Ago 28, 2007
Oficinas de empleo, subsidios, ayudas y niños. Yorientados: Episodio 8 (113)
¿Te imaginas acudir a una entrevista de trabajo o de selección de personal con tus dos hijos pequeños, con los tres sobrinos que tu hermana te ha encasquetado, la inevitable suegra que se apunta a todo, y el perro que has dejado atado en la entrada?: “Perdone usted, señor seleccionador de personal, es que no he podido dejarlos con nadie”. Pues ése puede ser el ambiente habitual en una oficina de empleo en España, en este caso, del Servicio Andaluz de Empleo (SAE). Pero el asunto que me interesa no es si las empresas o el mercado de trabajo deben valorar a los candidatos en función, por ejemplo, de que acudan o no acompañados de sus retoños, y de lo educaditos que éstos estén. La cosa que planteo se va al lado opuesto: si para conseguir un empleo uno no suele hacer exhibicionismo de su paternidad, ni de sus obligaciones y situaciones personales, ¿por qué es tan frecuente que la peña acuda a las oficinas de empleo con infantes y familiares varios como si de un paseo por el parque se tratara?(…)
ADICCIONES.
Esta actitud “despreocupada” seguramente tiene que ver con la falta de motivación para buscar empleo, y con el “estilo laboral inactivo” de muchos clientes de los Servicios Públicos de Empleo (SPE); pero también con la percepción que muchos ciudadanos parecen tener aún de estos servicios como unidades administrativas y tramitadoras de ayudas, más que como centros de selección de personal, y activación y desarrollo de los recursos humanos desempleados. Así que cuando un usuario acude a la oficina, pensará que para qué preocuparse por la propia imagen profesional, por parecer que se busca empleo, o incluso por la higiene personal (en casos extremos, pero no tan infrecuentes), si estos factores parecen no influir en el proceso de reclutamiento de candidatos para las ofertas de empleo que gestionan, ni en el acceso o mantenimiento de las ayudas que se reciben. ¿Para qué esforzarse entonces? Si la carrera de la rata nos impide o dificulta montar nuestra propia empresa o convertirnos en emprendedores, la adicción a las “ayudinas”, subsidios y prestaciones de todo tipo, crean dependencia, falta de iniciativa y desmotivación profesional, hasta convertirse, en su versión más heavy, en una trampa de la pobreza, más conocida como “vivir con lo que te dan”, por poco que sea.
SEGUNDA CASA.
Para seguir disfrutando de esas ayudas, los beneficiarios se ven obligados a visitar con mucha frecuencia su oficina de empleo: para renovar la inscripción como demandante de empleo, para prorrogar o ampliar el subsidio (cada 6 meses), para que le calculen cuánto va a cobrar, para acudir a una convocatoria, etc. Los locales que comparten el SAE y el INEM son su segunda casa, aquí se sienten a gusto. No es de extrañar que acudamos en buena compañía para pasar mejor el rato y luego, si da tiempo, ir de compras o hacer las gestiones que toquen ese día. Las ayudas mantienen unidas a las familias y estrechan la amistad. Eso sí, ir tanta gente junta produce mucho más ruido y confusión. El bullicio producido por las charlas a viva voz entre clientes, y las ¿inevitables? travesuras de los niños que les acompañan, inundan los hospitales y centros de salud, y las dependencias de la administración en general, incluidas las dedicadas al empleo.
SUELDO NESCAFÉ.
¿Y por qué parece haber tantos menores pululando por las “oficinas del paro” en particular? Además de las razones ya citadas (que es más divertido y práctico venir acompañado, y que no hay que parecer un profesional ni superar ninguna prueba), debemos añadir que muchas mujeres, y cada vez más hombres, acuden a solicitar el subsidio por desempleo: si tienes hijos y has trabajado al menos medio año, o has agotado la prestación contributiva, puedes llegar a percibir, si no recuerdo mal, entre 21 y 36 módicas pagas mensuales. Es decir, un sueldecito Nescafé nos está esperando cada vez que trabajemos un tiempecito, o incluso sin hacerlo si ya pasamos los 52 años. Está claro que la famosa ayuda de los 2500 euros no es la única que apoya la procreación y el mantenimiento de las nuevas generaciones. Destinar las ayudas laborales, cuyo fin principal es facilitar la búsqueda de empleo, a compensar problemas sociales o familiares, tiene un efecto perverso. Mucha gente no acude a las oficinas para mejorar su vida profesional, sino para conseguir ayudas, de ahí que tanto uno, el servicio público de empleo, como otros, las personas desempleadas, no cumplen “su papel”.
GUARDERIAS. Exagerando la cosa, podría decirse que las personas desempleadas no tienen tiempo para buscar empleo y mejorar profesionalmente, porque lo dedican a estar pendientes de solicitar y mantener las ayudas que reciben. En este círculo malévolo, y siguiendo la ironía, la oficina de empleo se ha convertido en el verdadero centro de trabajo; así que ¿por qué no seguir el ejemplo de Mercadona y ofrecer servicio de guarderia? Tal vez la medida no aumentará su motivación laboral, ni añadirá nuevos incentivos profesionales pero, quién sabe si una vez los sufridos padres se vean sin niños, lo mismo hasta se ponen a buscar empleo, aunque cobren prestaciones. Cosas más raras se han visto.
