Ene 27, 2007
Buscando la felicidad. Objetivos, esfuerzos y aceptación
“El hombre de todas las épocas se ha dejado la vida buscando la felicidad. La ha buscado en el poder, en el sexo, en el arte y, últimamente, en la construcción de viviendas. Pero, ¿dónde está exactamente la felicidad? (…) Nadie lo sabe. En este hospital encontrar la felicidad, dar con esos breves momentos de dicha, es para nosotros tan complicado como lo es allí afuera para vosotros. Pero yo tengo una ventaja: todo el tiempo del mundo para practicar”. No tengo tan claro como Xavi L. que la felicidad se consiga con la práctica. ¿Qué es lo que deberíamos ejercitar? Como comentaba en el anterior post, ¿tal vez pensar en positivo con mucho tesón?, ¿quizás desear con mucho ahínco estar a gusto, querer a todo el mundo, y disfrutar de las pequeñas cosas?
En mi opinión, estar a gustito depende de dos factores. Por un lado, de montárselo muy bien, que en la mayoría de las ocasiones es producto de saber lo que a uno le interesa, de planificar y de esforzarse por conseguirlo, generalmente por ese orden, el llamado Factor C, también denominado “currárselo”. Y por otro, de la suerte, esa variable a modo de cajón de sastre que nos permite clasificar todo aquello que ha hecho que nuestra vida vaya como va, inopinadamente, vamos, sin que hayamos tenido vela en ese entierro.
Generalmente cuando las cosas nos van de fábula, solemos pensar que lo merecemos y el responsable es el Factor C. Si por otro lado tenemos una vida perra, que nos muerde más que nos lame, el destino es quien nos ha jugado un mala pasada, el muy pérfido, reflexión que nos permite dormir con cierta tranquilidad. Ya ves, empieza uno hablando de la felicidad y acaba largando de cualquier cosa, porque se ha convertido en una marca blanca de precio bajo y origen indefinido. La infelicidad es no saber lo que queremos y matarnos para conseguirlo, y digo yo que sería curioso que la búsqueda de la felicidad fuese la causa más importante de la propia infelicidad.
El sabio Diógenes, que iba por las calles de Atenas vestido con harapos y durmiendo en los zaguanes, se encontró con un terrateniente que quería darle una bolsa de monedas. Diógenes lo miró en silencio sin hacer ningún movimiento. Tómalas, no hay trampa. Son mías y te las doy que las necesitas más que yo. ¿Tú tienes más?, preguntó Diógenes. Claro que sí, muchas más. ¿Y no te gustaría tener más de las que tienes?, insistió el anciano. Sí, por supuesto que me gustaría. Entonces guárdate esas monedas, porque las necesitas más que yo, concluyó el ilustrado mendigo.
El estoicismo nos aconseja que queramos lo que tenemos y así siempre conseguiremos lo que queremos. Pero la cosa es que pocos parecen estar contentos con su vida, y casi todo el mundo se dedica a buscar algo distinto a lo que ya tiene, como en la fábula de los dos hermanos que se peleaban por una cuantiosa herencia. Después de muchos pleitos los jueces dividieron los bienes según un criterio que tampoco contentó a ninguno de los dos. El tribunal derivó la cuestión al mismísimo emperador que delegó a su vez en uno de sus ministros más sabios. Éste convocó a los dos hermanos y viendo que ambos seguían quejándose de la injusticia del reparto, les propuso firmar un documento en el que juraban que el reparto les parecía injusto. Los hermanos accedieron de buen grado a esta petición. Con los documentos firmados en la mano, el ministro dictó inmediatamente sentencia:
“Puesto que os acusáis mutuamente de que el otro ha recibido más herencia, ordeno que troquéis vuestras posesiones ahora mismo con carácter irrevocable”.
¿Con quién estaríamos dispuestos a cambiar nuestra vida? A mí me da la impresión de que las personas humanas (y las otras), nos enamoramos más de los efectos que de las causas (esto lo he leído seguro), nos dejamos impresionar por los logros, el estatus y la vida de algunos/as en parte porque desconocemos los esfuerzos y renuncias que hicieron por alcanzarlos. El parado dice que sería feliz teniendo trabajo, hasta que empieza a trabajar; el casado que lo sería siendo soltero, hasta que le deja la pareja; y el que no tiene pasta para viajar, afirma que su mayor deseo sería poder conocer otras latitudes. Una encuesta reciente hecha por una aseguradora revela que la gente quiere jubilarse para “poder viajar, tener una afición especial y cuidar de sus hijos y nietos”. Pero luego resulta que a lo que se dedica es a dar largos paseos y a no hacer nada. Supongo que eso será lo que nos hace más felices. O no. Os daré mi opinión dentro de 26 años.







Punset afirma (con acierto en mi opinión) que la felicidad se encuentra en la sala de espera de la felicidad. Nos devora el consumismo, lo cuál hace que nunca estemos conformes con lo que tenemos, de modo que cuando realmente somos felices es cuando estamos a punto de cumplir un objetivo, no cuando lo cumplimos.
En mi modesta opinión y en relación con la fábula de Diógenes, la felicidad más que un estado emocional es una actitud.
Hola NICOLÁS,
fíjate, has inaugurado los comentarios de este artículo, uno de mis preferidos¡ Nunca es tarde…
Ya que te posicionas, sobre la definición de felicidad yo diría que el método es la actitud y la consecuencia es el estado. ;-)
Nos gusta hacer el camino por las cosas que vamos disfrutando en éste, así que dirección y meta forman “el continuo de la felicidad”.
No lo había visto así nunca, pero tomo nota, muy interesante sin duda. Aunque en ese caso, al tratarse de un estado, al igual que hablamos de la búsuqeda de la felicidad habría que hablar de su mantenimiento. Hay quien dice que es una sensación efímera e imposible de capturar…
Pues eso, que la felicidad es un continuo de estados, de consecuencias agradables o no en función de lo que hacemos, o no. :-)
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Llegue un poco tarde..
Yo pienso que la forma de ver la vida nos da la felicidad, o nos acerca más a ella.. Aprender a contemplar cosas que el ojo rutinario no puede ver. La felicidad es algo que va y viene va y viene, por lo menos en mi caso, acompañada con bajones animicos, que los tengo que aceptar, asi como acepto la felicidad, porque de los dos aprendo, y mucho.
Saludos!
[...] También un gran número de personas que entra en Yoriento por primera vez lo hace a través de Google, buscando sitios que hablen de felicidad, autoestima y otros temas “clásicos” relacionados con la autoayuda. Ya he dicho alguna vez que tengo la impresión de que precisamente una de las razones que nos hace infelices es buscar la propia felicidad. [...]
[...] This post was mentioned on Twitter by Alfonso Alcantara and Liz Aldayturriaga, Mª Jesús Camino. Mª Jesús Camino said: RT @Yoriento: De la felicidad y sus abusos http://bit.ly/866VlA y Buscando la felicidad http://bit.ly/9qSFVu Yoriento´s revivals [...]