may 8, 2007
La vida es una cámara oculta
Las escenas de la vida de otras personas, o de nosotros mismos en diferentes contextos o situaciones parecen a veces sacadas de programas de cámara oculta. ¿No nos parecen ridículas las personas que bailan, fuman y se apretujan en una discoteca cuando los observamos desde fuera sin poder escuchar la música, a través de los cristales? Los que están dentro también pensarán algo similar de los que no bailan y se quedan fuera, la que se están perdiendo.
El comportamiento “adecuado”, las emociones deseables, dependen de cada contexto. Y los contextos y sus reglas los hacen las personas, los grupos, las culturas. Hace tiempo que sigo un blog de un geek tecnológico español que vive en Japón. Cuenta, sobre todo, cómo viven los japoneses. Y algunas veces me gustaría estar ahí dentro, con ellos, más allá de los cristales. Pero otras prefiero seguir tomando el sol, aquí fuera. Y es que Córdoba en mayo es mucho.
Las cámaras ocultas siguen grabando. Nosotros también salimos. Y aunque no siempre nos reconozcamos, vernos en diferentes contextos nos hace aprender cómo somos. Y cómo querríamos ser. Mayte estuvo en Australia hace unas semanas. Seguro que aprendió algo. O no.
El comportamiento “adecuado”, las emociones deseables, dependen de cada contexto. Y los contextos y sus reglas los hacen las personas, los grupos, las culturas. Hace tiempo que sigo un blog de un geek tecnológico español que vive en Japón. Cuenta, sobre todo, cómo viven los japoneses. Y algunas veces me gustaría estar ahí dentro, con ellos, más allá de los cristales. Pero otras prefiero seguir tomando el sol, aquí fuera. Y es que Córdoba en mayo es mucho.
Las cámaras ocultas siguen grabando. Nosotros también salimos. Y aunque no siempre nos reconozcamos, vernos en diferentes contextos nos hace aprender cómo somos. Y cómo querríamos ser. Mayte estuvo en Australia hace unas semanas. Seguro que aprendió algo. O no.







A ver… para donde tengo que mirar, lo digo por ponerme bien el flequillo :-) vamos no tengo problemas para hacer el ridículo (a las pruebas me remito) pero que me pillen con el pelo revuelto ni pensarlo, mi madre no me lo perdonaría.
Por cierto, podrías habernos avisado antes del programa de fiestas porque cachis, a la cata de vinos ya no llegamos…jajaja mejor para ellos