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El historiador que podía prevenir casi todos los riesgos: Yorientados. Episodio 5 (88)

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Pablo, supongamos que se llama así, hace tiempo que cursó Geografía e Historia. Desde entonces, como cualquier licenciado en Humanidades que se precie, intentó superar las oposiciones de turno: — “Conseguí aprobar, pero sin plaza, y no quiero seguir estudiando más, no voy a desperdiciar mi vida con este rollo”. Ha logrado trabajar puntualmente como mozo de almacén y reponedor, incluso ha hecho un curso de carretillero. Parece querer demostrar a los demás y a sí mismo que está dispuesto a trabajar en cualquier tipo de ocupación. Tal vez, en un futuro cercano pueda ir retomando despacito una nueva trayectoria laboral más cualificada; pero empezar a trabajar “como sea”, aumentar la disponibilidad, y rebajar pretensiones puede ser un buen plan para mantenerse activo hasta establecer objetivos más motivadores. Pero durante el último año ha dedicado 900 horas (9 meses) a realizar un curso de Técnico de Prevención de Riesgos Laborales (…)


Vale, no pasa nada por haber caído en la cursitis, casi todo el mundo lo hace. Y tampoco se hunde el mundo por el alto coste de oportunidad sufrido, por haber dejado de realizar otras actividades útiles para su vida profesional. Total, como nos vendemos barato perder el tiempo es algo que no pesa demasiado. Eso sí, el mayor daño son las expectativas que crea hacer cursitos. Pero no seré yo quien dé malas noticias, que luego me tachan de pesimista y negativo.

– “Oye, que este curso me ha costado mucho tiempo hacerlo, para algo me servirá, ¿no?”.
– “Tal vez, Pablo, nunca se sabe. Si te parece, centrémonos ahora en el próximo paso que puedes dar. La utilidad de los cursos que hayas hecho, como la de cualquier otra experiencia, depende de los objetivos que te marques, y del esfuerzo y tiempo que estés dispuesto a invertir. Lo importante son siempre los objetivos que tienes hoy y lo que estás haciendo hoy para alcanzarlos. ¿Nos ponemos con ellos?”

¿Cuántos de los que han cursado formación en prevención de riesgos laborales lo han hecho porque tener esos titulitos era un simple mérito para ciertas selecciones de personal- incluidas oposiciones-, y para “completar curriculum”? ¿Cuántos con titulaciones no técnicas (maestros, pedagogos, licenciados en derecho y ciencias del trabajo, sociología, humanidades, etc.), a los que se les ha vendido la formación en prevención como un nicho de oportunidades y de reciclaje profesional, han accedido a empleos relacionados tras hacer los posgrados o masters correspondientes?

La mayoría de nosotros queremos pensar que la formación sirve para el fin que nos propusimos al hacerla. Pero evaluar su eficacia (y las decisiones tomadas) sólo es posible mucho tiempo después de hacer los cursos, cuando esa información ya no vale de mucho. Son los orientadores los que debemos manejar y ofrecer estadísticas y datos sobre la inserción real y la proyección laboral que ofrecen determinados recursos formativos. Los profesionales de la orientación debemos ayudar a prevenir los riesgos que nuestros clientes no tienen en cuenta al embarcarse en cursos largos o en “inversiones” de eficacia dudosa. Si no tenemos suficiente información o de probada veracidad, ¿no deberíamos abstenernos de ofrecer consejos no fundados, e instruir a nuestros usuarios para ser cautos en sus decisiones y planificar “de forma pesimista”?

Tal vez “no pase nada grave” en el mundo del asesoramiento por recomendar de forma arbitraria, o por dejar al pairo de sus decisiones a los clientes. Esto no es medicina y nadie va a morir o va a sufrir problemas graves a corto plazo por una mala decisión vital- profesional. Pero si la orientación sigue siendo más de lo mismo, meras charlas bien intencionadas y animadoras, sin información fiable y valiosa que realmente ayuda a elegir, y sin metodologías rigurosas y contrastadas que aumentan la probabilidad de convertir el fracaso en éxito, el valor de esta profesión va a seguir cayendo en picado. Y nuestra motivación también.

YORIENTADOS
Historias de un orientador
que pasaba por aquí

Categorías: Buscar trabajo-Casos, Historias, Orientadores

7 comentarios

  1. los sueños de la razón dice:

    Sin ánimo de ser Troll… A mi me gustaría saber cuantos de esos técnicos de prevención de riesgos laborales han fallecido o han quedado discapacitados en accidentes laborales.

    El tema de la formación, de esta formación, creo que alguien, no sé quién, ni cómo es, ni a qué dedica el tiempo libre, podría calificarla de simple y llana estafa. No seré yo, quede claro.

