Búsqueda de empleo: la mejor técnica de todos los tiempos (121)


El centro de empleo acababa de abrir y ese día me tocaba lidiar con los clientes que acudían motu propio, sin cita previa. A ese servicio le llamábamos en aquel tiempo “orientación inmediata”, una atención aquí te pillo, aquí te mato para que la gente no se fuese con las manos vacías hasta la próxima sesión. Creo que aún se sigue haciendo así. El primer usuario de la mañana fue una chica de unos veintitantos, que vestía de forma elegante y se acercaba a mi mesa con paso decidido. Directamente, sin tiempo para introducciones, empezó a hablar:

-”Mira, he venido a pedir orientación porque estoy buscando empleo de dependienta, pero no uno cualquiera, yo lo que quiero es trabajar en el Corte Inglés o en un sitio bueno. Claro que yo sé que primero tengo que empezar fogueándome en tiendas de ropa para ir cogiendo más experiencia… No he venido para que me hagas el curriculum, para preparar entrevistas de trabajo ni para que me des listas de empresas. Esas historias ya sé cómo hacerlas. Yo lo que quiero es saber tu opinión sobre una cosa que se me ha ocurrido para ir buscando empleo por las tiendas.”

Se paró a respirar y me observó atentamente esperando mi reacción.-Vaya- le dije-, veo que eres una persona que sabe lo que quiere, que tiene unos objetivos claros. Eso es algo poco frecuente que sin duda te va ayudar mucho en tu vida profesional… Bueno, como ya te han dicho en la entrada, yo soy Alfonso y trabajo aquí como psicólogo orientador. Creo que tú eres Estela, ¿no? (ella asintió con la cabeza). Bien, pues cuéntame más concretamente, ¿en qué puedo ayudarte?

-”Pues eso, que como te he dicho se me ha ocurrido ir buscando trabajo de una forma determinada, a ver qué te parece. Mira, la idea es que cuando entre en una tienda, en vez de preguntar lo que todo el mundo, ¿hay empleo aquí?, podría decir “Hola, buenos días (o buenas tardes), mire, me han dicho que hay posibilidad de trabajar con vosotros, que tenéis una vacante disponible…”

Estela esperó de nuevo mi reacción pero yo quería disfrutar de la escena completa, no todos los días aprende uno tanto.

-¿Qué te parece?, continuó al comprobar que yo no abría la boca. Es que yo creo que si pides directamente un empleo, siempre te van a decir lo mismo, que en este momento no hay, que deje el currículo, que ya te llamaremos si sale algo… En fin, los rollos de siempre. Además, buscar empleo te desanima mucho, siempre te dicen que no. Así que he pensado que si digo “me han dicho que hay empleo aquí”, aunque esté contando una pequeña mentira, ya no me podrán rechazar tan fácilmente. La dependienta o la persona que me atienda quizás no sepa con seguridad si hay o no un puesto vacante en esa o en otras tiendas de la empresa que sea, y tendrá que hablar con su jefe/a. Así por lo menos me enteraré de quién manda en cada sitio. Además, si responden “pues no sé que te han contado, pero de momento no hay trabajos disponibles”, les puedo decir “bueno, entonces ¿cuándo cree usted que es más probable que haya oportunidades, tal vez en el verano?”

No recuerdo haber estado tanto tiempo callado. El orientador había sido orientado. Tras la “ponencia” de Estela, aprovechamos para afinar su presentación y convertirla en un protocolo de candidatura en empresas, que he intentado perfeccionar gradualmente en otros casos. “Me han dicho que hay empleo aquí” se ha convertido en una de las mejores herramientas de búsqueda de empleo: le quita presión al que toma la iniciativa porque comienza una conversación (no es una pregunta con respuesta SI-NO), pone la pelota en el tejado de la empresa, y permite obtener información fácilmente. Siempre tenemos la imagen de una orientación unidireccional que muestra y enseña, pero qué duda cabe que cualquier asesoramiento es una interacción en la que los casos, experiencias y reflexiones de los propios clientes constituyen una fuente de recursos e información importante. Como orientador de personas que buscan empleo por cuenta ajena, o como asesor de emprendedores, ¿qué aprendiste de tus clientes?

Epílogo

Algún tiempo después, Estela vino a hacerme una visita de cortesía y me contó cómo le iba.

-Como más o menos esperábamos, la cosa funcionó. En casi todos los sitios me trataron razonablemente bien, no me rechazaban de primeras y me daban bastante información. Algunos se sorprendían y querían saber quién me había dicho que había empleo en su tienda, y tal como lo preparamos les respondía algo así como “no podría decirle, es un amigo que conoce a alguien del centro comercial, pero no me dijo a quien”. Lo que más me ha llamado la atención es que algunas de las empresas que me dijeron que de momento no tenían trabajo, me informaron de otras que tal vez lo tuvieran: “¿Has preguntado en la zapatería? Creo que la semana pasada buscaban a alguien”. De todas formas, empecé a trabajar pronto en una tienda de regalos del Carrefour. Llevo dos meses, no es una maravilla, pero sigo buscando cuando puedo. Bueno, me voy que ho tengo prisa, ya estamos en contacto.

