Blog sobre orientacion profesional, busqueda de trabajo, empleo 2.0, productividad personal, coaching, psicologia en la empresa, Networking y Recursos Humanos en Internet
Décimo octavo artículo de sharismo sincronizado que publicamos conjuntamente Carme Pla y un servidor. La novedad de esta edición es que me ha gustado tanto la reflexión personal de la versión que Carme ha publicado en su blog que también la he traído aquí.
Me quedo con esta frase del artículo de hoy que tiene relación con la productividad: a veces hay que confíar en que la motivación llegará después. La cosa tiene que ver con aquello de haz lo que debas y luego ya veremos.
Es que los caminos de la motivación son inescrutables, como en la viñeta. Os dejo ahora con la Pla. Y si estáis muy motivados por el tema de la motivación, en Yoriento hay 65 artículos relacionados.
El año pasado decidí darme un respiro en la carrera de turismo. El penúltimo semestre había ido bastante agobiada con las entregas y para el último semestre decidí matricularme sólo de dos asignaturas, para poder bajar un poco el ritmo… pero resultaron dos asignaturas de mucho trabajo con lo que en realidad me agobié igual. Decidí parar y darme un poco de tiempo antes de continuar.
Pero un año después me encuentro con un bajón y sin suficiente motivación para reanudar los estudios. ¿Será que mi ritmo natural es así de lento? ¿O quizá será mejor que pase directamente a la acción confiando en que la motivación llegará después?
A decir verdad, casi ni me acordaba cuando ayer contactó conmigo mi tutora Sole, que es estupenda, un encanto, y todos los alumnos la adoramos. Me invitó a entrar en el aula, me informó del periodo de matrícula y me comentó que la diplomatura está a punto de extinguirse. Esto último me ha parecido un motivo importante, así que me he decidido, no voy a esperar más energía y voy a matricularme a partir del próximo 9 de julio :-)
Me apetecía publicar este delicioso vídeo de un amor de oficina donde los post-it se utilizan para tareas de productividad personal, de verdad. Qué queréis, es veranito y estoy relajado. :-) Gracias, Yolakanttu.
Maslow atendió a una persona que se consideraba a sí misma un cadáver. A pesar de los argumentos lógicos del médico, aquel hombre persistía en su creencia. En un momento de inspiración, el psiquiatra preguntó al paciente: ¿Cree que los cadáveres sangran? . El paciente replicó: Eso es ridículo. Por supuesto que los cadáveres no sangran. Después de pedirle permiso, el médico pinchó al paciente en un dedo y la sangre roja brilló. El paciente asombrado exclamó: ¡Maldita sea, los cadáveres sangran!
En los momentos previos a una sesión formativa en los que la sala está aún vacía (la foto la tomé media hora antes), como la del pasado martes 23 de Junio dirigida a los profesionales de la orientación de la Comunidad de Murcia (ya estuve antes), no estoy preocupado por lo que los participantes “deberían aprender”.
Mi intención es generar polémica mediante el humor sobre la eficacia de los métodos que emplean. Sé que al día siguiente tras una ponencia o un curso no van a cambiar su forma de trabajar, sus rutinas de intervención. Lo que pretendo, como se diría en el argot judicial, es crear una duda razonable, ¿podría estar haciéndolo mejor?, y aumentar su motivación para intentar responder a esa pregunta aplicando otras formas de hacer. Y es que la formación no forma, sólo sugiere.
Aprovecho para comentar que Pedro León me ha ayudado, también, a cambiar la cabecera. Espero que os guste.
CENTRO SOCIAL UNIVERSITARIO. UNIVERSIDAD DE MURCIA
Tal vez recordéis que en Abril desarrollé una ponencia formativa dirigida a unos 150 orientadores y técnicos del Servicio Público de Empleo de la Comunidad de Murcia. La verdad es que la experiencia tuvo muy buena acogida y aunque no estaba previsto han querido contar de nuevo conmigo a través de la asociación OPEMUR. Este martes 23 de Junio andaré por allí esta vez con una seminario que durará toda la mañana.
Trabajaremos con los casos prácticos de personas que buscan trabajo y que me han enviado previamente los propios participantes e intentaremos aplicar metodologías rigurosas en un ambiente estilo Yoriento,con humor y dinamismo, al menos esa siempre es la intención. Uno de los vídeos que utilizaré es el que os dejo a continuación. En este anuncio de Coca Cola un niño le da una patada a un pelota que rueda y rueda…
¿Qué efecto crees que quiero mostrar o explicar con este recurso? Como siempre, valen todas las opiniones. Por cierto, que no recuerdo si este vídeo ya lo he publicado en el blog. ¿Alguno lo ha visto por aquí? :-) Si es que ya son muchos artículos…
Un hombre quiere colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. El vecino tiene uno. Pero le asalta una duda: ¿Qué? ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizá tenía prisa. Pero quizá la prisa no era más que un pretexto, y el hombre tiene algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le hecho nada; algo se habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiese prestada alguna herramienta, yo se la prestaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Y luego todavía se imagina que dependo de él. Sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo. Así nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, se abre la puerta y, antes de que el vecino tenga tiempo de decir «buenos días», nuestro hombre le grita furioso: «¡Quédese usted con su martillo!».
Citaba Francisco Alcaide a Paul Watzlawick en su libro «El arte de amargarse la vida», para criticar la ansiedad que generan determinados autodiálogos. En nuestra cultura occidental racionalizadora casi todo se intenta solucionar analizando, anticipando y hablando, incluso con nosotros mismos, porque nos han dicho que los pensamientos “generan conducta” y solucionan problemas. Pero las conductas verbales son como cualquier otro comportamiento: si “rastreamos” su origen comprobamos fácilmente que no “vienen de dentro” ni surgen de la nada sino de otras conductas y contextos anteriores. Como en la viñeta del Entrialgo, todo el mundo habla y piensa demasiado.
La mayoría de los cientos o miles de pensamientos diarios que “tenemos” suelen ser meros pasajeros sin influencia que nos acompañan en el camino mientras hacemos otras cosas. La mayoría de nuestras conductas verbales cotidianas son neutras o inútiles, meros correlatos de la acción y no sus causas. Incluso en ocasiones, como en el caso del hombre que quería colgar un cuadro, pueden ser perjudiciales como componentes obsesivos y ansiógenos. Muchas veces los pensamientos y creencias no sólo no nos ayudan a cambiar otros comportamientos sino que se convierten ellos mismos en focos de problemas.
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