  2. todavía sobria dice:

    ¡Y dale con que la abuela fuma!, y ¿qué problema hay en que la gente tome sus propias decisiones (repito propias)? a tí ¿de verdad te hacen caso en todo lo que les dices? Me parece muy rebien que reivindiques la profesión, sobre todo por nuestra salud mental y la de los usuarios que nos soportan, pero parece que ellos nunca tienen la culpa de nada.

  3. Yoriento dice:

    Desorientá, claro que la responsabilidad última de las decisiones siempre es de quien las toma. Pero los profesionales de la orientación también tienen las suyas: informar de forma CUALIFICADA sobre las consecuencias concretas de cada alternativa, y NO apoyar por acción u omisión decisiones muy cuestionables.

    Como tú dices, los clientes se equivocan, cómo no, y muchas veces tampoco siguen los consejos que les damos, pero no tiene sentido hablar de culpa y mucho menos de recriminar a nadie. El problema es que la formación es la opción más fácil de elegir y de recomendar: hago un curso de prevención, me apunto al paro y me llaman. Y si no, como es un curso, “siempre servirá pa algo”. Es normal que los clientes caigan en esta tentación, pero el sistema y los orientadores que formamos parte del mismo, fomentamos directa o indirectamente la cursitis.

    Cuando tanta gente sigue “tomando decisiones” tan poco útiles para su vida laboral y personal, tenemos que ser autocríticos y comprobar cuándo somos parte de la solución y cuando del problema, ¿no? :-)

  4. Blanca dice:

    Bajo mi punto de vista, como buscadora de empleo, puede ser más interesante tener experiencias (en un primer momento quizá voluntariado, prácticas, colaboración con profesionales) más relacionadas con la ocupación que nombramos como objetivo, o como empleo que nos gustaría tener, que dedicar tiempo sin decidir un límite máximo, a empleos no cualificados (para obtener dinero, o porque el trabajo sea más fácil, no conlleve riesgo, o porque la empresa pueda darnos espectativas -poco concretas- de un ascenso al departamento para el que se está cualificado) o a realizar formación teórica diversa y dispersa que hace que cada día nos vayamos alejando un poco más y seamos menos competitivos (aptos o idóneos) que nuestros antiguos colegas de universidad , aquellos que ahora vemos como modelo de vida profesional que nos gustaría tener.

  5. Yoriento dice:

    Hola Blanca, estoy de acuerdo contigo, lo importante son las “experiencias” que nos permiten acercarnos a nuestros objetivos. En demasiados casos, asistir a un curso de formación es una experiencia poco útil…

  6. Touché dice:

    Cómo he sentido este post. Tengo 54 tacos. Hace 9, me reciclé (laboralmente) del mundo comercial al de PRL. Ya había sacado un título de técnico intermedio (325 horas) de prevención, en el año 95, cuando todo este rollo era un filón, y valía más de aquella que los superiores de ahora. Ese título me valió para entrar en una empresa de 800 trabajadores, como responsable de prevención (recomendado/enchufe). Estuve hasta marzo de 2008 (despedido por ajustes). En ese tiempo tuve necesidad de formarme más y saqué el título de Técnico superior, con dos especialidades (800 horas). Pero lo que más me ha valido ha sido la experiencia y todo lo vivido en el día a día. En la actualidad, por increible que parezca, he desistido de infojobs y similares. Cada vez que me he inscrito para un proceso de selección de un técnico en PRL o similar me descartan de inmediato. Quizás porque provengo de \letras\ y este es un puesto destinado a técnicos puros (ingenieros, etc). Quizás es la edad. Lo que sí debe ser cierto es que un montón de gente se forró ofreciendo cursos a peña que sólo quería tener otro título, con independencia de su posterior utilidad; hay que tener mucha vocación para sumergirse de verdad en esto de la prevención. Para los empresarios es un estorbo y para las administraciones y sindicatos una tribuna. En la actualidad todo esto me ha servido para impartir cursos básicos de PRL, esos módulos transversales obligatorios en los cursos de formación ocupacional de los que ya has hablado con tanto tino, a mi entender. No dá para comer, pero sí para ir tapeando. Enhorabuena por este blog, le estoy siguiendo en \silencio\ desde hace tiempo y me está ayudando mucho a \ver\ y aprender. No sé si este comentario es ya anacrónico, pero me ha desahogado y espero que te sirva de ejemplo, si procede. Gracias por tu entrega.

  7. [...] This post was mentioned on Twitter by Alfonso Alcantara and Pau Galvez Cardona, MONICA RUIZ. MONICA RUIZ said: RT @yoriento El historiador que podía prevenir casi todos los riesgos: Yorientados. Episodio 5 (88.. http://bit.ly/aifUtt [...]

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aag-ebe08-personal-recortadaAlfonso Alcántara es coach y consultor en empleo 2.0, desarrollo profesional, redes sociales y productividad

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