Abr 21, 2007
De la felicidad y sus abusos. Una revisión “final” sobre el tema
Un famoso pianista daba un recital en una fiesta. La anfitriona le dijo: “haría lo que fuera por tocar como usted”. El pianista la miró pensativo y replicó: “no, no haría lo que fuera”. La mujer, avergonzada frente a sus invitados, dijo: “sí, le digo que haría cualquier cosa”. El pianista negó con la cabeza: “le fascinaría poder tocar como yo en este momento pero no estaría dispuesta a practicar ocho horas diarias al día durante los próximos 20 años para alcanzar este dominio”.
Seguramente todos queremos ser “pianistas”, alcanzar la felicidad que proporcionan el éxito, el amor correspondido y que la tostada no caiga por el lado de la mantequilla. Pero no estoy tan seguro de que estemos dispuestos a esforzarnos tanto.
Cada vez se escribe más sobre eso llamado felicidad, mi bloglines echa humo con tanto artículo relacionado. En uno de ellos leí: “¿La salud da la felicidad o es la felicidad la que aporta salud? En las sociedades prósperas, el dinero no trae mucha más satisfacción, sino los amigos. En las pobres es al revés.” Otro de Punset afirma que “el nivel de renta o incluso la salud no son los factores externos que más inciden sobre los niveles de felicidad. Son las relaciones personales el factor determinante”. Y el último, que “los empleados felices rinden más”.
Parece que la marca felicidad se utiliza con mayor frecuencia y grandilocuencia cada día. Si sólo se dice que los empleados están más contentos o que muestran menor absentismo, la cosa tiene menos fuerza y vende peor que si se utiliza la mencionada marca. Menos mal que algunos aún prefieren hablar de mejores entornos de trabajo que de empleados felices.
También un gran número de personas que entra en Yoriento por primera vez lo hace a través de Google, buscando sitios que hablen de felicidad, autoestima y otros temas “clásicos” relacionados con la autoayuda.
Ya he dicho alguna vez que tengo la impresión de que precisamente una de las razones que nos hace infelices es buscar la propia felicidad.
Tendemos con mucha facilidad a enamorarnos de los efectos más que de las causas, a centrarnos en intentar “tener emociones positivas”, como si pudiéramos elegir, más que en organizar nuestras vidas. Hablamos con frecuencia de la prosperidad, anhelamos sentirnos bien, que nos quieran, que nos valoren y respeten, y tener éxito en la vida, sea lo que sea lo que signifique esto. Pero desear algo, aunque sea con muchas ganas, suele producir más frustración y ansiedad que resultados. Los momentos felices suelen ser consecuencias de alcanzar objetivos y obtener lo que nos gusta, y de gestionar bien el día, el mes a mes, y el año a año, y no de “desear algo con fuerza”. La idea de que ser ambicioso conduce a grandes conquistas se contrarresta mediante la idea de que desear demasiado favorece la infelicidad.
Igualmente, parece un error pensar que la felicidad se alcanzará en un plazo determinado o cuando se logre una determinada meta, como si se tratara de una manzana que puede arrancarse del árbol, por ejemplo, aprobando unas oposiciones. Para evitar estos problemas de perspectiva, Savater tiene un antídoto de carácter estoico:
“Nunca pienso en un futuro más allá de las próximas tres horas”.
En fin, yo creo que el mayor dislate precisamente es hablar tanto de la felicidad y tan poco de los métodos que nos ayudarían a estar a gustito de forma cotidiana. Pero es que eso de planificar tiene mucha peor prensa y cuesta mucho más trabajo que desear, que es gratis y fácil de comprar y vender. Pero también la tecnología mal empleada, como casi todo, prodiga más insatisfacción que otra cosa. Lo recuerdo cuando veo a mi sobrino jugar con la maquinita en cualquier lugar y momento.
Se tiende a pensar que los funcionarios son más felices que el resto de los trabajadores porque ya arrancaron su manzana. Y sin embargo son uno de los colectivos profesionales con más problemas psicológicos. ¿Será que obtener el soñado empleo fijo no es tampoco la panacea? ¿O es que no hay panacea que valga? Hay muchos ejemplos de que la satisfacción, por ejemplo en el trabajo, pueden alcanzarse con mayor probabilidad si se deja de hablar de entes felices y se mejoran los métodos y procedimientos laborales, en este caso en los entornos administrativos, ya sea con funcionatas, o con los supuestamente requetecontentos trabajadores de Google.
Las posturas escépticas y relativistas están cercanas a mi forma de actuar y de pensar. Lo que nos motiva y es causa de nuestra felicidad actual, mañana tal vez sea un leve recuerdo en el mejor de los casos. La perspectiva temporal es una herramienta importante para valorar nuestras necesidades y objetivos, y para tomar decisiones. A veces no es tan fácil diferenciar el camello de su sombra.
En fin, que poniéndome un poco frívolo os diré que si sois solteros/as y guapos/as tenéis muchas posibilidades de ser más felices que el resto en esta página, al menos durante el tiempo que dure cada chat. Y lo que venga. Para los que no lo somos tanto siempre nos quedarán los vídeos del Punset. Y conste que no os pongo éste porque esté de acuerdo con las ideas que se exponen, sino porque sé que os pone más contentos ver pelis que leer. O no.







Acertadas reflexiones, Yoriento.
