ene 15, 2008
El amor de cercanías: un “clásico” que ayer cumplió un año (224)
Hannibal Lecter iluminaba a la agente Clarice Starling en su investigación sobre el caso de un asesino en serie: “¿Qué es lo que nos mueve? La codicia. ¿Qué es lo primero que codiciamos? Codiciamos lo que vemos”. Si vives en un pueblo de 50 habitantes y no viajas ni te relaciones demasiado, posiblemente acabarás casándote con el vecino/a que esté más potable o con quien esté dispuesto a hacerlo contigo (a casarse, me refiero), y que por razones estadísticas es más que posible que sea el/la único/a de la aldea en edad de merecer (…) Ver artículo originalCategorías: Objetivos-Planificacion







A todos nos pasa en eso de la elección, siempre elegimos lo que queremos. No obstante, lo que queremos por lo general lo tenemos cerca y por eso pareciera que queremos lo que elegimos…En mi caso me he enamorado de varias compañeras de trabajo durante mi estancia en diferentes empresas, pero aclaro que nunca me hubiera enamorado si ellas no me hubieran elegido primero y querido después.
Yo creo que para elegir no es necesaria ninguna orientación. Simplemente elegimos y ya, si es equivocada la elección, siempre hay tiempo para corregir. Eso de que queremos lo que elegimos, no estoy de acuerdo, no siempre es así. Se puede elegir, querer lo que se elige, pero tambien dejar de querer lo que se ha elegido. Es un trabalenguas pero sé que lo entiendes :[
Un abrazo con cariño para tí :)
@SENIOR,
en la toma de decisiones, en eso de elegir, a la necesaria cercanía de las opciones se le añade la posibilidad de esas opciones. Uno se relaciona con las personas que conoce y, en particular, con aquellas con las que encuentra intereses compartidos. Es una perogrullada pero las opciones reales marcan el límite de nuestro mundo conocido, no?
@RAIZEN,
ser consciente que los intereses tienen mucha relación con las cercanías ayuda a tener perspectiva y a relativizar el hecho de que las decisiones, por muy relevantes que sean, muchas veces dependen de factores totalmente circunstanciales. Nuestra vida es de una forma, pero podría haber sido de otra fácilmente. Lejos de crear ansiedad, este hecho nos hace pensar que el cambio siempre es posible :-)