may 1, 2007
Si el sexo va bien, no enciendas la luz. Es una metáfora, o no. (32)
Cada vez que hacían el amor el marido insistía en que fuera totalmente a oscuras. Cerraban ventanas y apagaban luces, todo. Después de 20 años a la mujer se le hacia cada vez mas ridículo, así que un día preparó un plan para quitarle esa manía al marido. Una noche, durante una sesión salvaje, en medio de gritos y romanticismo carnal, ella encendió las luces repentinamente. Cual sería su sorpresa al mirar hacia abajo y ver que su marido tenía puesto un consolador más grande que un pene de verdad, y su propio miembro estaba completamente flácido. Se volvió loca, se puso histérica, los que habían sido gritos de placer se convirtieron en insultos. Hijo de puta, cabrón, impotente, le gritaba, ¿cómo pudiste estar engañándome todos estos años? ¡Desgraciado, más te vale que vayas dando una buena explicación! El esposo, sin inmutarse, con mucha calma, la miró fijamente a los ojos y le dijo: “Yo te explico lo del juguete, y tú me explicas lo de los niños”.
Incluso cuando las cosas marchan razonablemente, solemos empeñarnos en conocer “la verdad” de las cosas, en llegar “al fondo”. Cuando hay problemas dedicamos mucho tiempo a hablar de ellos, a analizar sus posibles causas, a hacerlos centro del debate. Ya vimos que las quejas suelen ser la base de nuestra comunicación. Pero en la mayoría de los casos la solución depende más de definir objetivos nuevos y dedicarse a otras cosas que de perseguir fantasmas. Si te deja tu pareja, quieres saber a toda costa las razones, si es que roncas como un cosaco, eres poco cariñoso o es que hay “alguien más”. Por mucho que preguntes, tu pareja no te dirá la verdad sino lo que sea menos doloroso o más fácil de decir (venganzas y malos rollos aparte). La inquietud te consumirá durante un tiempo en vez de dedicarte a otra cosa mariposa.
Pero es que cuando la vida nos sonríe con cierta frecuencia y no hay especiales dificultades, nos ponemos a buscar la perfección, a conocer los motivos de nuestra felicidad, a encender la luz allí donde está oscuro a pesar de haber disfrutado siempre de las tinieblas. Si recibimos una herencia, como en aquel cuento de los dos hermanos, estaremos preocupados por la parte que se lleva el resto de la familia. Querer saber allí donde no hace falta genera problemas allí donde no los había. En fin, la eterna confrontación entre la aceptación de cómo son las cosas, y la racionalización un tanto ansiógena de planteárserlo todo.
Y es que por muy bien que nos vaya con los romanos, ¿qué han hecho ellos realmente por nosotros? Este vídeo de “La vida de Brian” nos sacará de dudas.
Gracias Eli por la “historia”.







Cómo evitar buscar las causas de algo que no ha ido como esperabas si quieres mejorarlo en el futuro?
Un saludo.
Hola Beatriz, el artículo no dice que no se puedan hallar razones de nuestro comportamiento y de nuestros desajustes y que esto no sea util.
Se centra más en afirmar que encontrar las causas de nuestros problemas no es tan fácil (de ahí la existencia de profesionales de la psicología y del asesoramiento) y que lo que solemos hacer con más frecuencia es dar vueltas alrededor de los temas y aumentar nuestra ansiedad.
Y que aunque encontráramos esas supuestas causas, seguramente las soluciones podremos ponerlas en marcha sin necesidad de tenerlas en cuenta. Por ejemplo, saber “por qué” hemos suspendido un examen puede que ayude, pero no será necesario si simplemente nos preparamos mejor y durante más tiempo la proxima vez.
Por otro lado, conocer las causas de un problema no necesariamente nos da la solución si estas no están bajo nuestro control. Por ejemplo, si una persona que nos gusta pasa de nosotros, sean cuales sean las razones, seguramente habrá que seguir intentándolo…o aceptar que no gustamos a todo el mundo¡ :-) No? Gracias por tu comentario¡
Pero siempre se puede cambiar algo para hacer más probable la obtención de la nota, el trabajo o la persona que creemos ideal para nosotros; si no, dónde quedaría la modificación de conducta, no intenta esta técnica moldear la conducta hasta hacerla lo más eficaz posible??
See you!
En lo que incide este articulo no es en si podemos o no cambiar y modificar conductas (está claro que sí, ¿no?), sino en que muchas veces lo importante es definir objetivos y dedicarse a perseguirlos, más que analizar supuestas causas y problemas. Para tener más nota, aplicar mejores técnicas de estudio será más útil que buscar porqués a la mala nota del anterior examen.
ESCLARECEDOR.
El empeño en saber la verdad, en llegar al fondo.
Como dice un amigo mío .. la sinceridad está sobrevalorada.
Solo me queda una duda … ¿y si no disfrutas de las tinieblas y realmente quieres la luz?
¿Es malo buscar para definir objetivos con luz suficiente?
En informática hay un aserto compartido: “si funciona, mejor no tocarlo.” Pero uno siempre puede plantearse “más”, querer pasarlo aún mejor aunque ya se esté disfrutando parece un deseo legítimo.
Ya has visto que 29 artículos (a día de hoy) tratan directa o indirectamente el tema de la dualidad ACEPTACIÓN- RACIONALIZACIÓN, me interesa esta relación porque creo que la satisfacción cotidiana tiene mucho que ver con ese equilibrio entre aceptar las cosas tal como están y aprender a disfrutar de ellas(sobre todo si están razonablemente bien), y entre ponerse a elucubrar de forma compulsiva y a planificar cambios radicales.
Mi sensación es que uno debe concentrar su esfuerzo y su inconformismo en lo que realmente le importa y le motiva, ahí es donde puede dedicarse a “buscar más luz”. Pero una actitud generalizada de intentar profundizar en todo y de tensar la cuerda continuamente posiblemente dé menos satisfacciones que dolores de cabeza, no crees?
En fin, esta reflexión, como casi todas, no vale mucho si no la aterrizamos en cada caso y en cada situación concreta, pero ahí la dejo :-)
Motivante artículo!
Buen artículo! creo que dependiendo de la situación es mejor hurgar en las razones y en otras no… pero sí que es cierto que las personas tendemos a complicar más las cosas y a buscar siempre las “cinco patas al gato” y ahí también entra la relatividad: a veces es mejor no cuestionarse el placer que te da el marido y otras, si vas más allá, descubres todo un mundo de opciones
En fin, que tanto escribir para concluir que las cosas son relativas :)