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Formacion y coaching para el cambio: “revival” de una ponencia en Albacete (248)

(…) En las ponencias suelo hacer las barbaridades necesarias, espero que suficientes, para que los participantes se sientan cómodos y pierdan el miedo escénico. Por ejemplo, a uno de mis escuchantes simulé afeitarlo para escenificar cómo algunos barberos pueden actuar a veces como orientadores sin saberlo; a otro, un estudiante barbilampiño de psicología con pinta de adolescente lo “puse a ligar” con las compañeras de su grupo para hablar de competencias sociales (creo que todavía me lo tiene que estar agradeciendo). A los profesionales los pongo en el lugar de sus usuarios, y viceversa. En general, intento que una ponencia se acerque en lo posible a una sesión individual de coaching pero en grupo, y micrófono en mano o en solapa recorro el auditorio intentando que los asistentes experimenten nuevas formas de hacer y de verse. ¿Las personas cambian su forma de pensar y de actuar por el mero hecho de asistir a unas jornadas, a un curso? Y si es así, ¿de qué factores depende la magnitud del cambio? Cómo ya imagináis soy pesimista al respecto. Ya he mencionado que solemos sobrevalorar nuestra capacidad para cambiar a los demás, y somos optimistas respecto a la posibilidad de que otros, siempre que no se trate de nosotros mismos, modifiquen su comportamiento (…) Ver el artículo original publicado el 21 de Febrero de 2007

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Categorías: Coaching, Consultoria, Yoriento

8 comentarios

  1. Oscar dice:

    Me encantaría asistir a tus sesiones, seguro que me lo pasaba fenomenal.

    Estoy de acuerdo que la gente para cambiar debe querer. Los que os dedicais al coaching creeis que podeis cambiar a los demás y eso os da fuerza si poneis pasión podeis conseguirlo. Pero claro como he dicho la persona debe querer cambiar, somos reticentes al cambio por naturaleza.

    Un saludo.

  2. mpiryko dice:

    Influir, influimos y mucho, en la dirección que están predispuestos a dejarse influir, que tal vez, no es en la que quisiéramos influir. Garantizo, que la influencia es mucha. Los frutos, … no tanto.
    ¡Salud!

  3. Nana dice:

    Casi seguro que el simple hecho de asistir a unas jornadas no cambia la manera de actuar, ni las motivaciones,, y menos de un día para otro. Pero haber llegado hasta ahí (si no es forzado), qué gran paso… Algo debe removerse en el fondo que te mueva a asistir a un evento de este tipo.
    Lo que pasa que hay por ahí mucha jornada, mucho gurú, mucho powerpoint y muchas teorías sobre “si quieres, puedes” sin sustento ni sustancia. Y todo ello va en detrimento de los buenos profesionales que se esfuerzan por orientar al personal.
    Yo, como no profesional de la orientación, no cuento con las mismas capacidades ni herramientas. Por ello, personalmente, me muevo mejor en grupos de dimensiones reducidas, muy reducidas. Permite optar por estrategias “de mancha de aceite”: modificar tu parcela más próxima para llegar a modificar un entorno más amplio. Al fin y al cabo, todos podemos ser agentes de cambio, ¿por qué renunciar?

  4. Anonymous dice:

    Pensar que el cambio es efecto de una causa es un esquema útil para explicar algunas cosas. En el comportamiento humano no me he encontrado con una sola causa que explique los cambios; generalmente hay más de una.

    La mayor parte de las veces, la causa o causas que se atribuyen a un efecto, se eligen sin más control que la voluntad de quien hace la atribución. No son iguales las causas que da el participante que las que explica el ponente.

    Este modo de comportamiento es muy útil para sobrevivir: es rápido, permite catalogar, anticipar consecuencias y generar conciencia de control del entorno. En el caso que has comentado creo que tiene el mismo fundamento que el horóscopo en la columna del periódico. Me explico:

    Un comentario aceptable y divertido ante un gran auditorio puede servir para facilitar un entorno agradable y compartir emociones y sensaciones. Pero de ahí a pensar que es la piedra “filosofal” que hace cambiar a las personas estén como estén, vengan de donde vengan y sin confundir el cambio provocado con el cambio acaecido, en ese momento, por causas ajenas… pues es muy fuerte, aunque de dinero y cierto prestigio.

