ago 27, 2007
Familia en riesgo de exclusion. Yorientados: Episodio 7 (112)
Julián tiene unos diecisiete, higiene distraída, verbo confuso y mirada un tanto perdida. La cara de la madre aparenta demasiados años y refleja su estilo de vida, es decir, su estilo de mala vida. La ascendencia social y educativa de ambos, y la trampa de la pobreza en la que hace tiempo cayeron (dependencia de las ayudas sociales), los hacen socios del club “colectivos en riesgo de exclusión”, aunque hace tiempo que de hecho están excluidos. Supongo que el uso del eufemismo “en riesgo” facilita clasificar como excluidos “del todo” a otras personas en peor situación aún (también ha empezado a utilizarse el término “vulnerables” para los destinatarios en general de programas de inserción social y laboral). Lo que caracteriza a aquellos que viven en condiciones precarias no es que no tengan un euro, que lo pueden tener, sino que independientemente de sus recursos, siempre “viven en vacas flacas”, sobreviven de hora en hora y nunca planifican el futuro. Y claro, si no piensas en mañana, sólo vives el día de hoy, atrapado en el tiempo (ver vídeo), cada vez con menos posibilidades de escapar. Pero volvamos al caso de la familia en riesgo de exclusión en cuestión (…)
-“Así que te gustaría participar en una Escuela Taller… Bien, pues vamos a inscribirte en todas las que están convocadas. Como ya te imaginarás, a este tipo de cursos se apunta mucha otra gente también, la cosa estará difícil, pero tú haces lo que tienes que hacer, apuntarte e intentarlo. Déjame tu DNI… Uhm, veo que hace mucho tiempo que caducó. Hoy voy a atenderte, pero la próxima vez espero que vengas con el documento actualizado, ¿vale?”
-“Tenía pensado sacármelo, pero es que hay muchas colas en la comisaría”. Julián se giró hacia su madre, invitada de piedra y medio ausente de nuestra conversación: “¿Vienes tú conmigo mañana a ver si me hago el carné?”. Con expresión de desagrado e incredulidad, ella contestó:
-“¿Qué vaya a una comisaria sin que me obliguen? ¡Yo, ni muerta!”.
-“Tenía pensado sacármelo, pero es que hay muchas colas en la comisaría”. Julián se giró hacia su madre, invitada de piedra y medio ausente de nuestra conversación: “¿Vienes tú conmigo mañana a ver si me hago el carné?”. Con expresión de desagrado e incredulidad, ella contestó:
-“¿Qué vaya a una comisaria sin que me obliguen? ¡Yo, ni muerta!”.
Excluida, tal vez, pero no tonta.
Yorientados
Historias de un orientador
que pasaba por aquí







En estos momentos me viene a la cabeza el peliagudo asunto de la relación entre Servicios Sociales y Servicios de Empleo. Los primeros son muchas veces acusados de excesivamente proteccionistas, y los otros son vistos como únicamente conseguidores de empleo, y si no lo hacen se entiende que no sirven para nada. La coordinación tan necesaria entre ambos se vuelve siempre muy complicada.
Hola Emilcavan, más que de acuerdo contigo. La dispersión y descoordinación de servicios, incluso dentro de los mismos organismos, parece crónica.
De todas formas, curiosamente hay otro problema de “demasiada coordinación” entre lo social y lo laboral, y que he calificado de “efecto perverso” en el articulo siguiente: se trata de condicionar la obtención de ayudas sociales a la inscripción como “demandantes” de empleo. Eso genera confusión en todo el sistema de apoyo laboral… Y me quedo corto. :-)