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Consejos en coaching y orientación profesional: Las verdades del barquero

El lingüista Luis Montoto cuenta el origen del dicho decirle a uno las tres verdades del barquero:

Érase un barquero muy humilde que se vio en el trance de tener que pasar de balde a un estudiante universitario (se supone que de Salamanca) de una a otra margen del río. Porfiaron hasta llegar al acuerdo de que el viaje sería gratis si el estudiante le dijera al barquero tres verdades que le pudieran ser útiles. El avispado estudiante le espetó estas tres verdades después de haber sido transportado a la otra orilla: “Pan duro, duro, más vale duro que ninguno; Zapato malo, malo, más vale en el pie que no en la mano; si a todos les pasas como a mí, dime, barquero ¿qué haces aquí?”.

Hace poco he leído un artículo sobre recomendaciones para buscar empleo. Me ha parecido didáctico, ideas conocidas y transmitidas de una forma breve y directa que incluso pueden aplicarse a ámbitos diferentes al profesional. Son verdades del barquero, iconos del sentido común que pueden ser parafraseadas como “cuanto más trabajes más suerte tendrás”; “a quien madruga Dios le ayuda” (¿si eres agnóstico puedes poner dios en minúscula?); “solo no puedes, pero con amigos sí” (célebre slogan de Barrio Sésamo); “si no lo consigues, sigue intentándolo”; y “cuando te rechazan en una entrevista, no le rompas las piernas al seleccionador a ver si luego le va a dar por hablar mal de ti”.

En fin, parece que los concetos están claros, y mi abuelo y unos 30 millones de personas más en España los comparten. Bueno, vale, de acuerdo, los adolescentes llevarían un poco la contraria.Los consejos tienen su aquél, pero lo que no me queda tan claro es que la peña les haga mucho caso. Seguro que alguna ley de Murphy predice que “si un consejo puede no seguirse, no se seguirá”, y seguro que tiene el corolario “si se sigue un consejo, no funcionará”. La cosa es que orientadores/as, expertos/as y otra gente de mal vivir y mucho aconsejar, solemos estar tol-santo-día diciéndoles a los demás lo que tienen que hacer para mejorar sus vidas. Es más, casi todas las personas humanas en general (y las otras, en particular) estamos prestas a ofrecer lecciones a quien las pida, a quien no pueda escaquearse y a quien pase por allí y nos pille calentitos. Pero la mayoría de los/as clientes que acuden a los servicios de orientación, para decepción del profesional, dan muestras de conocer gran parte de las recomendaciones, o de haberlas ya aplicado, generalmente sin mucho éxito. A ver si va a ser que el barquero también les ha cruzado más de una vez.

En resumen, que la eficacia del aconsejamiento para ayudar a everybody a definir, a perseguir y a conseguir sus objetivos no está muy clara. Es más, las recomendaciones no solicitadas pueden funcionar como críticas, y las criaturas aconsejeadas suelen reaccionar justificándose o defendiéndose: “yo ya he intentado todo lo que usted me dice, ¿o se cree que me quedo quieto?”; “esas cosas no funcionaron, aquí todo va por enchufe”; “Sí, sé que ese tipo de empleos se consigue por contactos, pero yo ya he hablado con todo el mundo”. ¿Acaso los obesos desconocen que comer moderadamente y hacer ejercicio les vendría bien? ¿Las parejas, que decirse cosas bonitas, y compartir aficiones es fetén para su relación? ¿O los estudiantes, que estudiar todos los días un poquito evita el estrés pre-exámenes y mejora los resultados? Pero el problema tal vez no estriba tanto en saber qué hacer como en hacerlo. Benjamin Franklin, bastante menos finamente lo dijo así:

“Los hombres sabios no necesitan consejos y los tontos no los siguen”.

