Ene 21, 2007
¿Ayuda la autoayuda? La venta del optimismo y del pensamiento positivo
En la Edad Media se encomendó a un religioso que averiguara qué pensaban los obreros sobre su trabajo. Se dirigió a un edificio en construcción en Francia y le preguntó a un trabajador qué estaba haciendo. ¿Acaso está usted ciego?, le respondió. Estoy cortando estas piedras de formas imposibles con estas malas herramientas y las estoy poniendo unas junto a otras como dice el maestro capataz. Estoy deslomándome y sudando bajo este sol de justicia. Un segundo trabajador le dijo: Estoy dando a estas piedras una forma útil para unirlas según los planos. Es un trabajo duro y repetitivo pero gano 1 franco al mes y con eso mantengo a mi familia. Podría ser peor. Algo más animado, el religioso se dirigió a un tercer trabajador: ¿No lo ve?, le dijo extendiendo sus brazos hacia el cielo. ¡Estoy construyendo una catedral¡
La historia creo que la leí en “Reír es sano”, de Mondadori, aunque tal vez fuese en un libro de autoayuda. Las personas humanas (y las otras) pueden “percibir” o describir su vida de forma muy diferente, aunque lo que hagan cotidianamente sea muy parecido. A pesar de ello, mucha gente está convencida de que las creencias, lo que uno dice, piensa y siente de sí mismo y de lo que hace o puede hacer, influye muchísimo sobre lo que uno realmente hace y lo que puede hacer, que determina su estilo de vivir y de afrontar los problemas. Hoy puede ser un gran día, plantéatelo así, aprovecharlo o que pase de largo depende en parte de ti.
El pensamiento positivo es guay, es fácil de vender y sencillo de aplicar: si quiere conseguir lo que se propone, propóngaselo mucho y piense con fuerza que va a lograrlo. Si su jefe le putea, piense usted que hay trabajos peores y sonría; si no le dan la hipoteca que necesita, piense que algún día ganara lo suficiente; si hace tiempo que busca novia, no desespere y levántese pensando que hoy la encontrará, ánimo machote, tú puedes. Los triunfadores, los famosillos y los expertos de salón, nos recomiendan tener una actitud positiva, si ellos han llegado donde están es porque creyeron en sí mismos y no se desanimaron. La cosa suena de película, ¿no?
Por eso los libros de autoayuda se venden tanto, ¿quién puede resistir los cantos de sirena del optimismo convertido en receta infalible para every body? Incluso puede bastar con leer los títulos de algunas publicaciones para ponernos como una voluntariosa moto: Piense y hágase rico, Poder sin límites, Tus zonas erróneas, Quién se ha llevado mi queso, y la secuela, Ya sé quién tiene tu queso., La lámpara mágica... Y eso que los materiales de autoayuda no me parecen malos en sí mismos. Muy al contrario, algunos incluyen técnicas psicológicas eficaces que facilitan el cambio personal, la planificación y consecución de objetivos, ayudan a manejar la ansiedad y el mal rollo que nos genera el devenir, y aportan ideas, consejos, casos y metáforas que nos ayudan a tomar nuevas perspectivas y a encontrar alternativas.
En resumen, que recomendar actividades sencillas para organizarse mejor o para aprender a superar dificultades no está mal. El problema es que aplicar esas recomendaciones es un trabajazo, exige tiempo, y aceptar que habrá recaídas y malos rollos. Las personas humanas (y las otras) no cambian de la noche a la mañana, loterías y acontecimientos importantes aparte. Pensar bien, sentir una autoestima alta y mostrar una actitud positiva no son la causa de nuestros éxitos, la relación es más bien la inversa: cuanto mejor nos va, más seguros y optimistas tendemos a sentirnos. El dinero llama al dinero, y los logros…a todo lo demás. Los empresarios que han montado sus negocios recomiendan, por ejemplo a los parados, que confíen en sí mismos como la clave del éxito. Pero, vaya, olvidan mencionar en detalle (porque eso es más coñazo de contar y de escuchar) los años, esfuerzos, riesgos y fracasos que sufrieron antes de conseguirlo, y los malos pensamientos que algunas veces les acompañaron.
En fin, Pilarín, que from my point of view el pensamiento positivo y alcanzar lo que uno se propone no tienen por qué estar relacionados. Se puede ser un cenizo de persona y tener éxitos en la vida, como se puede ser un optimista en bote y un “fracasado”. Incluso pensar de forma pesimista puede ser tan buen método como cualquier otro. Puedes pensar fatal de la muerte, pero si defines lo que tienes que hacer, y haces lo que tienes que hacer, seguro que avanzarás. Y fíjate, para dejar claro que las autoayudas no dejan de ser métodos y recomendaciones, y que lo malo es cómo se vende y las expectativas que genera en la peña, voy a recomendar un librito que a mí me parece muy práctico.
Eso sí, y no es coña, al final tiene una cláusula de exención de responsabilidad: “El lector obedece a las recomendaciones de este libro bajo su propio riesgo. El autor y el editor no establecen garantía de ningún tipo acerca de la utilidad de estas recomendaciones.”
Al menos avisa.







Me ha gustado tu visión crítica pero positiva del tema.
Hola Andrés, gracias por tu comentario. Creo que hay que repensar los “productos” relacionados con la psicología y el asesoramiento personal y profesional, tanto en lo referente a sus contenidos como a las “marcas” con las que se publicitan. Aunque de esto tu eres el experto¡ :-)
Como autor del libro “Ya se quien tiene tu queso”, no puedo sino “sentirme ofendido” por las afirmaciones que haces es tu blog.