    Por otro lado, lo que conozco como mas habitual en unas jornadas es que pueden influir pero entendido esto como llegar, incluso seducir. Como influye un semáforo, una canción, unas copas, una buena conversación…

  5. eSadElBlOg dice:

    quiza una buena ponencia de cualquier tema no te cambia al instante, pero si consigue que te quede el recuerdo, pues ahí queda, apareciendo en momentos inesperados.

    Hace 2.000 años, en un seminario de negociacion internacional en la Faculatad de Económicas de BCN, falló un ponente y un catedrático de Economía, voluntaria y espontaneamente, improvisó una conferencia acerca del “Touching”, en una facultad de ambiente frío (futuros ejecutivos?) pidió a los asistentes que nos abrazaramos, que nos cogeramos del brazo, que nos dieramos unas palmadas en la espalda, etc. Reivindicaba la necesidad de introducir un poco de calidez humana a través del contacto. Nos sorprendió a todos, pero cada vez que tengo que estrechar la mano a alguien me acuerdo de él y seguro que el apretón de manos es distinto.

    No seas pesimista, si el ponenete está convencido, puede convencer.

  6. Anonymous dice:

    Una buena ponencia como una buena experiencia casi siempre queda. ¿Es la ponencia lo que te cambia?, ¿es el recuerdo lo que hace que utilices tu experiencia para construir tu cambio?. No creo en el efecto de las varitas mágicas, pero si en la mágia de hacer el mundo como cada uno quiere tomarlo.

  7. Yoriento dice:

    @OSCAR,
    se supone que esta sesión de Albacete iba dirigida a profesionales del empleo pero me encontré con muchos usuarios, así que tuve que adaptarla sobre la marcha. Fue divertida.

    La formación es un tipo de cambio que tiene que ver con consejos y con instrucciones verbales. Un ponente o profesor nos ofrecer recomendaciones y datos. ¿De qué depende que se sigan esos consejos y que se produzca cambio en los participantes? Una pregunta que seguiremos intentando responder entre todos. Desde luego yo me inclino a pensar que los cursos animan pero no motivan, la motivación requiere de mantenimiento, de organizar la vida de forma cotidiana para iniciar y mantener el cambio…

    @MPIRYKO,
    “La influencia es mucha pero los frutos no tanto…” Me gustará mucho que aclares tan críptica frase. Yo me mantengo en mis trece: soy muy escéptico respecto a la idea de que los cursos cambien a la gente de forma real más allá de las declaraciones de cada uno de cuánto le influyó éste o aquel profesor.

    Las personas no cambiamos por lo que “nos dicen” tanto como por lo que “nos pasa”. La clave está ahí, organizarnos para que nos pasen las cosas que nos facilitarán los cambios que queremos.

  8. Yoriento dice:

    @NANA,
    me ha encantado tu metáfora “ mancha de aceite”, muy cercana a esa filosofía del cambio pequeño que venimos comentando.

    Y es verdad eso que dices de que la formación en general se ha desvirtuado debido a tanto consejo fácil y experto de salón pero también por la acredititis que exige el mundo público y que hace que los cursos no valen por lo que forman sino por lo que puntúan.

    @ANÓNIMO,
    no creo reconocer tu estilo narrativo así que, bienvenido¡¡ (si no es así, ya me corriges).

    Me siento cercano a tus reflexiones sobre cambio y formación, sobre todo en este párrafo en concreto: “la causa o causas que se atribuyen a un efecto, se eligen sin más control que la voluntad de quien hace la atribución. No son iguales las causas que da el participante que las que explica el ponente.”

    @eSadElBlOg,

    es lo que comentaba antes sobre que la formación anima y emociona más que motiva. Es verdad que ciertos episodios quedan en el recuerdo pero es relativamente dudosa su influencia sobre la conducta y las decisiones aunque así lo creamos.

    Y no te preocupes que ya sabes que mi pesimismo es del bueno, del que ayuda a planificar, no el que te hace sentir mal¡
    Una cosa es que uno transmita pasión por lo que hace y otra cosa creerse que influye mucho en la gente, como bien decía el amigo ANÓNIMO en el parráfo anterior. Hay demasiado formador y consultor pagado de sí mismo y autocomplaciente.

    Se debe creer en lo que uno hace y transmite, con humor y profesionalidad, pero con mentalidad evaluadora y escéptica, no?

    @ANONIMO,
    pues un poco de esa magia siempre vendrá bien¡¡
    Eso sí, como por aquí intentamos ser algo científicos, si se puede y nos dejan, pues lo suyo es intentar saber cómo se consigue esa magia, cómo se enseña y por qué diablos unos pueden hacer trucos y otros no¡ ;-)

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