No sé si tontos, o simplemente no tan motivados como ellos mismos o los demás piensan. Pero hoy no voy a hablar de motivación, que eso es un entrar y un no salir. From my point of view el trabajo fundamental del asesoramiento (y el más difícil y cualificado) no es informar o recomendar, sino ayudar a que la gente haga lo que tiene que hacer, a que cambien. Recriminar a tu hijo por sacar malas notas y aconsejarle que siga la senda buena está chupao. Otra cosa es enseñarle a establecer hábitos de estudio y facilitar y apoyar gradualmente los avances. Y es que para gestionar el cambio con eficacia sí que hay que ser experto o ponerse a ello. Recomendar es un pelín más fácil: sólo es necesario tener opinión.

Pero es que, además de inoperantes, los consejos que damos y recibimos también pueden ser contraproducentes por generalizados, por no adaptarse bien al caso de que se trate. El elfo Gildor le dijo a Frodo, cuando este le pidió consejo:

“Raras veces los elfos dan consejos indiscretos, pues un consejo es un regalo muy peligroso, aún del sabio al sabio, ya que todos los rumbos pueden terminar mal. ¿Qué pretendes? No me has dicho todo lo que a ti respecta; entonces, ¿cómo podría elegir mejor que tú?”

Oscar Wilde criticó, digamos que con poco tacto, a los que iban por la vida de sabihondos o de veladores en otros entierros:

“Siempre es una necedad dar consejos, pero dar buenos consejos es absolutamente fatal”.

Sin duda sobreestimamos nuestra capacidad de cambiar a los demás mediante los buenos deseos, y encima gastamos cartuchos porque la gente, tan desagradecida ella, al no aprovechar nuestras enseñanzas nos va restando credibilidad y confianza como consejeros. Ayudemos a generar alternativas y opciones, que la peña ya decidirá el camino a seguir si puede y si quiere. La manteca colorá, la sustancia, el quid de la cuestión, estarán después en ayudarle a mantenerse en la ruta hasta el final, aplicando técnicas de planificación, de modificación de conducta, de networking, y de aceptación y superación de los malos momentos y de los fracasos.

Demasiados orientadores/as reparten consejos cual aspersores de autoayuda. Eso sí, unos lo hacen con cierta creatividad, grasia o similar, y usando metáforas y palabros del management y del coaching; y otros son más secos que la mojama y más cansinos que la sección de deportes (quiero decir fútbol) de los telediarios. Y, ojo, que a mi me gusta el cachondeo y buscar el cambio mediante el humor. Pero esos sólo son medios, no olvidemos que el objetivo del asesoramiento no es decir, sino ayudar a conseguir. Y por mucha retórica y vocablos que empleemos, sin metodología no hay tu tía.

Cuando la orientación se implante con consistencia en el mundo privado, los clientes que paguen por los servicios exigirán resultados y entonces podemos acabar como el médico que aconsejó a un hombre que dejara de fumar y de beber alcohol y luego le pasó la factura. El sujeto le respondió: “no voy a pagar puesto que no voy a seguir su consejo.”

(Imagen en www.mosaicoperlascuola.it)

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Categorías: Articulos recomendados, Coaching, Felicidad-Autoayuda-Optimismo, Historias, Orientacion Profesional, Orientadores, Psicologia, Recursos de Orientacion

21 comentarios

  1. Ana dice:

    Jesus niño! Intenso para un domingo a las 23.41 de la noche, jajajajajaja.

    De acuerdo totalmente con la visión que planteas de la orientación.

    No me gustan los consejos (menos que me los den). Cuando peco y lo doy porque me lo han pedido, siempre trato de recordar que el mejor consejo que te puedes dar a tí mismo es el que le das a otro.