En primer lugar, porque mi libro no es una secuela de ningún otro ni su segunda parte y afirmarlo es como mínimo temerario y demuestra que no lo has leído. Ya sé quien tiene tu queso es una parodia, en tono de humor, del famoso libro de Spencer johnson. Además utilizamos la parodia para introducir el tema del libro, que es fundamentalmente la forma en que los métodos de trabajo y la calidad de los recursos influyen en el resultado obtenido.
Es por ello que creo que de ninguna manera se puede considerar que es un libro de auto-ayuda, porque entre otras cosas, no se pretende autoayudar a nadie, más allá de hacerle pensar que lo que se vende actualmente, los modelos de referencia, la calidad total y todas esas cosas, están bien, pero a)requieren de un esfuerzo que no se dice y b) que sin recursos que sepan hacer las cosas el resultado no será el esperado.
En cualquier caso, se dice que “es mejor que hablen de tí, aunque sea mal”, por lo que te agradezco tu referencia. Además, te animo que entres en la página web
wwww.yasequientienetuqueso.com
en ella se explica en detalle el origen y los propósitos del libro, así como la segunda parte del mismo, que os podreis bajar al registraros.
En fin, creo que con ello he dejado “mi dignidad literaria” en el sitio adecuado.
Por lo demás, me parece que el resto de tu discurso es acertado.
saludos,
monthy_lee@yahoo.es
Hola Montgomery,
me ha gustado mucho tu comentario¡ Más que ofendernos las críticas son acicates para hacerlo mejor, y motivadores para seguir estando abiertos al mundo y saber qué piensan los demás, sobre todo cuando se hacen como tu y yo, directamente y con el ánimo de intercambiar.
Cuando he mencionado tu publicación como “secuela” me refería a su título, en absoluto a su contenido. Como tú bien sabes, Quien se ha llevado mi queso trata de forma metafórica del miedo y de la dificultad para el cambio y la iniciativa, tema habitual de las estanterías de autoayuda, que también sabes que son las más vistas en las librerías. Cuando has usado un título parecido, para bien y para mal, sabías que tu publicación atraería a lectores habituales de estos contenidos, y eso siempre lleva a confusión, no?
De cualquier forma, como habrás podido leer, no critico la autoayuda en sí misma (son recursos de planificación, animación y motivación), y tampoco he criticado en absoluto tu libro (tendré mucho gusto en hojearlo), sino que determinadas formas de llamar y vender las cosas se alinean en un marketing de la felicidad y de la facilidad que intenta hacernos creer que la mera lectura de algo cambiará nuestras vidas, la personal o la profesional.
Gran mayoría de los temas de las publicaciones de management personal, consejo, etc. que son best sellers (te aseguro que conozco unos cuantos) ya se encuentran en los libros de psicología aplicada. Pero ocurre que la ciencia al ser rigurosa y técnica es menos accesible, árida, y en muchos casos requiere el apoyo de profesionales. Por eso, la autoayuda y sus recetas son una tentación para las personas que sufren o que quieren mejorar, pero que no quieren hacer muchos esfuerzos.
Así que una vez hechas estas reflexiones, me pasaré un rato por tu sitio a conocer tus reflexiones. Y por cierto, si quieres publicar alguna reseña en este blog, encantado. Nos seguimos leyendo¡ :-)
Ciertamente, lo de “ofendido” no pretendía ser serio.
Si te has pasao por la web, verás que aunque todo es una coña, en el fondo hay un poso de seriedad en el enfoque y se pretende retratar algunas actitudes y arquetipos que se dan en las empresas y que hacen que las cosas se hagan siempre “como siempre” sin pararse a pensar porqué.
Espero que te haya gustado y/o entretenido y/o divertido y/o que te anime a comprar el libro y/o a leerlo y/o a difundirlo…
saludos
Pues a mí me ha encantado el artículo entero porque está muy bien abierto, desarrollado y cerrado. Aderezado además con toques ingeniosos y tiene un mensaje con jugo. Ole.
Por lo demás, voy aqui a confesar que cuando descubrí la psicología, hace ya 11 años, fue más o menos al mismo tiempo que aprendí que no sabía planificarme. Que existe (o podría existir) algo llamado “pensamiento medios-fin”, y que yo de eso no encontraba nada en mí. Hace 11 años, pero como soy una persona de las de tipo humano, pues creo que me voy a pillar el libro, a ver si de ésta me entra eso que no llevo dentro.
Saludos.
[...] cambio es el tema más recurrente en la literatura de autoayuda: usted puede cambiar su vida si se lo propone. Innumerables historias, cuentos, anuncios, y [...]
[...] y motivar 15. LOS CONSEJOS. Aconsejar en orientacion profesional (y en la vida) 16. AUTOAYUDA. ¿Ayuda la autoayuda? 17. NETWORKING. Un emperador haciendo amigos 18. DECISIONES. Amor de cercanías 19. QUEJAS. Las [...]
[...] hace ya un par de años que publiqué ¿Ayuda la autoayuda? pero parece que la critica respecto a la venta del optimismo mágico sigue siendo [...]
[...] y hacer lo que uno tiene que hacer, sin estar mirando continuamente al marcador; y menos optimismo ingenuo y autoayuda de salón, seguramente permitiría disfrutar estilos de vida más “saludables”, [...]
[...] COACHING. ¿Ayuda la autoayuda? (Muy relacionado con el post sobre la felicidad y sus abusos). Y la cosa siguió con la Autoayuda [...]
Yo lo simplificaria en que la autoayuda te ayuda si tu crees que te ayuda.
1111
[...] ¿Ayuda la Auto-ayuda? (yoriento.com) [...]