-¿Te has planteado trabajar como orientadora?, le dije al levantarse.

Todavía sonreía cuando cruzaba la puerta.


Comentarios

  1. Iván says

    Muy interesante. Antes de nada, por si lo que voy a decir ya lo has dicho, a mí se me había ocurrido algo semejante. Actualmente no tengo necesidad de buscar empleo, pero sé que un futuro (un poco lejano) sí. Y, además, me he planteado en más de una ocasión buscar un trabajo completementario, más por experimentar que por otra cosa (y el dinero no vendría mal).
    El caso es que había pensado en dirigirme a donde fuese y pedir información acerca de la empresa ya que estaba interesado en trabajar allí. Añadir que soy fulanito, que hago tal y tal y que la empresa en cuestión me parece interesante. Es decir, cambiar el papel, darle la vuelta al tablero, o por lo menos ponernos en igualdad de condiciones. Pero todo así, sencillo, sin pretensiones y vanidades. Después, dejar mi currículum o mi material, e irme. Tras unos días, ponerme en contacto con la empresa y preguntar.
    No sé si lo terminaré haciendo, pero aparte de parecerme un recurso que puede ser útil, me parece también una experiencia interesante. ¿Tú que opinas?

  2. porfineslunes says

    Jaja, muy lista la chica. A mí también se me ocurrió decir lo mismo, pero si lo escribes en una carta te pueden tomar por listillo. Es mejor decirlo de viva voz y cuando sea para pedir trabajo en persona como en este caso.

  3. Yoriento says

    Hola Ivan,
    la utilidad de cada herramienta, como la que propones, hay que comprobarla in situ, la experiencia manda. A veces no funciona muy bien lo que a priori parece que lo hará, y otras pequeñas modificaciones en el protocolo de contacto pueden dar más resultados. Ya nos contarás ¡ :-)

    Porfineslunes, la candidatura por carta es una técnica opaca, cuando no hay respuesta (que es casi siempre o siempre) no sabemos qué ha pasado, si es que no hay empleo o es que no les interesa nuestro perfil o se ha traspapelado… Lo importante no es aplicar una u otra técnica, sino que lo que hagas pueda ser evaluado para poder mejorarlo, no?

    Intoku, voy a por mi regalito… Qué ilusión ¡ ¡ :-)

  4. félix says

    Por lo que dices, probablemente la orientación sea como la docencia, que aprende el alumno del maestro y el maestro del alumno. Me parece que dice mucho de ti que tengas ganas de aprender de las personas con las que tratas.

    Lo que no me explico muy bien es por qué iba a pedirte opinión sobre la idea que tenía; da la sensación de que tenía muy claro que le iba a funcionar.

  5. Yoriento says

    Hola Felix,
    Yorientados son casos reales literaturizados, me tomo algunas licencias para hacer más amena la lectura.

    Es cierto, como dices, que los usuarios no muestran sus ideas con tanta seguridad, y adolecen de falta de planificación en sus acciones…pero esto son características de la población en general.

    Sería interesante que comentaras en tu blog algunos casos de empresas creadas… ¿Qué te parece?

  6. Yoriento says

    Felix, intento explicarme. Del mismo modo en que yo diserto sobre diferentes temas relacionados o acaecidos con casos de orientación o asesoramiento, me resultaría muy interesante que tu hicieras lo mismo con casos de empresas: dificultades que pasa la peña a la hora de crearlas, mantenerlas o gestionarlas; creencias o ideas irracionales en el mundo de la empresa; anécdotas y curiosidades con moraleja, etc.

    Era sólo una sugerencia… Echo de menos en la blogosfera este tipo de contenidos y reflexiones :-)

  7. says

    Jajajjaa me has hecho recordar como conseguí mi primer trabajo, claro que esta vez fue casual 99%, me recomendaron una empresa y se equivocaron de nombre de calle… encontré en esa misma calle otra empresa del mismo sector y me presenté tal cual Estela lo cuenta.
    En fin, lo que no sé es si habría sido capaz de hacerlo como táctica en base a una estrategia, supongo que habría quedado menos natural.

    Gracias por el aporte!

  8. says

    Qué gran historia.

    Me parece relevante que la chica tenga veintipocos, para la gente jóven éste cuento-historia puede ser una fuente de motivación adicional y una forma de ver otras posibilidades a lo que convencionalmente intentan en la búsqueda de empleo, en definitiva, otro recurso a añadir, que es algo fundamental que ofrecer en orientación.

    Un saludo !!!

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