    Qué mas? que al hilo de decir a los demás lo que hay que hacer … un cuento … supongo que ya lo conoceras pero por si acaso…

    Voy paseando por un camino solitario
    A un lado del camino encuentro un esclavo durmiendo.
    Me acerco a él y descubro que está soñando.
    Por sus palabras y gestos adivino …
    Sé lo que sueña:
    el esclavo está soñando que es libre.
    La expresión de su cara refleja paz y serenidad.
    Me pregunto ..
    ¿Debo despertarlo y mostrarle que solo es un sueño
    y que sepa que sigue siendo un esclavo?
    ¿O debo dejarlo dormir todo el tiempo,
    que pueda seguir disfrutando, aunque sea en sueños,
    de su realidad fantaseada? …

    Si el esclavo soy yo, no lo dudes: !Despiertame!

    (Ese final lo dice el del cuento no yooooooo).

  2. mpiryko dice:

    Ayudar a ayudar.
    Ayudar a que cada uno haga lo que mejor quiera hacer.
    Sacar lo bueno que hay dentro de uno y explotarlo con éxito. ¡Son sueños!
    Para falacia, Van Gogh, Kafka.
    Para verdad, Machado.
    ¡¡Con que sean responsables ya será una heroicidad!!

  3. Montse dice:

    Hola, me quedo con guiar, acompañar, ayudar a mantenerse en la ruta, ayudar a conseguir. La verdad es que dar la vuelta a actitudes pasivas no es fácil. Explicar que no “pescas para ellos/as” sino que les enseñas a pescar para que sean autónomos/as y no dependan para siempre de nosotros/as. Se trata de darles poder, transmitir parte de nuestro poder, transmitir confianza, darles algo nuestro para que ellos vayan construyendo su “edificio”, su entorno, … mientras nosotros/as estamos ahí, en la sombra hasta que nos necesiten. Ante esto nos encontramos on dos casos. Un primer caso de aquellas personas que prefieren la comida rápida, y no quieren saber dónde ir a comprarla, como “cocinarla” y tanto les da si les sentará bien o no. En el segundo caso nos encontramos a personas qué sí captan el mensaje y se lanzan a ser buenos/as “cocineros laborales”. Un saludo. Montse.

  4. Yoriento dice:

    @ANA,
    curiosa paradoja la de tu cuento que refleja la diferente actitud que existen para recibir consejos y para darlos. Eso de aconsejar es como lo de quejarse, sale ya casi automático, se ha convertido en parte de la conversación.
    Si alguien cuenta una pena parece obligado darle ánimo y una recomendación de propina: “no te preocupes, lo tuyo se solucionará si haces esto o lo otro”

    En fin, como casi todo aconsejar no es malo en sí mismo, depende de su uso. ;-) Ana, con estas historias y elaborados comentarios que nos regalas ya mismo te monto una sección para ti sola¡ ;-)

    @MPIRYCO,
    Ahí está el asunto, que “ayudar a que cada uno haga lo que quiera hacer” es relativamente fácil, pero cambiar la conducta y motivar hacia lo que no se quiere hacer (pero se debe) no se logra aconsejeando, por mucho que nos empeñemos.

    Por cierto, prosístico párrafo, seguro que Sabina podría hacer algo con él. :-)

    @MONTSE,
    Algunos consejos tienen utilidad, sobre todo aquellos que incluyen información de alternativas disponibles y aquellos que se derivan de casos concretos y resultados obtenidos por otras personas al seguir determinadas reglas y formas de actuar.

    Pero, lo dicho, los consejos no valdrán para el que no quiere seguirlos, y tampoco para el que los seguirá sin necesidad de conocerlos.

    Este tema sobre la verdadera influencia y efectos de las recomendaciones verbales, la guía y el asesoramiento daría para muchos artículos seguidos, no, Montse? Trabajas como orientadora, por lo que veo. Nos conocemos? :-)