Gracias EyT







Yo conozco otra razón: EFECTO DISUASORIO. Hay quien se lleva a los hijos a las entrevistas para convencer a toda costa al personal del INEM, que teniendo que hacerse cargo de sus hijitos es completamente imposible que acepte el trabajo que le ofrecen. Ahora que, renovar la cartilla del paro para seguir manteniendo los descuentos en las actividades de ocio que ofrecen los ayuntamientos y además elegir horario con prioridad en relación al resto de los mortales, para eso sí que van. Esto pasaba al menos hace años, (lo sé de buena tinta), no sé si sigue funcionando así.
Buen artículo crítico con la “cultura del subsidio” que hace que la gente no vea las ayudas como un apoyo para afrontar los gastos que la búsqueda de empleo le puede suponer ante una situación temporal de desempleo y no-ingreso, sino como un sustento de vida alternativo. Ahí el papel de Servicios Sociales y de Profesonales de la Orientación a la hora de hacer ver esa situación como posible problema al usuario y ayudar en la toma de decisiones para la búsqueda de empleo es una ardua labor cuando la persona se las arregla año tras año entre ayudas y prestaciones. Interesante observación la que muestra el escaso valor que la gente da a las citas o entrevistas en la oficina de empleo para actualizar su demanda. Y en otra perspectiva, qué proporción de papás van acompañados de su prole frente al número de mamás que lo hacen?
Esther, muy buen apunte¡ Efectivamente, los hijos se suelen utilizar de forma instrumental por los padres, no sólo en este contexto laboral. :-)
En todo caso, estas situaciones anómalas se producen porque el sistema lo permite y lo potencia en algunos casos.
Algunas cosas que vemos en los entornos públicos revelan que algo no marcha bien, pero es normal que los clientes hagan lo mejor para sus intereses, como hacemos nosotros cuando también somos clientes.
Tenemos que seguir reflexionando sobre la forma de ayudar a la gente, de ayudarnos, sin hacernos dependientes y/o cómodos, y fomentar la iniciativa y la mejora personal¡
Pero nadie puede tirar la primera piedra en este tema, no? :-)
Hola EyT, excelente definicion de cultura del subsidio como “sustento de vida alternativo”, apuntada queda. :-)
Conseguir que las personas sientan que el desempleo es una situación muy problematica AUNQUE cobren prestaciones es todo un reto. Pero también hay otras muchas situaciones laborales precarias o insatisfactorias cuyos protagonistas no se esfuerzan en solucionar.
Empezamos a buscar empleo sólo cuando está a punto de acabar la ayuda correspondiente, pero también pensamos en mejorar profesionalmente o en buscar un empleo mejor, sólo cuando nos han despedido o la cosa se ha puesto realmente mala.
No solemos planificar o pensar en el futuro cuando estamos en “vacas gordas”, cuando la situación es más o menos estable y tenemos margen.
Y cuando llegan las vacas flacas, claro, todo son prisas y malas decisiones.Es un circulo vicioso habitual en la vida personal, y en el mundo laboral.
Y, respecto a tu ultima pregunta, esta claro: son muy pocos los hombres solos que se ven acompañados de sus hijos en las oficinas de empleo… Las razones huelga decirlas. :-)
Este no lo había leído, la verdad es que me gusta más esta línea, que critiques, se te ve el plumero con los niños porque no tienes, pero esta guay que amplíes esta visión de oficina de empleo, en cierto modo, también es nuestra segunda casa y debemos compartirla con los demandantes como si de un piso de estudiantes se tratara aunque vemos los toros desde la barrera, la gente que tiene hijos no los puede sacar un ratito al parque como a los animales de compañía, tienen que llevárselos a todos sitios, sobre todo en época de vacaciones, además deben educarlos con el ejemplo; “hijo mío, esta es la oficina de empleo donde vendrás tú cuando seas mayor a pedir ayuditas, como yo hago, si no eres futbolista o famoso tienes que ser un hombre de provecho…”
¿Hablamos de los trabajadores extranjeros que provocan despidos procedentes mediante absentismo laboral injustificado para aprovechar los ahorros,irse varios meses a su país y cobrar la prestación mientras?Si los cita el Inem no pasa nada, ya va su hermano o su amigo por ellos,como no se suele mirar la foto…
¿O decir eso es políticamente incorrecto?
Urge una regulación de las prestaciones y subsidios YA.
Yo me tengo que oir estas “gracias” a diario y es que lo ven como un derecho adquirido después de cotizar muchos meses,no como una ayuda a los momentos difíciles, de desempleo no querido. Quizá porque nadie les ha explicado el objetivo de las ayudas o porque en sus países,como ellos te dicen en confianza ” no existen estos chollos”.
