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¿Cuál fue el último curso que cambió tu vida? La formación como consejo, y la formación como modificación de conducta

De Madrid vine cansado, contento y con un móvil menos que seguramente se quedó alguien que lo necesitaba más que yo. O simplemente se lo quedó alguien, a secas. Estuve el finde del 9-11 Marzo en la capital desarrollando formación en orientación profesional- laboral en una actividad organizada por la Red Emplealia.
15 participantes con perfiles académicos diferentes (psicología, educación social, trabajo social, sociología…), actividades diferentes (orientación de ex drogodependientes, de universitarios, técnicos de calidad, estudiantes de psicología…) e, incluso, nacionalidades diferentes, gracias a la presencia de una psicóloga-no-psicoanalista argentina, y una parisina-de-Cádiz. Por cierto, todos los participantes, menos uno, fueron mujeres. Las reflexiones sobre las causas y consecuencias de las diferencias de género entre ocupaciones y sectores profesionales nos llevaría al debate sobre la igualdad (o la desigualdad) entre hombres y mujeres, y sobre su reciente Ley que aborda directa o indirectamente temas como el empleo, la violencia y el maltrato, la maternidad… Lo dejaremos para otro día. O no. Pero se admiten comentarios.

Me gustan los/as profesionales de Madrid. Seguramente porque siempre están activos, con una actitud abierta a nuevos contenidos y enfoques. Tal vez sea por el ambiente competitivo, o quizás el dinamismo, o frenesí, según se mire, que imprime la propia ciudad. El caso es que uno percibe cuándo sus oyentes están haciendo algo más que oir. Sí, ya sé que en otro momento también dije que me gustaba la gente de Castilla- La Mancha, pero fueron razones diferentes, qué pasa. Últimamente me doy cuenta de que cuando criticas o hablas mal de alguien nadie se sorprende, ni indaga razones, pero cuando halagas o se te escapa algo agradable hay que explicarlo. Parece que enfocar y resaltar las conductas o momentos postivos de las personas humanas, y de las otras, tiene mala prensa. El halago y el reconocimiento son actividades sospechosas y el saber popular le invita a pensar mal para acertar. Pero desde mi punto de vista, alabar cordialmente una acción es, en cierto modo, tomar parte en ella. ¿Cuándo fue la última que le dijiste algo bonito-y-concreto a alguien? En fin, no sigo que ya hablo demasiado del asunto.

Retomando el tema del curso, en el mismo sitio comenté que me parecía algo ingenuo creer que la formación, que se vende generalmente en forma de paquetes de consejos o recomendaciones más o menos organizados,, en crudo o con metáforas y cuentos, cambien la vida de las personas tan fácilmente. El coordinador del Servicio de Orientación del Ayuntamiento de Albacete me mostró por email un cariñoso desacuerdo respecto a esta afirmación. Y es que las frases tajantes hay que decirlas con precaución y cogerlas con pinzas, como las toallitas calientes que te daban en los aviones antes de la llegada de la era low cost.

La formación, en formato jornada, curso, estudios reglados o recomendación o charla con un amigo, pretende siempre la mejora y el aprendizaje de habilidades y conocimientos. Hasta aquí todos de acuerdo. Lo que no tengo tan claro es que cuando el objetivo es el cambio vital y/o profesional, un seminario o un conjunto de ponencias, por ejemplo, produzcan tanto cambio como los formadores y docentes quieren creer con cierta autocomplacencia, y que genere tanta cualificación como los alumnos esperan para justificar la inversión realizada y poder relacionar su profesionalidad con el número de horas pasadas bajo la luz de proyectores de diapositivas.

Como en el caso de las situaciones de consejo y asesoramiento, los participantes en acciones formativas no cambian por el mero hecho de que se les transmita un conocimiento o una técnica, o de que se utilice la retórica y el divertimento. Quiero pensar que la gente sale muy “animada” de los cursos que imparto, con una disposición emocional a hacer las cosas de otra forma. Pero cuando vuelven al contexto real en el que los cambios deben producirse, y donde se encuentran los obstáculos y problemas, ¿realmente tendrán motivación, motivos suficientes para hacer el esfuerzo?