  5. Montse dice:

    Hola de nuevo,

    sí, este tema da para mucho, y de actitudes hay tan diversas que resulta imposible que todo funcione igual para todos/as. Y sí, soy Pedagoga y trabajo como orientadora en un servicio de inserción laboral. Cada día me encuentro con personas más o menos motivadas, derivadas del SOC, de usuarios/as, de servicios sociales, … y desde luego, captas rápido qué le mueve realmente. Yo soy bastante expeditiva, si muestro un canal y la persona duda de esa manera que ya todos/as conocemos, cierro el tema y le muestro que yo no voy a perder mi tiempo cuando no es su tiempo, su momento … Aquel que ha sido derivado, empujado, ni te vende la moto a la primera de cambio, ni tu se la vendes. Y entonces se pueden producir 2 casos. Uno en que reaparecen porque les finaliza la prestación o el caso que se pasa por el servicio de vez en cuando y se produce “el contagio”. A fuerza de estar en contacto con el empleo, con ofertas, con compañeros/as motivados que buscan empleo, …. se produce el milagro, je,je,je, … y envían la candidatura, van a la entrevista y comienzan a trabajar. Pero bueno, aunque la tarea sea más o menos ardua, o más o menos gratificante, intento quedarme con anquellos que aprovechan el recurso y ves cómo cada vez son más autónomos, y se sienten más orgullosos de si mismos y reconocen tu trabajo. Con unos cuantos de esos a mis espaldas ya me anima a seguir por este camino, que nosotros/as también necesitamos una caricia verbal, no? Pero con cuidado de no cuestionarnos en exceso ante un “fracaso” que haberlos, los hay muy a mi pesar …

    Pero, bueno desde luego, no es tarea fácil y habría mucho que hablar …. Cómo comentas, esto da para mucho …

    Hasta otro ratito. Montse.
    P.D. ah, creo que no nos conocemos, yo vivo en Barcelona.

  6. Yoriento dice:

    Hola MONTSE,
    me interesa eso que comentas sobre el “efecto contagio” como una forma de que surja motivación hacia el empleo.

    Podría establecerse un paralelismo con aquel que no quiere salir con sus amigos, pero cuando lo hace se alegra porque se divierte y le “pasan cosas” que no hubiera vivido si se queda en casa, y la motivación por seguir saliendo se va creando¡ :-)

    Y es cierto que nuestra labor profesional, ya sea la de orientador, consultor, formador, etc. se alimenta de esos pequeños éxitos y satisfacciones. Aunque, por ejemplo, la gran mayoría de usuarios de una oficina de empleo no requieran una atención especializada, los pocos casos que si la requieren y la aprovechan nos ayudan a mantenernos con cierta ilusión.

  7. [...] conseguir nuestros objetivos? En alguna ocasión he resaltado la mala práctica que implica ofrecer consejos no solicitados por parte de los supuestos expertos en orientación y coaching. Generalmente, las personas ya saben [...]

  8. [...] o en qué maravillosas ocupaciones inscribirse en la oficina de empleo para que te llamen mañana, cuídate mucho de las verdades del barquero por su aparente obviedad y sentido común, y de las recomendaciones retóricas o basadas en [...]

  9. [...] en la conversación, a ver si nos lee y tal vez podamos darle otra perspectiva entre todos/as, sin ofrecer consejos necesariamente. ¿Quieres MENEAR o compartir este [...]

  10. [...] mejor es que son reglas y reflexiones que ha extraído la propia persona afectada. Así no hay riesgo de consejitis o posible adoctrinamiento por parte del profesional de la orientación, como muestra la viñeta de [...]

  11. Felipe dice:

    ¿por qué los orientadores somos tan pesimistas? ¿o más bien ingénuos? El problema es que este trabajo es incompleto; ya que un médico no solo aconseja, sino que también cura enfermedades concretas. Nosotros no, ya que sólo se pueden “curar” las personas por sí mismas en todos los casos. Y el mal principal, el desempleo, no depende en último término ni de ellos ni de nosotros… Así que estamos buenos, nos garantizo una crisis de sentido profesional cada seis meses como mínimo.

    Como usuario, además, entiendo que hay mucha desmotivación en el gremio, ya que los peores orientadores que he sufrido han sido los de la oficina de empleo. (y quienes tienen mayor estabilidad suelen abandonar sus buenas prácticas -si han existido- cuando no hay una verdadera motivación profesional).

