Estadistica, humor, probabilidades y psicologia en 10 pildorazos inevitables (135)


Mi amigo Sebas, probo ingeniero de Córdoba que trabaja en Málaga, me ha enviado un vídeo que incluye un evento más que improbable y que me ha generado unas ganas locas de hablar sobre la importancia de las probabilidades en la vida con 10 pildorazos sobre la estadística y la psicología aderezados con humor, si es posible. Espero que estos temas hagan probable que os arranquéis por comentarios.

Empecemos con las definiciones para darle un toque cientifista a la cosa. La estadística es una ciencia matemática que se refiere a la colección, estudio e interpretación de los datos obtenidos en un estudio. La probabilidad mide la frecuencia con la que ocurre un resultado en un experimento bajo condiciones suficientemente estables. La teoría de la probabilidad se usa extensamente en áreas como la estadística, la matemática, la ciencia (incluida la psicología) y la filosofía para sacar conclusiones sobre la probabilidad de sucesos potenciales.

Lo que más nos interesa aquí es observar cómo se utilizan y aplican estos términos de “forma psicológica” para explicar, motivar, excusar o predecir nuestro comportamiento (y el de los demás) y nuestra vida en general. Elaborar, interpretar y, en el peor de los casos, manipular la información sobre las probabilidades de que algo pueda o no pasar, es la base del consejo y de la orientación sobre los que la gente suele tomar deciones y/o comportarse de una u otra forma. Los datos que tenemos sobre el mundo y la realidad son generalmente juicios de probabilidad, así que podría decirse que nuestras vidas no son aleatorias pero sí pura estadística. Ahí van 10 pildorazos sobre el temita.

1. LA LOTERÍA DE LA VIDA. Empecemos con lo importante: ¿qué probabilidad tienes de ganar la primitiva? Bueno, la cosa es un poco descorazonadora porque tu apuesta tendrá un 0,00000007151 de probabilidades de acertar los 6 números. Tal vez te consuele saber que la probabilidad de que aciertes 3 números sube a 0,017. Bueno, pues a pesar de esa ínfima posibilidad de hacernos cresos, cuanto más gordo es el bote más gente juega, a pesar de que la probabilidad es siempre la misma, pequeñérrima. Lo razonable sería elegir otros juegos con premios tal vez menos sustanciosos pero más probables, aunque la inversión que exijan sea un pelín mayor. ¿Es esto una metáfora sobre estilos de vida? Quizás el devenir sea una lotería metafóricamente hablando, pero seleccionar el juego, y jugar mejor o peor le corresponde a cada uno.

2. LA ESTADÍSTICA TE PUEDE SALVAR… ¿Cuáles son los asientos más inseguros en un avión? Las estadísticas muestran que cuanto más atrás te sientas más seguro estás, tal como se refleja en un gráfico de porcentajes de supervivencia según los datos disponibles de los accidentes aéreos ocurridos en los USA desde 1971. Podéis consultarlo en estas fuentes.

3. TE PUEDE MATAR… Bueno, más concretamente, lo que te mataría sería la ignorancia sobre estadística. Supongamos que usted forma parte de un jurado. Tiene que juzgar un caso difícil: una madre a la que se acusa de asesinar a sus dos hijos recién nacidos. La defensa argumenta que se trata de dos casos de “muerte súbita del lactante”, un fenómeno sin causa conocida que afecta a uno de cada 8500 nacidos. Con estos datos, usted razona que la probabilidad de que esto ocurra en dos ocasiones es de 1 entre 85002 (=73 millones). Y por tanto la probabilidad de que la acusada sea inocente es de 1 entre 73 millones. Esto es tan inverosímil que, en conciencia, tiene que votar “culpable”. ¿Te interesa conocer el desenlace?

4. Y TE HACE OPTIMISTA… O NO. En la historia de la casa pequeña, Julen comentaba: “Estoy leyendo ahora el libro de Rojas Marcos sobre el optimismo. No hay cómo buscar la comparación adecuada para darte cuenta de la suerte que tienes. Siempre me gusta recordar que por pura casualidad hemos nacido en el primer mundo. La estadística no estaba de nuestro lado, pero hemos tenido esa inmensa suerte.” Aunque para intentar rebatir estas ideas, nada mejor que un poco de pesimismo guay.

