Ene 2, 2007
Coaching personal: ¡Las raciones son tan pequeñas! Quejas y estilo de vida
Creo que es en Annie Hall donde Woody Allen empezaba diciendo: Hay un viejo chiste sobre dos ancianas que están en un hotel. Una dice: “¡Qué mala es la comida!”, y la otra contesta: “Si, y las raciones son tan pequeñas”. Supongo que la verosimilitud de la cita se podrá cotejar en internet (hay que tener mucho cuidadín con lo que se escribe en la red porque antes se descubre a un inexacto que a un ignorante). En muchas ocasiones las quejas no significan mucho, salvo que la vida no es perfecta, y no influyen prácticamente en nuestro comportamiento, en el día a día.
Así, casi todas las mañanas, cuando tengo que madrugar para ir al trabajo, suelo rezongar lastimosamente sobre mi incómodo destino de laboriosa hormiga pero, sin embargo, tras la ducha, y una vez montado en el tren de mis hábitos diarios, el lamento queda atrás, arrinconado y sin efecto. El problema no es la queja en sí, que no deja de ser un mera reacción verbal- emocional producto de un mal momento, también llamado mal rollito. Vamos, que cuando me corto afeitándome me duele y lo digo ( me quejo). Si me abandonan como a un perro chico, ladraré y aullaré, y me pondré a patear en busca de un nuevo hogar…o no. Pero, ¿y si resulta que cuando me quejo alguien me presta atención, me escucha, me echa cuentas, como diria uno/a de Sevilla? La queja deja de ser una consecuencia natural para tener una función social.
“La diferencia entre las ratas y los seres humanos es que la mayoría de estos últimos seguirán en un túnel en el que no hay queso” .
El problema no son las quejas en sí, sino lo que hago (y hacen) con ellas. Quejarse, a uno mismo y/o a los demás, se ha puesto de moda, se ha convertido en una forma de comunicación en sí misma, en una forma muy frecuente de interactuar con las personas humanas, y con las otras. Los que se quejan demandan atención y piden que se les den razones o se les de la razón (suelen ser sinónimos), y los que escuchan las lamentaciones se prestan inconscientemente al juego, incluidos/as los profesionales, esos orientadores/as y asesores/as que actuan sobre el pesimismo verbal, intentando hacer entrar en razón a sus clientes: “la vida no es tan mala”, “te lo estás tomando a la tremenda”… Pero ¿y si “la vida es lo que es, e incluso menos”?
¿Racionalizar y debatir con los pesimistas (que somos todos/as) que la vida no es tan dura? ¿O ayudarles a aceptar que la vida es como quiera que sea y que tenemos que seguir con el plan y la dirección marcados, aunque duela? Para los primeros, aquí un poco de lectura. Para los segundos, entre los que me confieso incluido, unas metáforas con sustancia. Por cierto, me hubiera gustado darle un toque más festivo a este primer post del nuevo año, pero no seré yo el que me queje.
Ver todas las quejas y críticas en Yoriento








A mí personalmente me molestan un poco los que se quejan, ojo, no los que reclaman, pues ahí hay una connotación de pedir algo que les pertenece, pero quejarse! …efectivamente, ahora acabo de caer en la cuenta que es por demandar atención tal y como escribes. Gracias por abrirme los ojos, no volveré a caer en el juego de sus lamentaciones..
Yo también me incluyo en el segundo grupo, en el de que hay que seguir la vida como quiera que venga y aprender a aceptarlo te hace un poco más feliz, sobre todo porque esto no es incompatible con que nosotros construimos gran parte de nuestro propio destino con nuestra actitud …y para eso no hay que perder el tiempo en quejarse sin motivo….que la vida es corta!
Hola “anónimo”,
¿cómo saber que alguien tiene o sufre un problema? Generalmente nos fijamos más en lo que la gente dice que en lo que hace. Y si un amigo se queja, rápidamente tendemos a aconsejarle que cambie, que no se preocupe…Pero, ¿realmente la queja indica que su vida es “tan” mala, que hay un problema importante que solucionar? Dijo Mark Twain: Soy ya viejo y he conocido muchos grandes problemas pero la mayoría de ellos jamás sucedieron.
Seguramente en muchos casos veremos que ese amigo (o nosotros mismos) no está realizando muchos esfuerzos para cambiar o para dirigir su vida hacia otra dirección…salvo quejarse.
Y así creo yo que hay que interpretar y aceptar la mayoría de las quejas (propias y ajenas), con cariño y comprensión, pero sabiendo que son formas de expresarse que se pueden convertir en problemas en sí mismas.
Convivamos con nuestras quejas, pero que no las convirtamos en excusas para no hacer lo que tenemos que hacer, porque eso sí sería un problema. (Jo, y eso que pensé en escribir solo unas líneas)
Muchas veces es que antes de aceptar los problemas que no queremos solucionar
nos desahogamos con el amigo, vecino, frutero…
¿Quien no ha hecho nunca eso?
