May 18, 2007
La falta de autocontrol y la pérdida de oportunidades
Un representante de ventas, un empleado de administración, y el director se dirigen juntos para comer cuando encuentran una antigua lámpara de aceite. La frotan y aparece un Genio. El Genio dice, “Os concederé a cada uno de vosotros un único deseo”. “¡Yo primero! ¡Yo primero!”, dijo el empleado de administración apresuradamente. “Quiero estar en las Bahamas, conduciendo un yate, sin ninguna preocupación en el mundo.” Poof! Desapareció. “¡Ahora yo! ¡Ahora yo!” dijo el representante de ventas con mucha impaciencia. “Quiero estar en Hawaii, relajándome en la playa con mi masajista personal, e infinitas cantidades de piñas coladas.” Poof! Desapareció. “OK, te toca a ti”, requirió el Genio al director. El hombre le miró con suficiencia y dijo: “Los quiero de vuelta currando en la oficina después de comer.” Moraleja: Deja que tu jefe tenga siempre la primera palabra. O intenta hablar en último lugar.
Visto aquí.
Visto aquí.








jajaja… muy bueno. Yo hubiera pedido directamente que hubiera desaparecido mi jefe o mejor aún… ser yo la suya una temporadita, aunque eso sí, previa aplicación de un borrado de memoria cuando regresaramos a la situación real porque necesito mi trabajo
Los jefes son…son…como nosotros cuando somos jefes¡ :-) De esta historia lo más preocupante (y difícil de creer) es irte a comer con tú jefe¡ :-)
¿Pero quién pagaba la comida?
Si el jefe paga la comida…sigues trabajando. Pero claro, lo gratis siempre hay que aprovecharlo. Dos constantes del español de bien enfrentadas, comer de gañote o no trabajar, uf, que pruebas nos pone la vida…