Insultos y críticas en Internet: la orientación profesional tampoco se libra (25)


En el Foro de Andalucía Orienta (AO), el Servicio de Orientación Profesional de la Junta de Andalucía, un participante anónimo dejó este cariñoso mensaje titulado “con amor para los orientadores de AO”:

“Para los niños bonitos de Andalucía Orienta, supuestos orientadores: levantad el culo de los sillones, salid un poco de los despachos e iros a la puta calle a ver qué hay por ahí. No sois administrativos, ni gerentes de ninguna empresa, se supone que sois orientadores laborales. ¿Sabéis qué es eso? Más trabajo de campo y menos cara dura. Porque lo mismo os saca del despacho el PP en las próximas elecciones”.

En OPR, el portal de orientación profesional que ya conocéis por estar directamente relacionado con Yoriento, hace algunas semanas una usuaria no lograba inscribirse adecuadamente para acceder a sus contenidos por lo que a las primeras de cambio envió este dulce correo:

“Indignada por el timo que es esta página, te registras, te manda el correo con el enlace y después na de na, no puedes acceder a nada. Sr. Administrador dedíquese a otra cosa, si no puede mantener una página web. Y es una pena, porque me ha parecido realmente interesante como medio de información. Saludos”.

Seguramente, estas personas no se hubieran mostrado tan desagradables en situaciones presenciales, independientemente de que sus argumentos fuesen razonables o no. Parece evidente que en entornos donde nuestro anonimato está garantizado, la censura es débil y la respuesta puede tardar y/o no tener efecto, solemos ser más críticos y agresivos. No es que cambiemos de personalidad, sino que en estos contextos virtuales ser maleducados y desagradables no sólo puede no tener especiales consecuencias negativas para los criticones, sino que además les suele proporcionar una gran cantidad de atención. Por otro lado, la destrucción mediante críticas y quejas consume mucha menos energía y es más fácil que la construcción a través de aportaciones y reflexiones, por lo que foros y espacios destinados a los comentarios son terreno abonado para los exabruptos.

Parece que además hemos caido definitivamente en el igualitarismo del conocimiento, como dice Savater:

“Cualquiera puede colgar sus criterios o dicterios en la red, hay una generación que supone que todos valen por igual. La necesidad de argumentar las opiniones es vista como una especie de culpable elitismo: tengo tanto derecho como cualquiera a decir lo que pienso… pero nadie puede exigirme que lo fundamente, eso queda para los empollones o los que quieren comernos el coco.”

Algunos expertos en el marketing psicológico (no necesariamente en Psicología) que siempre están prestos a etiquetar los fenómenos y problemas para vender mejor las supuestas soluciones, han empezado a denominar a esta situación como “online disinhibition effect”, remitiéndolo al “córtex orbitofrontal, que actúa como un centro para la empatía que define, entre otras cosas, las habilidades de una persona de cara al trato social”. Ahí queda eso.

De todas formas, los insultos y las críticas feroces no me parecen mal en sí mismas. Es una forma de obtener feedback y opinión sobre lo que se publica, y también sobre los que hacen tales comentarios. Uno de los ciudadanos que participó en el programa “Tengo una pregunta para usted“, recordado sobre todo por el café a 80 céntimos, recibió muchos improperios porque calificó de ultra derechistas a otros participantes. Huelga decir que su blog ha recibido muchas visitas. El problema de los extremismos es que tal vez llevan el debate hacia donde no quieres, a temas alejados del contenido y objetivos del artículo inicial.

En fin, si te gusta el amarillismo esta es la vía: coloca unas cuantas polémicas en los foros adecuados, y verás cómo aumenta tu popularidad como comentarista. Hay muchos sitios donde podemos dar rienda suelta a nuestros instintos anónimos, por ejemplo para criticar a nuestra ex empresas. Y si se nos agotan los insultos podemos recurrir a divertidos o selectos sitios suministradores de ofensas, tanto verbales como multimedia. Eso sí, lo que no cambia es que cada uno tendrá que responder de sus actos y comentarios independientemente del contexto en que sean vertidos, así que, para protegernos, el anonimato y una buena información legal pueden ser de gran utilidad.

Y para que vayamos practicando y diferenciando entre desprecios, injurias y vituperios varios, os dejo con este vídeo de La hora chanante, Hijo de puta, hay que decirlo más. Ah, y recordad que tenéis los comentarios abiertos. Voy a abrir el paraguas, por si acaso.


Comentarios

  1. Beatriz says

    Ya dijo alguien que la democracia permite opinar tanto al que sabe de lo que habla como al que no. (Quizas Savater)
    Al hilo de las quejas que se citan, personalmente me desagradan mucho las personas que utilizan las descalificaciones o expresiones subidas de tono cuando argumentan.

  2. la manta al coll says

    ¿pero esto que es? … ¡anda como está el patio!,veo que igual de revuelto en todas partes.En mi pueblo andan con el sainete pre-electoral venga palabros,la mitad peleado con la otra restante y publicitándolo en internet. Yo no sé si son los políticos,la porquería que vierte la tv,o que de tanta bollería industrial tienen el cerebro seco; pero la verdad,veo demasiada gente requemada y me pregunto por qué. Supongo que no han sentido en sus carnes la cobardía de los “anónimos de la red”; los imagino cobardes e inseguros.Malvididos. Un beso.

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