jun 18, 2007
Historias de Orientación. Tomarse la vida con filosofía no siempre ayuda. ¿O sí?
En la antigua Grecia, Sócrates era un maestro reconocido por su sabiduría. Un día, el gran filósofo se encontró con un conocido, que le dijo muy excitado:- “Sócrates, sabes lo que acabo de oír de uno de tus alumnos?”- “Un momento”, respondió. “Antes de decirme nada me gustaría que pasaras una pequeña prueba. Se llama la prueba del triple filtro”. – “¿El triple filtro?” (…)
“Bien”, dijo Sócrates sin dejarle terminar la frase. “Como no sabes si es cierto lo que quieres contarme, veamos el segundo filtro, que es el de la Bondad. ¿Quieres contarme algo bueno de mi alumno?”- “No. Todo lo contrario…”-
“Como quieres contarme algo malo de él que ni siquiera sabes si es cierto”, le interrumpió de nuevo, “aún puedes pasar la prueba, pues queda un tercer filtro: el de la Utilidad. ¿Me va a ser útil esto que me quieres contar de mi alumno?”- “No. No mucho, al menos eso creo” -
“Por lo tanto” concluyó Sócrates, “si lo que quieres contarme puede no ser cierto, no es bueno y tampoco útil, ¿para qué contarlo?
Este relato (visto aquí y aquí) muestra la grandeza de Sócrates, y por qué se le tenía en tanta estima. También explica por qué nunca se enteró de que Platón se tiraba a su mujer.
Sacar moraleja de este cuento- metáfora- episodio más que conocido, no es cosa baladí. Escuchando a charlatanes, mercachifles y aquí-hay-tomateros, podemos estar al tanto de lo que ocurre en el vecindario y en la oficina. Y eso te hace estar en el mundo, sentirte integrado y relacionarte. Se llama habilidades sociales. Pero, por otro lado, saber seleccionar los pajarillos con los que te juntas, y evitar con elegancia pero con firmeza el pio-pio gratuito o malvado, tal vez te impidan ser la alegría de la fiesta o el botellón de turno, pero sí estar en los saraos oportunos, esos que realmente no te quieres perder. Se llama habilidades sociales.
Escuchar mucho, todo y a todos, ser empático con los antipáticos, acrítico contra natura, y sociable con los indeseables, te permitirá enterarte de todo, incluso de las infidelidades de tu pareja. Y de las parejas de los demás. Se llama habilidades sociales. Aunque hablar y propiciar lo interesante, saber escuchar aquello que realmente te quieren decir, y valorar la inteligencia y el humor por encima de las anécdotas y el ruido, te ayudará a mantener amigos y relaciones de esas que te gustará mantener. Se llama habilidades sociales.
Y es que aunque todo se llama igual últimamente, para diferenciar a un ave de otra, habrá que mirarle algo más que las plumas. Y a las gallinas, pues eso, como Lecter le dijo a Starling, vuela a la escuela, pajarillo…vuela, vuela, vuela…







Esta fábula me suena.. :)
Gracias por tu referencia a mi blog y enhorabuena por el tuyo, ya lo tengo en favoritos!
Intoku, entre psicologos hay que ayudarse…seguiremos en contacto¡ :-)