    Dices grandes verdades en tu artículo. Nos pasamos la vida aconsejando a mucha gente que no quiere ser aconsejada. Y a otra que sí lo quiere, pero no lo quiere llevar a la práctica (o no lo ve, o piensa que lo que dices ya lo ha hecho, o ya lo ha hecho de verdad y no tiene ganas de más, o..). Y por si no fuera poco, llenamos de consejos la blogosfera (yo por lo menos en el mío no paro de dar la brasa).

    Está claro que el orientador sólo “orienta” para la acción, en lo que la persona necesite, pero es la persona la que tiene que pasar a la acción. Yo me conformo con las no pocas personas que me ofrecen un feedback positivo que además se nota en su acción. Pero es la persona la que decide, la que toma las riendas de sus decisiones y de su vida.

    Hay personas que saben el “qué” (aunque muchas no del todo), y el “para qué”, pero se pierden en el “cómo”. Y dentro de ese cómo están las pautas para concretar, día a día, el trabajo de buscar trabajo; área personal en la que sólo se puede trabajar si la persona interesada quiere que le ayudes (en caso contrario es una tortura mutua).

    Por cierto, interesante blog el tuyo con buenos artículos y sentido del humor.

    En el blog de Felipe… Se ofrece orientador laboral…

  12. Yoriento dice:

    Hola Felipe, gracias por dar vida de nuevo a este artículo, que es uno de los que más valoro.

    Aconsejar es fácil, todo el mundo puede decir lo que los otros tienen que hacer. Pero en mucho casos la gente ya sabe lo que tiene que hacer…lo que pasa es que no lo hace.

    Mi punto de vista es que el trabajo en orientación no es bombardear con recomendaciones que nuestros clientes ya conocen, sino ayudar a las personas a seguir esos consejos; a motivar a las personas que no quieren avanzar; y a no perder el tiempo, desde el principio, trabajando con personas que por diferentes razones no van a cambiar con los recursos limitados de que disponemos.

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  14. [...] al blog estas reflexiones de Andrés Pérez en las que critica la orientación y el coaching de los consejos milagrosos y resalta la importancia de que cada persona establezca su propia estrategia en función [...]

  15. [...] Las verdades del barquero, uno de mis posts preferidos, un médico aconsejó a un hombre que dejara de fumar y de beber [...]

  16. [...] acerca de los posibles empleos a los que puede optar, y de empresas relacionadas con esos empleos. Le ofrece recomendaciones sobre la forma de presentar su candidatura en empresas de trabajo temporal. El asesor también [...]

  17. [...] tampoco deberíamos sobrestimar la influencia de las palabras y de los consejos, aunque sean metafóricos, en la vida de las personas porque una cosa es ver, o que te ayuden a [...]

  18. [...] que puedan dar perspectiva. Creo que es importante recordar que la mayoría de las personas ya sabemos lo que tenemos que hacer, lo que pasa es que no lo hacemos. Mejorar y cambiar la vida y los hábitos no es nada fácil, con [...]

  19. [...] This post was mentioned on Twitter by Alfonso Alcantara, Sol, Dione De Oliveira, Francisco Alcaide, Francisco Alcaide and others. Francisco Alcaide said: RT @Yoriento: "No se muera vuesa merced, sino tome mi consejo y viva muchos años." Sobre la consejitis http://bit.ly/aohB2E [...]

  20. [...] que el proyecto tenía sentido? Esta cuestión nos lleva a plantearnos la sobreutilización de consejos no solicitados, y si los servicios que prestamos a nuestros clientes se basan en sus intereses y necesidades, o en [...]

  21. [...] estará de más que recordemos que ofrecer y seguir consejos no siempre es la solución, que la autoayuda de salón generalmente no sirve de mucha ayuda, y que [...]

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