5. LOS NÚMEROS NO ENGAÑAN, SON LAS PERSONAS. Las estadísticas, además de tendenciosas, pueden ser bastante engañosas si no se enmarcan adecuadamente. La conclusión de un supuesto estudio realizado en un colegio fue que los niños con los pies más grandes leen más rápido (NOTA. Ser perdió el link a la fuente de este estudio). Pero, claro, la cosa no tiene nada de extraña si tenemos en cuenta que por norma general los niños con los pies más grandes son los más mayores y estos leen más rápido que los más pequeños. Pero no sólo caemos en la trampa de la descontextualización de los datos. El error más frecuente es negarlos o subestimarlos cuando nos incluyen a nosotros.

Las estadísticas cantan: una gran parte de las personas que se casan o inician una relación de convivencia, se separan, pero pensamos que en nuestro caso la probabilidad es mucho menor. Nos ocurre también con los accidentes de tráfico, la insatisfacción laboral, los despidos… Las estadísticas dan pistas, otra cosa es que les hagamos caso. Por supuesto, a toro pasado, los errores cometidos se atribuyen a la mala suerte: hiciera lo qu hiciera, a alguien tenía que tocarle, y me ha tocado a mí.

6. LAS ESTADÍSTICAS SON UN MUERMO. La mayoría de los datos sobre frecuencias que realizan los seres humanos NO interesan a casi nadie salvo a aquellos que los han elaborado (y no siempre), como éstas de carácter deportivo, y la mayoría de las estadísticas, no tienen especial utilidad. Los economistas siempre utilizan los datos para explicar por qué la economía está como está hoy, pero casi nunca son capaces de predecir ayer que llegaría a estar como está hoy. Las estadísticas por las estadísticas sólo sirven para rebajar la ansiedad a los obsesivos-compulsivos muy muy especializados, también llamados frikis. Os dejo un momento que voy a consultar los datos de visitas y páginas vistas del blog…

7. ¿QUÉ PROBABILIDAD TIENES DE MORIR AHORA MISMO? En tono humorístico, las últimas palabras que se pronuncian antes de diñarla tienden a ser optimistas, alejadas de la realidad que se avecina. Cual ley de Murphy, cuanto más creas que no ocurrirá nada malo, más probable es que te ocurra algo malo. Algunas de estas “famosas” frases dichas un momento antes de morir, así lo atestiguan: “De hecho, existe un truco para abrir la ventanilla del Concorde”; “No te preocupes, no está cargada”; “Es tan manso que hasta puedo meter la cabeza en su boca”; “Me tomaré un Big Mac y una Coca Cola”; “Yo también aguanto tres minutos sin respirar”; “Nunca me he sentido mejor”; “Tranquilo, ya lo he hecho antes”… Echa un vistazo a más “últimas palabras” en Maikelnai. Y si quieres saber cómo es más probable que la espiches, tú mismo/a. Yo prefiero no mirar.

8. LAS COINCIDENCIAS Y LA SUERTE. “Increíble, anoche soñé que algo malo le pasaba a mi amigo Pepe y hoy ha tenido un tortazo con el coche”. Estos hechos aparentemente sobrenaturales se explican por el simple método de formularse la pregunta adecuada: ¿cuántos casos afirmativos entre cuántos casos posibles? Si empezamos a contar cuánta gente sueña que un amigo tiene un accidente y cuántos accidentes hay al día siguiente, veremos que tarde o temprano puede haber una intersección entre ambos grupos de personas. Sin ir más lejos, la gente que fuma tiende a pensar que cuando enciende un cigarro hay más probabilidad de que aparezca el autobús que está esperando. ¿No será que recordamos más estas ocasiones que aquellas otras en que pudimos apurar el cigarrito tranquilamente antes de que llegara?

Las interpretaciones supersticiosas (irracionales e injustificadas, por si alguien tenía duda) tienen sin embargo un peso importante en la toma de decisiones, y ni siquiera la realidad y los propios datos, modifican fácilmente este tipo de “creencias”. La peña tiende a pensar, por ejemplo, que los emprendedores con éxito han nacido con una flor en el culo, o pillaron el momento justo. No importa que algunas personas se hayan hecho ricas, lo hayan perdido todo, y hayan vuelto a recuperarse. La suerte explica el éxito de los demás y justifica nuestro fracaso. Pero una cosa es que la vida esté influida por la suerte, y otra es vivir pendiente de ella. La buena o la suerte no existen desde el punto de vista estadístico. Todo es una cuestión de probabilidad.