La gente te da pistas o soluciones cuando les cuentas tus
problemas. Y si no te las da por lo menos has sacado
fuera algo que tenias ahi, te has desahogado, que no es poco.
Muchas de las cosas que si se pueden cambiar, o si queremos cambiar
requieren un trabajo y un esfuerzo muy grande por nuestra parte, y desde que
lo dices hasta que tomas la decisión de dar el paso hacia el cambio pasa un tiempo.
Que no hagamos nada para cambiarlo no significa que no necesites contarlo.
Ademas existe un gran mal que nos frena a todos y es dificil de combatir y hace
que tardemos en dar el paso del cambio: EL MIEDO
(a lo desconocido, a lo inseguro, a que te vayan mal las cosas, a perder lo bueno
que tienes…).
Querer es poder, sobre todo querer de verdad. Si tu quieres
algo de verdad, haces lo que sea por obtenerlo, al precio que sea.
Muchas veces nos quejamos y no hacemos nada porque el precio
a pagar es muy alto y no compensa. Y tambien las cuentas.
Cuando la gente se queja, si los queremos de verdad, debemos escucharlos,
y asi les brindamos la oportunidad de que, por lo menos, puedan sacar fuera
lo que tienen ahi que les inquieta. Es una forma y una oportunidad de ser
generosos y demostrarles nuestro amor.
¡Ponga una queja en su vida amigo y dejará de sentirse solo! bueno, y ¿qué hay de malo en quejarse? yo apoyo el deporte nacional porque soy socio de una de las mejores peñas, y antes que una adicción prefiero desahogarme con palabros. Pero claro que no tenemos que quedarnos sólo ahí, por eso mis camisas lucen ahora tan bien planchadas desde que que woody allen ameniza los ratos que comparto con el vapor de mi plancha, en casa todos lo agradecen.
Quejarse no es ni bueno ni malo, es una forma de actuar como otra cualquiera. Y como expresion emocional es inevitable en ocasiones. La cosa es diferente cuando quejarse se convierte en el estilo de comunicar, e incluso en el de vivir. Qué tipo de relaciones se crea un niño que cuando quiere conseguir algo generalmente utiliza el lloro o la queja o el chantaje emocional? Quejémonos, critiquemos, lloremos…cuando toque, si es posible. :-)
[...] 17. NETWORKING. Un emperador haciendo amigos 18. DECISIONES. Amor de cercanías 19. QUEJAS. Las raciones son tan pequeñas. 20. ANSIEDAD. Cuento del ratoncito [...]
[...] verdaderas técnicas paradójicas se utilizan, por ejemplo, para llevar a un callejón sin salida las quejas de los clientes que no obtienen así la atención que esperaban y tienen que tomar decisiones nuevas, hacer algo [...]
[...] La queja directa o indirecta en su múltiples formatos (lamentos, críticas, excusas, etc.) con carácter general permite escaquearse de obligaciones, y obtener por medio de otras personas algo que costaría mucho esfuerzo hacérselo o conseguirlo uno solito. Las funciones de las quejas se perciben claramente cuando se ponen ejemplos concretos: a un estudiante afirmar “este exámen es muy difícil, para qué voy a intentarlo” le facilita una buena justificación para dejar de estudiar; a un trabajador público decir que “la administración está fatal, esto no hay quien lo cambie” le ofrece una excusa para ni siquiera intentarlo; alguien “necesitado de cariño” puede lamentarse sobre su solitaria vida para así conseguir la atención de otros seres vivos que le prodiguen algo de calor, lo que le evitará el esfuerzo de tener que ponerse a desarrollar habilidades para relacionarse con más facilidad; y una persona en desempleo o alguien que busca un trabajo menos precario se quejará amargamente sobre lo difícil que es encontrar, sobre lo chungo que está el mercado a menos que tengas enchufe y lo arduo que le resulta encontrar el tiempo suficiente, argumentos aparentemente razonables que le ayudarán a aceptar que su vida actual no es tan mala y/o le evitará la incomodidad de intentarlo con la fuerza y la planificación necesarias. Seguro que se os ocurren cientos de situaciones concretas donde las quejas tienen un papel fundamental. ¿Cuál es tu queja preferida o la que más oyes en tu entorno y qué finalidad cumple para quien la utiliza? Ya os contaré yo las mías. ¿Quieres MENEAR o compartir este artículo? [...]
[...] siguen cursando. Y esta regla puede hacerse extensiva a muchos ámbitos de la vida. Eso sí, las quejas y lamentos posteriores sobre lo malito que está el mercado de trabajo vienen de serie. Equivocarse [...]
[...] a hablar de ellos, a analizar sus posibles causas, a hacerlos centro del debate. Ya vimos que las quejas suelen ser la base de nuestra comunicación. Pero en la mayoría de los casos la solución depende más de definir objetivos nuevos y dedicarse [...]