a escribir hoy porque me identifico plenamente con este post. Nunca me había hecho “compromisos de año nuevo”, desconfío radicalmente de los “cambios radicales”. Pero en ese momento necesitaba cambiar el paso, y me propuse ciertas pequeñas cosas que voy logrando poco a poco.

    Pero permíteme interpretar tu expresión “vivir más” como “vivir mejor”. Porque para mí el cambio no está tanto en la cantidad como en la calidad percibida de vida.

    Ese libro que lleva tiempo esperando, ese ratito para contemplar el cielo y pensar, esa llamada al amigo siempre pendiente, esa mini-dosis de ejercicio físico, ese escribir de nuevo, aunque sea poquito, aunque sea en los blogs de los demás…

    Gracias porque hoy me siento más acompañado en mi proceso de “cambio sin cambios”.

  8. entre guerrillas dice:

    Buenas,

    Pero ¿es una rebelión?” -preguntó Luis XVI.
    - “No, señor, no es una rebelión, es una revolución” -respondió el duque.

    Oscar me reído un montón al leerte , que bueno:-) No lo parece, es que se me va la pinza de vez en cuando, pero estaba sobria, ahora también, aunque no debería estarlo:-)
    A esa hora me enteraba de varias cosas con cierta transcendencia para mi quehaceres diarios, y no le veo otra solución que el levantamiento y toma de la Bastilla,vamos para poder vivir un poco más:-)

    Es lo que tiene la gente que experimentamos “cambios radicales” porque no sabemos hacerlo de otra manera. Os leo y supongo que eso de tener “la vida en pruebas”, de cambiar poquito a poco e ir avanzando es más seguro, quizá más rentable, más sencillo, pero en realiadd creo que no es nada fácil, porque si fuera así ¿por qué no se hace más?

    Puede que el cambiar de trabajo,lugar de residencia, relaciones.. sea más difícil para muchos por muchas circunstancias, pero, como le leo al primer anómino, estoy de acuerdo en que en la variedad entramos todos, y hay gente que el cambio radical no es que nos ponga, es que nos viene de fábrica, y apechugamos con ello muy a nuestro pesar en ocasiones, en otras sencillamente disfrutamos. Y yo me pregunto.. ¿qué peajes son más caros? tengo mis dudas, parece que la monarquía también…y ¿eso nos consuela? :-)

  9. Javi dice:

    Hola,

    Yo creo que podría diletar mucho sobre este tema.

    Rechacé un puesto en la UE, después de haber llegado a Bruselas y darme cuenta de que lo que había deseado tanto no era lo que en realidad quería. Seguidamente rechacé el puestazo de trabajo en Madrid que me hubiera resuelto la vida y por el cual hubiera matado antes de ir Bruselas (ponerme mi propio sueldo, elegir mis investigaciones y mis colaboradores, etc…). Después de la UE, lo que había sido una duda poco elaborada, por así decir, se convirtió en un sentimiento profundo. No estaba viviendo la vida que realmente quería vivir.

    Hasta entonces mi motor era “darle sentido a mi vida”, para ello centré todos mis esfuerzos y anhelos en el trabajo. Realizarme a través de mi labor profesional. El sentimiento profundo que trajo el cambio fue la certeza de que yo lo que en realidad quiero es estar a gusto, disfrutar de la vida. Mi umbral de necesidades/metas bajó enormemente.

    Ahora estoy en mi isla natal, que de todos lo sitios donde he vivido durante siete desarraigados años, es sin duda donde prefiero estar la mayor parte del tiempo. Vivo en casa de mis padres, bajo la premisa de que la independencia económica para los jóvenes con buen cv supone un sacrificio demasiado alto y que todo llegará. Trabajo esporádicamente, lo justo para poder moverme y hacer lo que me apetece (lo que en mi campo se conoce como “mercenario”). Voy con mucha frecuencia al mar, que es como mi madre. Veo mucho cine en original, disfruto de la gente y me he metido en política por convicción, en un partido nuevo en el cual no se puede medrar ni escalar porque no hay dónde, pero me importa un pito. Creo en las ideas, no soy un hombre de aparato, y me limito sólo a hacer cosas que realmente me convenzan, a mi manera. Nadie depende de mí, así que hago mi vida tal cual la siento. En presente. Lo que me hace feliz es poca cosa, lo demás quizá sea solo vanidad y distorsiona demasiado. De esta manera soy mucho más yo mismo, mucho más espontáneo.

    En resumen, he dejado de tener un esquema de lo que tengo que ser o hacer. Sin preconceptos ni anhelos, y para ello primero me hizo falta reventar la opción de vida anterior. No sé si esto se mantendrá así o qué, pero no me preocupa. Soy mucho más feliz que antes, me desvivo mucho menos y me conformo con mucho menos. Ya corrí lo mio, y aunque soy muy joven y se supone que tendría que estar en disposición de hechar el bofe, he decidido que nanai. Hasta que cambie de nuevo, en el sentido que sea.

    Saludos

  10. Yoriento dice:

    @FRAN,
    un gusto verte de nuevo¡ :-)
    Y por supueto me quedo con tu frase del cambio sin cambios. Una pena que eso de cambiar tenga tan mala prensa y parezca que nos exige un esfuerzo monumental. A ver si vamos cambiando la imagen del cambio ;-)
    Fran, ¿me dijiste dónde trabajas?

    @ENTREGUERRILLAS,
    Dices que si cambiar poquito a poco es más sencillo ¿por qué no se hace más? Es que en realidad es la forma más frecuente de cambiar, pero no nos damos cuenta¡¡

    Todos los días vamos cambiando algo pero generalmente es muy poco perceptible hasta que se produce una “acumulación” que genera un cambio suficientemente importante o significativo. Pasa con las parejas, pasa con los estudios, pasa con el trabajo… Cotidianamente pasan cosas que nos cambian, aunque en una dirección que seguramente no conocemos.

    La clave es hacernos conscientes y empezar a manejar y planificar estos microcambios en la dirección que queremos. Por supuesto que algunos grandes cambios pueden ser interesantes e inevitables, pero esos se llevan todo el mérito cuando no son tan importantes.

    Por ejemplo, uno puede divorciarse para buscar otra pareja y volver a reproducir errores anteriores, o cambiar de empleo y que, tras los primeros meses, todo vuelva a ser parecido. El cambio sin cambio de Fran no requiere que nuestra vida de un vuelco, aunque lo pueda dar. ;-)

    @JAVI,
    tus experiencias vitales siempre sirven para aterrizar los temas ;-)
    En el caso que relatas tú si que has vivido verdaderos cambios radicales, de hecho estás inmerso en uno ahora mismo, no?

    La cuestión importante para mí es encontrar lo que NO cambia dentro de tanto cambio, es decir, lo que quieres ser y hacer independientemente del contexto, de con quién vives y en qué trabajas.

    Los cambios sirven para tener más perspectiva, pero a veces no es fácil tenerla cuando son grandes y frecuentes. Ya nos contarás… :-)

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aag-ebe08-personal-recortadaAlfonso Alcántara es coach y consultor en empleo 2.0, desarrollo profesional, redes sociales y productividad

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