Es un poco como los colectivos ” en riesgo de exclusión”. Para determinadas personas habituadas a vivir de una manera concreta,es un apoyo económico “al que tienen derecho” que complementa las otras “vías alternativas” de ingresos…
Adicionalmente a las prestaciones con cargo a las cotizaciones por desempleo, existen desde las Administraciones Públicas otros incentivos que, en lugar de reducir esta tendencia, la favorecen. Se me ocurre que con las ayudas europeas del Fondo Social Europeo, que hipotéticamente servirían para mejorar la competitividad de los trabajadores para ayudarles a encontrar empleo (especialmente a través de la formación, pero también mediante otros mecanismos) se establecen mecanismos para conseguir que se enlacen períodos de tiempo de “aprendizaje” con alta en la seguridad social (y salarios pagados por el FSE, a cambio de un trabajo de ninguna cualificación y que no aporta formación ni experiencia) con períodos de cobro de la prestación por desempleo. Lo que se persigue es generar, con dinero público, períodos de cotización suficientes para tener derecho a cobrar la prestación. Y además decimos que hemos “invertido” no sé cuántos millones de euros en mejorar la empleabilidad de nuestros parados, cuando lo único que perseguimos (o al menos, lo único que conseguimos) es perpetuar a estas personas en esta situación.
No deja de sorprenderme no solo el tema que se está tratando sino los comentarios que se van añadiendo día a día. Me sorprende la falta de visión sobre las dificultades que tienen las madres trabajadoras para adaptar “vida familiar y laboral”, que se no se vea correcto que se soliciten las ayudas que son un derecho siempre que se cumplan las condiciones para solicitarlas (si esto ocurre en un país nórdico lo llamaríamos políticas de igualdad o de conciliación de vida laboral y familiar, aquí es cultura del subsidio). Me sorprende que se hable de los trabajadores extranjeros que se “aprovechan” de las prestaciones pero no de aquellos que se quedan en la “p..”calle porque el jefe listillo de turno les ha hecho firmar una baja voluntaria y se quedan sin prestaciones.
Me sorprende que se hable de las ayudas a los trabajadores del FSE y no se hable de las subvenciones a Programas de orientación de las que sale la mayoría por no decir el total de salarios de los técnicos de orientación, inserción, etc. a los que pertenecemos muchos de los que hacemos comentarios en estos blogs. ¿somos necesarios tantos orientadores? ¿incluso en comunidades autonómicas donde apenas hay paro y nos repartimos los usuarios????
¡¡Hagamos un poco de autocrítica!!!
Hola Ana, Felix y Marea,
este artículo no analiza el tema de las ayudas desde una perspectiva de genero sino que se centra en el efecto que tienen los subsidios sobre la MOTIVACIÓN y la ACTIVIDAD profesionales de las personas que los reciben, tal como se muestra en este párrafo:
“Destinar las ayudas laborales, cuyo fin principal es facilitar la búsqueda de empleo, a compensar problemas sociales o familiares, tiene un efecto perverso.”
No se cuestionan en el post las políticas de igualdad (que sin duda también tienen sus claroscuros), sino el hecho que las ayudas familiares y sociales se liguen al empleo o al desempleo. ¿Por qué exigir estar inscrito como demandante de empleo para acceder a un salario social, por ejemplo? Eso convierte la inscripción en un paripé, un mero trámite que inunda las bases de datos de personas inactivas lo que resta valor a las políticas de empleo desde el principio.
Claro que no se debe generalizar sobre el comportamiento de las personas inmigrantes (ni ninguna otra), pero tampoco sobre la bondad de las ayudas y las subvenciones. Como dice ANA, es necesaria una revision del sistema público de prestaciones: tenemos derecho a coberturas sociales, pero con determinados esfuerzos a cambio. Creo que en eso estaremos todos de acuerdo. :-)
Por otro lado, qué duda cabe que la eficacia y rentabilidad de los programas y de los profesionales de la orientación son más que cuestionables en muchos aspectos, pero creo que si algo hay en este blog es autocritica y critica sobre el mundo de la orientación, y el de la formación (en la línea de lo que apunta FELIX). Echa un vistazo, Marea, y verás artículos muy concretitos al respecto :-)
Gracias por vuestros comentarios tan currados… :-)
El mejor comentario: el de Marea. Caña, caña!!!.
Eso Lusita, caña y más madera¡ Como me gusta que vayáis volviendo de las vacas con las pilas puestas… :-)
Marea:
Solo un apunte a mi comentario que quizá ha quedado poco matizado.
No digo, ni muchísimo menos, que todos los inmigrantes “abusen” de las prestaciones.
Digo que tienen muchos de ellos una percepción errónea de su uso y razón de ser.No creo equivocarme en esta apreciación.
Y por favor, por supuesto que batallo y critico el comportamiento de muchos empresarios de este país que abusan en demasiadas ocasiones de la buena voluntad.
Pero no es ese tema el que se trata en este post.
Y creo que son distintos, no conviene mezclar para evitar demagogias.
[...] que desde las oficinas de empleo cada vez se hace menos intermediación laboral de la buena, y más asistencia social. No cuestiono, por supuesto, que deban cubrirse las necesidades básicas de las personas que se [...]