La mejor evaluación consiste en preguntarse ¿qué conductas concretas, qué nuevos objetivos voy a poner en marcha el próximo lunes tras estas jornadas? Y semanas después, revisar cuantas de esas buenas intenciones han sobrevivido. ¿Cuál fue el último curso que cambió tu vida? Cuando les pregunto a algunos clientes que tal les fue la orientación con tal o cual profesional, suelen hablar de sus buenas cualidades, de su simpatía, y del apoyo y colaboración que le han brindado. Pero no tienen una idea muy clara sobre cómo ha influido en su forma de gestionar su vida profesional, sobre la definición y consecución de sus objetivos. Vamos, que no tienen mucha idea de si les ha servido más allá de la información y herramientas básicas proporcionadas, que seguramente encontrarían en internet o en una lectura.

Y es que, amigos y amigas, el cambio sin motivación, el cambio sin acciones específicas de gestión del propio cambio, es muy difícil. Sí, la formación habitual tiene su cosa y su utilidad sobre todo cuando se trata de desarrollar y entrenar habilidades, de informar sobre alternativas, y de emocionarnos y animarnos (en el mejor de los casos). Pero su eficacia es muy moderada cuando se trata de desarrollar metahabilidades, las importantes, como planificar y perseguir la consecución de objetivos y gestionar la propia motivación en el día a día.

Formación sí, claro, pero un poquito de por favor y menos pretensiones, que la gente, incluyéndonos nosotros, no cambia tan fácilmente por muy buenos formadores y orientadores “verbales” que seamos. A Woody Allen le costó 10 años alcanzar el éxito “de la noche a la mañana”. Y es que la formación, que incluye información, consejos, retórica, racionalización y animación, nos dice qué hacer. Pero la mayoría de los clientes o usuarios ya saben lo que tienen que hacer. Lo que pasa es que no lo hacen. ¿Sabes mejorar tu vida? Sabes hacerlo. Entonces, ¿por qué no lo haces?. Ese es el tipo de “formación” que más hace falta. Pero no solemos llamarlo así, sino modificación de conducta. Y tiene relación con ayudar a que la gente “organice su motivación”, persiga sus objetivos, solucione sus problemas y obtenga logros cada vez más importantes. Y es que hay cosas que no nos gustan pero con las que podemos vivir, incluso toda la vida. Pero otras deberíamos cambiarlas lo antes posible como podemos ver en ese vídeo contra la violencia de género.

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Categorías: Articulos recomendados, Coaching, Consultoria, Orientacion Profesional, Orientadores, Psicologia, Videos

3 comentarios

  1. Blanca dice:

    Al leer el artículo y ver el vídeo lo primero que he pensado ha sido “Otro día a día es posible”, que puede ser un primer paso para abanderar el lema del Foro Social Mundial “Otro mundo es posible” del que días atrás estuve leyendo algo. Desde mi punto de vista dejas sin sentido muchas quejas, las excusas, los “peros” que en un primer momento se puedan empezar a nombrar. Sin duda el coste en tiempo hay que tenerlo presente, y quizá escribir en un pequeño cuaderno, la agenda o algunos post-it que luego rueden por algún cajón, qué cosas concretas nos gustaría que fuesen diferentes, e ir viendo en los días posteriores qué hacemos por conseguirlas…sea un comienzo. Pienso que prestar y encontrar la ayuda adecuada para definir pequeños o grandes objetivos, resolver problemas, conseguir logros como dices, no es nada fácil, aunque nos das pistas!

  2. Yoriento dice:

    Hola Blanca,
    me ha gustado mucho ese eslogan de “Otro dia es posible”. Creo que empezamos a fallar cuando nos proponemos grandes cosas para el futuro, y a veces ni siquiera somos capaces de cambiar algo al dia siguiente. Pequeños objetivos y pequeños pasos, y los pequeños logros que conllevan, nos permiten avanzar más que los grandes deseos. El principal enemigo del cambio es la impaciencia y la impulsividad. Pero otro dia es posible… :-)

  3. [...] carácter general, ¿realmente es efectiva la formación sobre el cambio y la trayectoria profesional de los alumnos? ¿En qué perfiles o campos profesionales, y en qué [...]

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aag-ebe08-personal-recortadaAlfonso Alcántara es coach y consultor en empleo 2.0, desarrollo profesional, redes sociales y productividad

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