9. LAS ESTADÍSTICAS SON LA MEJOR REALIDAD QUE TENEMOS. Vivimos rodeados de noticias y opiniones sobre probabilidades, por ejemplo, cuando hablamos de empleo y desempleo: “casi la mitad de los parados tiene difícil o muy difícil abandonar el desempleo”; “Siete de cada diez ocupados están satisfechos con su empleo”; “dos de cada tres jóvenes desempleados en Córdoba con formación académica son mujeres, y las tasas de paro en humanidades y ciencias experimentales superan el 43% y 33%”. Y encima, está comprobado que dominar la estadística puede ayudar a conseguir un empleo, como ya señalamos en el último weeklog.

También razones estadísticas (que no haya muchos candidatos potables) nos inclinan por los amores de cercanías, y nos muestran que no siempre los cursos sirven para algo; esos mismos conocimientos estadísticos revelan que no dedicamos nuestros esfuerzos a lo que merece más la pena o es más probable que funcione; y que la explicación más sencilla es más frecuentemente la verdadera. Ofrecer consejos no es otra cosa que informar sobre probabilidades, probabilidades que los orientadores no siempre conocen suficientemente bien, y que algunos clientes no quieren aceptar cuando las perspectivas resultan desfavorables.

10. ¿QUÉ PROBABILIDAD HAY DE QUE LA ESTADÍSTICA SEA DIVERTIDA?

ALGUNAS FRASES Y HUMORISMOS RELACIONADOS

- ¿Has oído ese chiste de estadísticos? -Probablemente…
- Desempleado con muchos años de experiencia, se ofrece para estadísticas
- Hay tres clases de mentiras: las mentiras, las grandes mentiras y las estadísticas. Mark Twain (¿O Benjamin Disraeli?)
- Estadísticamente hablando, el ser humano tiene menos de dos piernas.
- Un estadístico podría meter su cabeza en un horno y sus pies en hielo, y decir que en promedio se encuentra bien.
- La probabilidad de que los semáforos nos den luz roja es directamente proporcional al apuro que llevamos.
- Cuando alguien deja de cumplir un compromiso, hay un 95% de probabilidad de que eso vuelva a suceder
- Cuantas menos cosas intento hacer menos probabilidades hay de que la gente vea cómo no se hacer algo.
- El 20 por ciento de las personas muere a causa del tabaco. Por lo tanto, el 80 por ciento de las personas muere por no fumar. Así que queda demostrado que no fumar es peor que fumar
- La probabilidad de tener un accidente de tráfico aumenta con el tiempo que pasas en la calle. Por tanto, cuanto mas rápido circules, menor es la probabilidad de que tengas un accidente Fuente

No lo considero probable, pero si aún te quedan ganas de profundizar en el tema, te dejo algunas referencias. De todas formas no parece buena idea estar tan pendientes de las estadísticas, podríamos dormir peor. Y he leído en un par de sitios que tanto la carencia como el exceso de sueño doblan las probabilidades de morir. Buenas noches.


Comentarios

  1. David Martínez says

    Muy interesante, y totalmente de acuerdo. La estadística nos rodea y sin darnos cuenta, de forma natural, totamos decisiones en función de ella. Los humanos nos hemos especializado en realizar calculos estadísticos sobre sucesos de la vida. Pero en muchas ocasiones esos calculos nos juegan malas pasadas o no los interpretamos correctamente. Y esto son 10 ejemplos maravillosos de esa realidad.

  2. says

    Alfonso, muy buena la publicación, muy divertida y amena. Una pequeñísima crítica: la frase habitualmente atribuída a Mark Twain sobre “lines, damned lies and statistics” en realidad es de Benjamin Disreali.

Trackbacks

  1. [...] Ya analizamos con humor y escepticismo que las estadísticas hay que tomarlas con cierta precaución, y más si se dirigen a analizar situaciones problemáticas como el desempleo que tienen un gran componente social y psicológico. Me da la impresión que tanto énfasis en informar y debatir sobre la duración de la crisis económica y financiera, sobre sus efectos sobre el desempleo, sobre el optimismo o pesimismo que esto causará sobre el consumo, sobre la actitud de los empleadores y de las empresas, y sobre el mercado de trabajo en general, está generando un efecto multiplicador negativo. [...]

  2. […] Ya analizamos con humor y escepticismo que las estadísticas hay que tomarlas con cierta precaución, y más si se dirigen a analizar situaciones problemáticas como el desempleo que tienen un gran componente social y psicológico. Me da la impresión que tanto énfasis en informar y debatir sobre la duración de la crisis económica y financiera, sobre sus efectos sobre el desempleo, sobre el optimismo o pesimismo que esto causará sobre el consumo, sobre la actitud de los empleadores y de las empresas, y sobre el mercado de trabajo en general, está generando un efecto multiplicador negativo. […]

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