Me ha gustado ver a Francis Crick en el encabezado del blog. Por cierto, que esa cita tiene un sentido parecido al poema de León Felipe “Romero solo”: “Que no hagan callo las cosas, ni en el alma, ni en el cuerpo. Pasar por todo una vez y ligero, siempre ligero”.
Hola Alorza,
creo que la Ciencia, en mayúsculas, está infrautilizada. A medida que interpretamos la vida y sus problemas de una forma más científica, en el sentido humano e inteligente de la palabra, más avanzamos en las soluciones. La psicología también es científica, otra cosa son las psicologías que nos venden¡ :-) Y como has demostrado, también la poesía ofrece clarividencia de vez en cuando…
buenas reflexiones, pero claro es mi opinión
A mi una de las cosas que me hace feliz… es leerte
ser coherente con lo que pienso, eso me hace feliz, hacer lo que quiero, y querer lo que hago. Y aceptar las consecuencias de mis decisiones, y de las decisiones que no son mias, de la vida en general. Vivir el momento y todo eso. Aceptar que la vida no siempre es facil… tener metas, motivaciones, objetivos… y todo lo que dice el video…
ser coherente con lo que pienso, eso me hace feliz, hacer lo que quiero, y querer lo que hago. Y aceptar las consecuencias de mis decisiones, y de las decisiones que no son mias, de la vida en general. Vivir el momento y todo eso. Aceptar que la vida no siempre es facil… tener metas, motivaciones, objetivos… y todo lo que dice el video…
ser coherente con lo que pienso, eso me hace feliz, hacer lo que quiero, y querer lo que hago. Y aceptar las consecuencias de mis decisiones, y de las decisiones que no son mias, de la vida en general. Vivir el momento y todo eso. Aceptar que la vida no siempre es facil… tener metas, motivaciones, objetivos… y todo lo que dice el video…
ser coherente con lo que pienso, eso me hace feliz, hacer lo que quiero, y querer lo que hago. Y aceptar las consecuencias de mis decisiones, y de las decisiones que no son mias, de la vida en general. Vivir el momento y todo eso. Aceptar que la vida no siempre es facil… tener metas, motivaciones, objetivos… y todo lo que dice el video…
Todo eso nos hace felices a muchos…la cuestión es si conseguimos hacer las cosas como nos proponemos. Lo consigues tú? Si es así, porfa, deja tus datos de contacto¡¡ ;-))
Yoriento, no siempre consigo las cosas como me las propongo. Pero intento ser flexible y aceptar que no se puede tener siempre todo lo que uno quiere, y si algo no sale como yo quiero, por lo menos intentar no salir perjudicada o buscar alternativas. Por otro lado, resulta que hay veces que el resultado no esperado me ha gustado mucho mas que el esperado!!
Besos ;-)
Yoriento, no siempre consigo las cosas como me las propongo. Pero intento ser flexible y aceptar que no se puede tener siempre todo lo que uno quiere, y si algo no sale como yo quiero, por lo menos intentar no salir perjudicada o buscar alternativas. Por otro lado, resulta que hay veces que el resultado no esperado me ha gustado mucho mas que el esperado!!
Besos ;-)
Yoriento, no siempre consigo las cosas como me las propongo. Pero intento ser flexible y aceptar que no se puede tener siempre todo lo que uno quiere, y si algo no sale como yo quiero, por lo menos intentar no salir perjudicada o buscar alternativas. Por otro lado, resulta que hay veces que el resultado no esperado me ha gustado mucho mas que el esperado!!
Besos ;-)
Yoriento, no siempre consigo las cosas como me las propongo. Pero intento ser flexible y aceptar que no se puede tener siempre todo lo que uno quiere, y si algo no sale como yo quiero, por lo menos intentar no salir perjudicada o buscar alternativas. Por otro lado, resulta que hay veces que el resultado no esperado me ha gustado mucho mas que el esperado!!
Besos ;-)
Lo que dices (y cómo lo dices) muestra que pareces tener muchos “recursos para la vida”…Aceptación y alternativas son dos de mis palabras (y herramientas) favoritas¡
si parece, verdad? son mis chuletas, o mejor dicho, mis pildoras, para los momentos bajos, igual que me pongo colirio cuando me pica el ojo, pienso o leo cosas de estas cuando lo creo conveniente…
si parece, verdad? son mis chuletas, o mejor dicho, mis pildoras, para los momentos bajos, igual que me pongo colirio cuando me pica el ojo, pienso o leo cosas de estas cuando lo creo conveniente…
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[...] PREGUNTA 8. ¿Mi MOTIVACIÓN es suficiente para acometer los objetivos que me he propuesto? Historia del pianista y la anfitriona. [...]
[...] PREGUNTA 6. ¿Mi MOTIVACIÓN es suficiente para acometer los objetivos que me he propuesto? Historia del pianista y la anfitriona. [...]
[...] nuestras intenciones declaradas no tengan que ver con nuestra motivación real, como ejemplifica el relato de la anfitriona y el pianista, uno de mis preferidos. En un contexto de cambio de año o de estación (por ejemplo, tras el [...]
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[...] que la autoayuda de salón generalmente no sirve de mucha ayuda, y que la felicidad no es lo que nos han contado. Cierto que tras ver ciertas películas, asistir a determinadas ponencias o ser alumnos de algunos [...]